Rinjani
Merapi (2.930 metros), Bromo (2.329 m.) e Ijen (2.800 m.), los tres en la isla de Java y Kelimutu, el volcán de los tres lagos, cada uno de diferente color de 1.639 m. en la isla de Flores; los cuatro ascendidos en el año 2009 cuando dí la vuelta al mundo.
Siete años después el Rinjani (3.726 m.) situado en la isla de Lombok con el cuál he completado toda la cadena de los principales volcanes de Indonesia.
El Rinjani con sus 3.726 metros es el volcán más alto de Indonesia y para llegar a la cima necesitas un mínimo de 2 días, nosotros para disfrutarlo más subimos en 3 días y 2 noches.
Hemos tenido con nosotros dos porteadores que se encargaban de la comida y de la tienda y un guía. A diferencia del Kilimanjaro donde allí lo máximo que les permiten cargar son 20 kilos por porteador, lo que todavía es una pasada, aquí cargan hasta 40 kilos, lo que es una auténtica locura.
Esta ascensión me ha parecido especialmente dura por la irregularidad del terreno, hay que salvar muchas rocas, desniveles y en general no es un recorrido “cómodo”. Pero lo peor de todo es cuando atraviesas varias partes que tiene la tierra tan suelta que parece que caminas sobre la arena seca de la playa y todos sabemos lo complicado que eso resulta.
La ascensión se puede hacer desde dos puntos diferentes y según el número de días que elijas la acabas por un sitio o por otro:
- Si elijes subir en 1 día, bajas por el mismo sitio y no llegas a cumbre, te quedas en el lago que está a 2.639 metros.
- Si elijes 2 días y 1 noche, llegas a cumbre pero subes y bajas por el mismo sitio, pasando la noche en el lago.
- Si elijes, como nosotros, 3 días y 2 noches, llegas a cumbre y subes y bajas por sitios distintos, por lo que haces todo el recorrido.
- Si elijes más días, será lo mismo que si elijes 3 días y 2 noches pero más relajado y con menos horas de caminata a partir del 2 día porque el primer día lo comparten todos los trekkings.
Cuando regresamos del segundo “Liveaboard” en Komodo estuvimos varios días en Flores con Cornelius y Nadine y nos contaron su experiencia en el Rinjani, la verdad que a mi no me animó demasiado porque hablaban de mucha gente y sobre todo de mucha porquería por todos lados y por lo que nos contaron, su compañía no había sido demasiado buena, o esa fue la impresión que nos dio.
Al día siguiente de irse ellos coincidimos con la otra pareja, Lies y Matijs y también nos contaron su experiencia en el Rinjani y esta vez nos gustó un poco más, nos siguieron hablando de mucha gente, muchísima suciedad por todas partes pero su experiencia con la empresa con la que habían subido sonaba mucho mejor y su forma de contarlo animaba un poco más.
Así que como a Carina le apetecía mucho hacerlo, decidimos probar con la compañía con la que lo habían hecho Lies y Matijs, Syam Trekker, por tanto Carina se puso en contacto con Syam, que así se llama el dueño y como la impresión fue muy buena desde el principio decidimos hacerlo con ellos y la elección no pudo ser mejor, todo salió perfecto.
Llegamos al aeropuerto de Praya en Lombok a las 16:40 y después de recoger las maletas, algo que nos llevó más tiempo que el propio vuelo (20 minutos, creo que fue el más corto de mi vida) ya nos estaba esperando Meme, el conductor que nos llevaría hasta Senaru que era el lugar donde iniciaríamos el trekking al día siguiente.
La sorpresa llegó cuando nos dijo que tardaríamos 3 horas en llegar (pensábamos que sería como mucho 1 hora), al principio nos reímos y él con nosotros porque pensamos que estaba bromeando, pero aquí no hacen ese tipo de broma así que en seguida comprobamos que iba en serio.
Llegamos a Senaru de noche, sobre las 21:30 horas, por el camino perdimos un poco de tiempo buscando bancos para sacar dinero ya que teníamos que pagar todo en “cash”, no aceptaba tarjetas de crédito.
Ya en Senaru, Meme nos llevó a casa de Syam para que nos explicase el programa que íbamos a seguir durante los próximos tres días de ascensión al Rinjani. Una vez terminado, Meme nos llevó al hotel donde pasaríamos la noche y desde el cuál partiríamos al día siguiente.
