Lo mejor de la India
“The only thing that interferes with my learning is my education” – Albert Einstein
“Lo único que interfiere con mi aprendizaje es mi educación” – Albert Einstein
Chai, saris, comida callejera, lassi, dosa, Ghats, Varanasi, curry, dhal, egg roll, roti, tuk-tuk, Amber Fort, Taj Mahal… pero también suciedad, mal olor, porquería, ruido, polución, vacas, calor, escupitajos, claxon, contaminación…
En la India encuentras lo mejor y lo peor, no te deja indiferente, o la amas o la odias, es decir, que hablen de mi aunque sea mal, lo peor es la indiferencia y eso es lo que precisamente no le pasa a este país, que no deja indiferente a nadie.
Yo he ido dejando mis opiniones al respecto a lo largo de las entradas en el blog, así que más o menos sabéis mi opinión, por lo que me imagino que la mayoría estará esperando por la opinión de Carina… así que empezaremos por ella.
Tenía muchas ganas de venir a conocer este país, pero al final tenía las mismas ganas de marcharse. La entrada le fue durilla, en ello no ayudó el tremendo calor que hacía y que Calcuta no es precisamente la mejor ciudad para “iniciarse” en este país. Pero una vez pasado el “choque” inicial, consiguió disfrutar, aunque al final también terminó cansada del país y de sus gentes.
Estos son los “sentimientos” de Carina sobre la India
La India – mi experiencia
Tenía curiosidad por conocer la India, pero después de 3 semanas, estoy contenta de marcharnos. La gente dice: o la amas, o la odias, pero para mi ninguna de las dos. Hay partes o momentos en que la amo y hay momentos o situaciones en que odio este increíble país.
La India es un país que lleva tus 5 sentidos a un nivel extremo.
He estado en muchos lugares en el mundo, pero la India es, sin ninguna duda, el país más sucio en el que he estado y la primera ciudad a la que llegamos, Calcuta, lo representa perfectamente. La suciedad está omnipresente en todas partes, es un reto encontrar un lugar limpio cuando estás viajando de mochilero. Probablemente alojándote en lujosos hoteles, viajando en el Metro de Delhi o estando en su aeropuerto encontrarás limpieza, pero claro entonces no conocerás la verdadera India.
Mi primer encuentro con los hoteles, en Calcuta, fue horroroso. Como era complicado encontrar un sitio con relativamente buenos comentarios en Internet, decidimos ir a buscar nosotros mismos los hoteles.
El primer sitio en el que entré, fue probablemente el peor y más desagradable de todos. Hotel Maria en la calle Sudder, imposible para mi entender como hay gente que se puede alojar en un sitio como este. Por supuesto es baratísimo, pero parece una cárcel y el colchón o mejor dicho lo que quedaba de él era horroroso, yo incluso ni lo habría tocado porque tienes la impresión de que la suciedad se mueve sobre el. Creo que no tengo que describir como era el cuarto de baño. El encargado del hotel era muy rudo y poco amigable, lo que convertía esta guesthouse en un completo horror de sitio.
Desde mi punto de vista, todo se basa en la educación; como la gente crece y aprende de sus padres y del medio ambiente.
Aparentemente, es normal tener este nivel tan bajo de higiene y limpieza. Toda la basura es tirada al suelo y por las ventanas (en los trenes) y permanece ahí para siempre. Quizá una vaca o un perro se comerán un poco pero el resto ahí se quedará.
Otro desagradable aspecto para mi es la cultura del escupitajo de los hombres: todo empieza con unos desagradables “rugidos” antes de que el escupitajo salga de sus bocas directamente al suelo. También hacen pis donde sea y cuando sea, pero afortunadamente no hemos visto a nadie hacer “lo otro” en la calle, pero seguro que también lo hacen.
Además hay mucha pobreza y mucha gente que no tiene quien cuide de ella. Afortunadamente hay organizaciones como la de la Madre Teresa para ayudarles, pero cuando estás viajando por la India tienes que ver esto todos los días y no es nada fácil.
Por otra parte, las mujeres son muy guapas y el colorido del tradicional sari es un “festival” para los ojos. Por desgracia, hay más hombres por las calles y es muy difícil encontrar o hablar con una mujer.
