Las minas de Ilakaka
Ilakaka no existía hasta que a finales de los años noventa un francés encontró unos zafiros en la zona e inmediatamente pidió permiso para explotarla, la voz corrió como la pólvora y en 2001 había viviendo allí 120.000 personas, hoy en día permanecen 20.000.

Muy difícil visitar una mina de zafiro, ningún turista puede hacerlo si no estás con la gente adecuada en el momento adecuado y nosotros, una vez más, lo estábamos. Igual que cuando entramos en una favela en Brasil con Agustín en 2004, muy difícil hacerlo sin él. Son momentos que se presentan solo una vez en la vida y hay que saber aprovecharlos.
Tremendamente impresionante lo que nos contó Klaus y lo que vimos con nuestros propios ojos. Las minas funcionan de la siguiente manera: primero se hacen 10 agujeros de 25 metros de profundidad (serían lo equivalente a las introspecciones petrolíferas) para ver si hay zafiros en la zona, si encuentran alguno se lo presentan al inversor para que invierta en la mina.
El encontrar zafiros en esas primeras introspecciones no garantiza que la mina vaya a ser rentable, dependerá de lo que encuentren luego, tamaño, color, forma, pureza, a veces un solo zafiro cubre todos los gastos y otras veces encuentran muchos pero no llegan para cubrir gastos, todo dependerá de la calidad de lo que extraigan. Para hacer uno de esos agujeros tardan 5 semanas y nosotros pudimos ver como hacían uno, tenía ya 7 metros de profundidad. Una persona se mete en el agujero, llena de tierra un caldero y otros dos desde fuera con la ayuda de una polea, la sacan al exterior.

Cuando empiezan la mina, que en realidad es un hoyo más grande, pero igualmente de 25 metros de profundidad, la inversión es de 30.000$ y trabajan en ella 150 personas durante 9 meses solo para llegar a esa profundidad, a partir de ese momento es cuando empiezan a buscar los zafiros. Antes lo único que hacen es quitar tierra.
¿Por qué tienen que llegar a esa profundidad?, porque es cuando llegan a la base del río, que está seca, no hay agua y allí se encuentran los zafiros mezclados con las piedras, no se ven a simple vista, tienes que lavarlos para verlos. El agua la encuentran a los 15 metros de profundidad y usan bombas de agua para eliminarla. Los trabajadores ganan 5.000 ariarys al día (menos de 1,5 €) y trabajan 8 horas bajo un sol abrasador.
Si usaran máquinas para hacer estos agujeros, tardarían menos de una semana, pero éstas cuestan mucho más dinero que emplear trabajadores y además estos perderían su trabajo.

¿Cómo hacen para respirar a 25 metros de profundidad?, antes hacían túneles pero estos se hundían y moría muchos trabajadores por lo que dejaron de hacerlos. Para respirar usan bolsas de plástico, como las nuestras de la basura (es el ejemplo que nos puso Klaus), les hacen un agujero por el que meten un tubo, las llenan de aire, se las atan al cuello y así descienden hasta abajo…
Primero fue el azufre del cráter del volcán Ijen en Indonesia y ahora las minas de zafiro de Ilakaka en Madagascar, creo que todo el mundo debería visitar estos dos lugares para darse cuenta de la suerte que tiene en la vida, a partir de entonces ninguno nos volveríamos a quejar de nuestro trabajo; sino que agradeceríamos la suerte que tenemos y la vida que nos ha tocado vivir.
Antes de llegar a las minas, paramos en un río que atraviesa el pueblo donde pudimos ver a mucha gente buscando en él las piedras preciosas, Klaus nos dijo que llevan así 10 años pero que jamás encontrarán ni una sola piedra, porque eso está más que “trillado” y es imposible que encuentren ni siquiera una.
El siguiente sitio en el que paramos fue una destilería de alcohol, pero absolutamente nada que ver con lo que se os puede estar pasando por la cabeza, era todo muy, muy artesanal y por supuesto todo al aire libre y bajo un calor insoportable.

Primero ponen caña de azúcar y tamarindo con agua en un barril, lo cierran y lo dejan una semana al sol para la fermentación. Pasado este tiempo lo ponen en el fuego, le hacen unos pequeños agujeros y el alcohol empieza a salir por ellos. Por último, el líquido que va saliendo lo ponen en botellas y cada botella la venden a menos de 1€. El alcohol es de 53º y no es puro, es decir, no está limpio. Este alcohol debería ser para los hospitales, pero en realidad es una excusa para no pagar impuestos. Mientras están quemando el alcohol se producen gases tóxicos que al respirarlos muy continuadamente producen problemas en la vista, muchos se quedan casi ciegos y también problemas en las arterias, se obstruyen; al beberlo evidentemente el problema está en el hígado.
La pobreza que vimos en el pueblo era enorme, por lo que nos fuimos de allí en cuanto Klaus nos explicó el proceso y les dimos un poco de dinero.
Desde que abandonamos Ambalavao y cuanto más nos acercamos al sur, el paisaje está cambiando radicalmente, todo es mucho más llano, monótono y aburrido; ahora tenemos la suerte de que está todo verde porque estamos en la época de lluvias, pero esto solo dura 2 meses, después es todo desierto y polvo, no hay agua en 50 km a la redonda.
Por otra parte, la pobreza va en aumento, los niños ya se acercan a ti a pedirte agua, comida, no dinero; tal es la pobreza que te piden lo básico para subsistir y esto lo hace todo más difícil… porque no les puedes dar absolutamente nada, esto nos lo avisaron por activa y por pasiva, porque sino se te acercarían el doble y sería incluso peor, esto es algo que hay que ver y vivir para entender; Carina está impactada y no es para menos. Klaus ya nos avisó de que el sur es muy pobre. No hay nada más triste que ver a un niño pedirte agua o una botella vacía y no poder dársela, tener que negarle a un niño lo más básico de la vida como es el agua… es muy, muy duro, os lo garantizo.
Mi madre me dice muchas veces: hijo qué cambiado estás!, hay vivencias que te cambian aunque tú no lo quieras.

Ya llegamos a Tuliara, fin de nuestra travesía hasta el sur. Al final no hemos podido cumplir nuestro objetivo de hacer todo el recorrido en taxi brousse, pero hemos salido ganando con el cambio y mucho…
Mañana será nuestro último día con el grupo, Christoph se queda unos días en la playa y después coge el avión de vuelta a Tana para de allí volar de vuelta a Alemania; Klaus, su mujer y Rolf se vuelven por donde vinieron, es decir, 1.000 km de vuelta a Tana. Carina y yo nos quedamos aquí unos cuantos días, pero no sabemos aún cuántos exactamente y después tenemos que encontrar la forma de volver al norte, pero esa es otra historia que os contaremos más adelante.
Pero antes de separarnos aún nos espera un día inmenso que comenzará a las 5:00 de la madrugada, en días y momentos como estos, que están llenos de vivencias y emociones no me importa levantarme tan temprano, incluso lo agradezco porque no me quiero perder ni un segundo de vida…
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