El domingo día 4 nos levantamos a las 6:15, el desayuno estaría listo a las 6:45, dimos los últimos retoques a lo que nos queríamos llevar con nosotros y en seguida estuvimos listos para ponernos de camino al punto de partida del trekking.
Nos subimos a una camioneta con nuestros dos porteadores y el guía, yo en la parte de atrás con ellos y Carina cómodamente sentada con el conductor y nos dirigimos, durante una hora de trayecto, a la Oficina de Registros para inscribir nuestros nombres, un poco “chorra” el proceso porque no comprueban nada, así que puedes escribir un poco lo que quieras.
Una vez hecho esto nos dirigimos hacia donde iniciaríamos el trekking a la cima del Rinjani.
El trekking se inicia a una altura de 1.300 metros y antes de la comida, que fue la primera parada seria que tuvimos, anduvimos durante 4 horas, un poco menos en nuestro caso. El sitio donde nos paramos para comer no es muy atractivo que digamos, lleno de suciedad y restos de porquería por todos lados, sin vistas a ningún lado y lleno de gente.
Al terminar de comer y después de descansar un poco iniciamos la segunda etapa del día que nos llevaría unas 2 horas hasta llegar al campamento donde pasaríamos nuestra primera noche.
Esta parte, junto con la ascensión a cumbre del día siguiente, es la parte más dura de todo el recorrido. Es tierra muy suelta y parece arena por lo que es muy difícil andar sobre ella, lo que hace también que sea muy cansado. Alcanzamos el campamento para pasar la noche sobre las 16:00 horas y ya estábamos a una altura de 2.639 metros.
Aquí sin embargo las vistas eran muy chulas, aunque el campamento estaba, otra vez, lleno de porquería y restos de todo. Este campamento está al borde del cráter y desde aquí tienes unas vistas muy bonitas sobre la cima del volcán y sobre la isla de Lombok, llegas a ver incluso el mar y las islas de los alrededores.
Descansamos, tomamos un aperitivo y cenamos, después de cenar y anocheciendo a las 18:45, nos fuimos a dormir ya que al día siguiente nos levantaríamos a las 2:30 de la madrugada. La tienda de campaña, las esterillas para dormir y los sacos eran todos de muy buena calidad y muy nuevos, lo cual nos permitió no pasar frío y descansar muy bien.
Al día siguiente nos levantamos a las 2:30 y después de tomar un sándwich con un té, nos pusimos en marcha hacia la cima del Rinjani sobre las 2:55.
En esta subida hay tres partes bien diferenciadas.
La primera dura una hora y vuelve a ser arena así que tira bastante de piernas, la segunda parte, también de una hora aproximadamente, es mucho más suave y con suelo firme así que te ayuda a recuperarte un poco y coger fuerzas para el último tramo.
Este último tramo es el peor de todo el trekking, dura otra hora y es muy empinado lo cuál unido a la arena hace que des dos pasos para adelante y te resbales uno para atrás, así que imaginaros la dificultad, acabas destrozado de las piernas. A eso hay que añadirle la cantidad de polvo que se levantaba, de ahí que llevase la mascarilla que me había comprado en Nepal, en general es un trekking con mucho polvo y ellos mismos recomiendan su uso.
Sin embargo y para ser sinceros Carina y yo lo esperábamos más difícil todavía, sobre todo después de lo que nos habían comentado los chicos del barco; sin duda alguna nos ayudó y mucho el hecho de llevar bastones y ya no solo en esta parte de la subida sino también en la bajada posterior.
Al final realizamos la subida en 3 horas exactas cuando lo normal son 3:30, así que seguimos en plena forma… jejejejeje.
A las 6:00 en punto estábamos en la cima del Rinjani, justo para ver el amanecer a las 6:10.
Yar, nuestro guía, nos comentó posteriormente que antes no era tan dura, que el suelo estaba más firme (compacto) y no había tanta inclinación, pero que debido a la cantidad de gente que subía cada día, las condiciones del volcán estaban cambiando y cada vez se estaba poniendo más dura y complicada su ascensión; con más pendiente y la tierra cada vez más suelta. Así que no sé como será esta ascensión dentro de unos cuantos años más.