Nosotros prácticamente no tuvimos ningún encuentro con mujeres durante nuestra estancia en la India, lo cuál es una pena porque creo que son mucho más agradables y simpáticas que los hombres. Para mi “One Wish” no encontramos ninguna mujer. En Delhi, la más desarrollada y moderna ciudad, encontramos una chica joven, pero desafortunadamente, no teníamos la cámara con nosotros.
Algo que me gustó mucho y hasta me impresionaron fueron los maravillosos templos, palacios y monumentos que visitamos, Taj Mahal, Fatehpur Sikri, Amber Fort, Humayun’s Tom, por nombrar algunos.
Y ahí está Varanasi, la ciudad sagrada a orillas del Ganges, famosa por sus cremaciones y rituales hindús. La ciudad es una fiesta para todos los sentidos. No nos cansamos de andar de Ghat en Ghat o a través de la “laberíntica” ciudad vieja.
El color de la ciudad al amanecer es sencillamente mágico y es casi una obligación coger un bote para observar como la ciudad despierta con sus gentes yendo a los Ghats para sus rituales. Es ciertamente un lugar mágico y muy espiritual.
Y entonces aparecen las vacas sagradas: creo que es un “regalo” ser una vaca en la India. Pueden andar por donde quieran, la gente les hace espacio para caminar, nadie las molesta, ni interrumpe, tienen suficiente comida y la gente las respeta.
Como turistas siempre tienes que estar atento para que no te engañen. Muchas veces la gente empieza a hablar contigo y tú, al principio, piensas que es amigablemente pero al final siempre intentan venderte algo. Yo al final quedé muy cansada de hablar con la gente porque no eran honestos, siempre buscaban algo. Sin embargo también encontré muy buena gente y tuve buenas conversaciones, la mayoría en los hoteles y sitios que elegíamos para comer.
Realmente me encanta la comida India, su curry, su chapati, su Lassi, su Chai… todas las diferentes clases de especias que hacen de su comida muy sabrosa y rica.
Creo que es muy bueno que la India sea un país mayoritariamente vegetariano. No me puedo imaginar como sería si tuvieran que producir toda la cantidad de carne que producimos los países occidentales.
Una última cosa sobre la India es lo ruidosa que es, hay ruido todo el tiempo y en todos los sitios, especialmente en las calles. Al final no aguantas las bocinas de los coches, las bicicletas, las motos, los tuk-tuk, los autobuses… todo el tiempo y sin motivo. Lo hacen para decir: “Allá voy, fuera de mi camino porque no voy a parar por ti” y realmente es así, no se paran por nada ni por nadie. Es realmente muy difícil encontrar un sitio tranquilo y silencioso en la India. Incluso en los templos o monumentos, la gente siempre habla “gritando”.
Otro ejemplo son las noches en el tren, a la gente no le importa la hora que sea o que los demás estén durmiendo, si quieren hablar se ponen a hablar les da lo mismo todo, o encienden la luces para liarse un cigarrillo, etc. Para mi es muy difícil de entender este tipo de comportamiento ya que para nosotros es rudo y muy maleducado.
Una vez que estás en la India, siempre tendrás mucha gente a tu alrededor. A mi no me importa estar en sitios con mucha gente, pero realmente me molesta la forma en la que se comportan, desde mi punto de vista de forma maleducada y sin ningún respeto.
Tengo que reconocer que la India es otro mundo con su propia cultura, religión y creencias pero yo no podría vivir aquí. Aún así fue muy interesante conocer el país, su gente y su cultura. La India estimuló mis 5 sentidos y me ha hecho un poco más “rica”.