En la cima no puede haber más gente, a mi me pareció demasiada, tanto es así que no disfruté de las vistas, para sacarte fotos casi tenías que coger “ticket”… a pesar de todo pudimos hacer muy buenas fotos y después, con un poco de “recorte” para quitar a la gente de los alrededores, parece que estamos solos y todo… de todas formas las vistas son preciosas y el amanecer muy bonito, aunque ya hemos vistos tantos que…
En la cima estuvimos una hora después de la cuál iniciamos el descenso, más fácil que la subida y de apenas 2 horas. Al llegar al campamento nos estaba esperando un delicioso desayuno, yo también aproveché para cerrar un poco los ojos (dormir…) ya que me ayuda a recuperarme más rápidamente, sin embargo cuando me desperté seguía tremendamente cansado.
Tanto Carina, como yo especialmente, llegamos muy cansados, más que nada de las piernas, ya que la arena hace que tengas que tirar mucho de ellas para no “resbalarte” con cada paso que das, vas todo el rato en tensión, tanto a la subida como a la bajada.
Conforme iba subiendo esta última parte, mi mente empezó a recordar otro difícil momento que tuve en otro volcán, en concreto en el volcán Villarrica de Chile (a algunos os sonará), ese fue el peor momento que tuve nunca en una montaña por lo complicadísimo que me resultó el descenso. Pues bien, subiendo esta última parte del Rinjani empecé a notar que la inclinación del volcán era muy grande, así que volvieron a mi mente los temores del Villarrica.
Entonces empecé a decirme que la superficie era de tierra y no de nieve como aquella vez y que no habría ningún problema para bajar… o eso esperaba…
Llegamos al campamento a las 9:00, desayunamos y descansamos un rato y a las 10:00 otra vez en marcha durante 2 horas, hasta llegar al sitio donde comeríamos que estaba a los pies del lago y con unas vistas espléndidas. Aquí te podías bañar pero nadie lo hizo, de todos los grupos que estábamos, el lago a pesar de ser muy chulo no nos invitaba a ello, viendo la cantidad de porquería que había por todas partes y viendo que todo acababa en el agua.
Llegados a este punto Carina y yo empezamos a llamar al Rinjani el volcán “basura”.
Así que después de comer nos fuimos a darnos un baño a unas pozas termales que había cerca, efectivamente el agua estaba caliente pero no tanto como debería para ser termales, de todas formas nos sentó muy bien el bañito para “templar” los músculos y darles un pequeño respiro.
Después del baño vuelta a la montaña, otras 2 horas y media por delante, la primera media hora bordeando el lago fue muy chula y la hora y media siguiente bajando todo el rato, así que las piernas se volvieron a resentir, esta vez más las rodillas.
La última media hora fue una ascensión muy prolongada y fuerte aunque el terreno era sólido por lo que en ese aspecto no hubo más problemas que la propia ascensión en si.
El tercer campamento estaba situado en un sitio maravilloso, aquí sí que pude disfrutar todo lo que no disfruté en la cima del volcán, además nuestros porteadores habían cogido un sitio exclusivo para nosotros. Estábamos en una pequeña cima y teníamos en frente unas vistas perfectas sobre el Rinjani, a nuestra derecha el lago con el volcán llameante en su interior y a nuestras espaldas estaba el volcán Agung en Bali y las tres Gilis, una maravilla de sitio y una maravilla de vistas.
Allí llegamos bastante cansados pero satisfechos porque lo peor de todo el trekking ya había pasado. Descansamos un rato disfrutando de las vistas y del anochecer mientras nos preparaban la cena y nada más terminar de cenar, sobre las 19:00 directos al saco de dormir, el día había sido muy largo desde las 2:30 de la madrugada y casi no habíamos parado en todo el día. Estuvimos andando durante 11 horas y 40 kilómetros de subidas y bajadas.
Dormimos sin parar desde las 19:00 hasta las 6:00 de la mañana, 11 horitas que a mi me sentaron de maravilla.
El último día del trekking, el lunes 6, nos levantamos a las 6:00, para no perder la costumbre y al mismo tiempo que contemplábamos un bonito amanecer saboreábamos un espléndido desayuno, al término del cuál volvimos a reanudar la marcha.
Esta vez serían 4 horas hasta llegar al punto donde nos recogerían.
La primera hora fue todo bajada y bastante empinada, de hecho la peor parte del día, después se fue suavizando hasta terminar caminando dentro de un bosque. La comida tuvo lugar después de 2 horas y media de bajada; al terminar nos despedimos de nuestros porteadores, ya no los volveríamos a ver. La última hora y media transcurrió muy plácidamente por un camino muy sencillo y fácil.
A estas alturas Carina y yo ya habíamos decidido que pasaríamos la noche en el mismo hotel que cuando llegamos, lo normal que hace todo el mundo es irse ese mismo día al siguiente destino, desplazamiento incluido en el precio del trekking, pero nosotros como no tenemos prisa, decidimos quedarnos, recuperarnos y buscar un poco de información sobre el siguiente destino para decidir mejor a dónde iríamos, no tenemos ninguna necesidad de salir corriendo al siguiente destino. También aprovechamos para lavar toda la ropa del trekking.
A las 10:00 en punto de la mañana y como habíamos quedado nos vinieron a recoger para llevarnos a Gili Air que es donde habíamos decidido ir para terminar de recuperarnos por completo.
Antes de emprender nuestro viaje de una hora hasta Bansai, lugar desde donde salen los barcos a las Gilis, paramos en casa de nuestro guía para darle un poco de ropa que Carina ya no necesita, yo también le había dado una camiseta el día anterior.
Desde allí hasta Bansai tardamos una hora y después de sacarnos el ticket, tuvimos que esperar aproximadamente media hora antes de coger el barco que nos llevaría hasta Gili Air, los barcos no salen hasta que están llenos, 40 personas. El recorrido hasta Gili Air, que es la primera isla, es de unos 15 minutos.
Una vez en ella ya nos gustó mucho la primera impresión que tuvimos de la isla, algo que se agrandaría después. No tardamos mucho en encontrar alojamiento, primero fue Carina y volvió con un sitio muy chulo pero que estaba lleno para la primera noche, así que tendríamos que buscar algo para esta primera noche como mínimo; por lo que la segunda parte me tocó a mi.
Me fui en busca del alojamiento que Carina había visto en Booking y que tenía muy buena pinta, y aunque estaba bastante alejado y estuve a punto de desistir, al final el esfuerzo mereció mucho la pena ya que, no se como, pero conseguí un precio fantástico, en Booking el precio era de 40 €, pero estaba rebajado a 24, pues yo negociando lo conseguí por 14, así que evidentemente nos quedamos aquí las 5 noches que vamos a estar en Gili Air, ya que el precio es incluso mejor que el que había conseguido Carina. Eso nos dará más margen para disfrutar de buenas cenitas a la orilla del mar que ya hemos visto unos restaurantes muy, muy chulos.
El bungaló en el que estamos es fantástico, habitación espaciosa, todo muy nuevo, aire acondicionado, cama enorme y con espléndido colchón, baño exterior abierto a las estrellas y todo en medio de un bonito jardín. Para colmo no se oye ni un solo ruido, así que el descanso es perfecto, justo lo que necesitábamos. La playa y los restaurantes nos quedan a 2 minutos caminando.
En Gili Air hay como tres partes llenas de restaurantes y hoteles, la zona del puerto, que no es tal porque las barcas te dejan en la playa, la zona este que llega hasta el norte de la isla y que está llena de restaurantes sobre la playa y la zona suroeste, donde hay una serie de bares muy chulos para ver los anocheceres.
Todos los restaurantes y hoteles son de “diseño”, es decir, no son mastodónticas construcciones sin gusto, sino que son pequeños hotelitos con pequeños bungalos con mucho diseño y gusto, así que el ambiente en toda la isla es muy bonito y da gusto pasear por ella, te dan ganas de irte parando de “chiringuito” en “chiringuito”… jejejejeje… es la isla perfecta para descansar…
Por cierto, aún no se ha terminado la sección “One Wish” de Carina (aunque hace tiempo que no escribimos nada), acabamos de subir los del curso de Yoga, son 14 alumnos y 5 profesores, de todas las partes del mundo, así que es muy interesante leer sus respuestas. También tenemos pendiente el “One Wish” de Indonesia…














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