Lo mejor de la India para Carina:
- Varanasi: es una ciudad muy antigua y espiritual y lo sientes cuando estás en ella, es muy auténtica. Las cremaciones no son una “locura” una vez que las ves y entiendes el ritual. Los Ghats te hacen pensar lo fuerte que tiene que ser una creencia para bañarte en un río completamente sucio y lleno de polución. Una ciudad donde no hay nada que hacer, pero muchísimo que ver. Siempre pasa algo que te llama la atención, no importa donde estés o qué estés haciendo. El amanecer en los Ghats es algo mágico
- Fatehpur Sikri: estar solos en un sitio tan grande y con tanta historia fue muy especial
- Amber Fort y las vistas desde Jaigarh Fort: hay muchas cosas que ver y muchas sorpresas que descubrir. La habitación de las estrellas te deja sin palabras
- Taj Mahal: el símbolo del amor y el símbolo de la India. Aunque estábamos cansados y hacía mucho calor, el Taj Mahal es espectacular y algo único
- Comida Callejera en general y en especial en Calcuta: porque es buenísima, sabe mejor y hay mucha variedad, además la tomamos desde el principio sin que nos hiciera daño en ningún momento
- La noches en el tren: es algo muy de la India, no te puedes ir del país sin pasar al menos una noche en el tren. Van llenos de gente, gente durmiendo por todas partes, en el suelo, apelotonados en una litera, casi no hay silencio en toda la noche, ventanas abiertas, mucho ruido, la gente no respeta nada, el baño es completamente desagradable; al final representa la India real y estás muy cerca de la gente y de sus costumbres
Lo peor de la India para Carina:
- coches, motos, autobuses, tuk-tuks, bicicletas… tocando las bocinas todo el rato
- la suciedad de los hoteles en Calcuta
- la suciedad y porquería de toda la India
- la rudeza de la gente (poco respeto, poca educación y siempre intentando engañarte)
- muchos hombres alrededor, no te hacen sentir cómoda
- no paran de escupir todo el rato, emitiendo sonidos guturales
Lo mejor de la India para Javi:
- sin lugar a dudas para mi, lo mejor de lo mejor, fue la comida: la comida callejera de Calcuta, nunca la olvidaré, sus chai en los cuencos de barro, tomarlos en mitad de la calle, todo un ritual; los lassi de Varanasi todo un descubrimiento y un placer tanto para el paladar como para la vista
- Varanasi: la ciudad más antigua del mundo y la más especial y espiritual. Por supuesto no es para todo el mundo, a muchísima gente le parecerá horrorosa e insoportable. Es una ciudad a la que hay que venir sin “barreras” a descubrir cosas, sentimientos, rituales, creencias, si la dejas te enseñará muchas cosas
- Amber Fort y Jaigarh Fort: ambos espectaculares y se complementan muy bien, desde uno puedes ver el otro. Para mi los mejores monumentos del viaje por la India, de hecho estuvimos 6 horas en ellos
- Fatehpur Sikri: la soledad de la visita en un lugar tan grande y con tanta historia
- Taj Mahal: el símbolo de la India, el “símbolo” del amor, la perfección absoluta
Lo peor de la India para Javi:
- su suciedad, su porquería, su mal olor: está por todas partes, incluso el Taj Mahal no está tan limpio como debería
- la bocina de los coches, los autobuses, las motos, los tuk-tuk, las bicicletas, en fin toda clase de vehículos, sonando todo el rato, con motivo, sin motivo, por diversión, por placer resulta muy, muy molesto sobre todo cuando no dejas de oírla ni un segundo
- la poca educación de la gente y su rudeza, en general bastante maleducada, como en todo hay excepciones por supuesto; pero la gente nos ha defraudado bastante.
Este viaje para mi fue muy especial porque aunque ya había estado en todos los sitios excepto en Calcuta, es como si hubiese descubierto otro país completamente distinto.
En nada se parece este viaje al que hice hace 11 años, en aquel entonces hicimos un viaje casi de “lujo” ya que tuvimos un coche con conductor a nuestra disposición durante prácticamente todo el tiempo, una maravilla, sobre todo para ser la primera vez en la India. El único problema de este tipo de viajes es que te pierdes la “esencia” del país, qué es precisamente todo lo que hemos “disfrutado” ahora (con sus ventajas e inconvenientes).
Esta vez fue todo más “natural”, sin ningún tipo de “defensa” y me gustó porque me permitió vivir la India de otra manera y descubrir cosas que la otra vez no había “visto”.
Había muchas cosas de las que me acordaba, pero de otras no, hasta que las volví a ver; eso me hizo pasar un viaje muy entretenido y que disfruté mucho.
Por ejemplo, de Varanasi tenía una idea vaga porque solo estuvimos una noche y una mañana, eso sí tenía grabado a “fuego” los Ghats y las cremaciones, pero esta vez estuve 7 días y me permitió descubrir muchas más cosas y también disfrutarlas. Por otro lado, la experiencia del primer viaje me sirvió para ser ahora el “guía” de Carina y hacer más fácil el viaje.










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