Taj Mahal (Agra)
Al final Carina me “convenció” para irnos de Varanasi y dirigirnos a Agra para ver el monumento más famoso y conocido de toda la India, el Taj Mahal.
Una vez más volvimos a coger el tren nocturno y la misma clase, Slepper; ahora como ya somos “veteranos” y sabemos como funciona esto, pedimos las literas superiores, de esta forma no tienes problemas, siempre tienes tu cama disponible.
Esta vez en el tren viajaba mucha menos gente, en nuestro vagón había muchos compartimentos vacíos, pero que más tarde se acabarían llenando.
En el compartimento anterior al nuestro viajaban 3 amigos israelitas, que se dirigían como nosotros a Agra, así que mantuvimos una larga conversación con ellos. Es una de las partes que más me gusta de los viajes, cuando compartes “momentos” con otros viajeros y cada uno cuenta sus “batallitas” y vas recogiendo información de qué ver en un sito o de cómo ir de un lugar a otro, o cuál es la mejor opción para hacer algo… son momentos qué me encantan porque cada uno te cuenta su propia experiencia y para mí son momentos inolvidables e impagables, de lo mejor de los viajes; te hacen sentir diferente y libre, para mi son sensaciones únicas.
La noche transcurrió un poco más ruidosa que la primera vez porque cada vez que nos cruzábamos con otro tren, hacían un ruido tremendo y te acababas despertando, así que esta vez dormimos incluso menos.
Llegamos a la estación de Agra a las 7:15 de la mañana, con una hora de retraso, como no teníamos hotel, nos fuimos con los israelitas al suyo, dejamos las maletas y Carina y yo nos fuimos directos al Taj Mahal, ellos ya lo habían visto. Fue una pena el retraso de una hora del tren porque queríamos haber ido antes de que llegasen todos los turistas. Teníamos que ir el mismo día que llegamos porque al día siguiente, viernes, el Taj Mahal está cerrado y no queríamos perder un día en Agra sin hacer nada.
El Taj Mahal es algo bellísimo, está concebido como un “símbolo” al amor. Es la segunda vez que estoy aquí y me impresionó igual que la primera. Es una obra perfecta. A Carina también le gustó muchísimo. Estuvimos más de 2 horas disfrutándolo.
El Taj Mahal fue construido por el emperador Shah Jahan en honor a su esposa favorita, Mumtaz Mahal que murió durante el parto de su decimocuarto hijo, en su construcción se emplearon 20.000 trabajadores.
La belleza del Taj Mahal reside en su exterior, ya que el interior es muy pequeño, en él están las tumbas del emperador y su esposa nada más, de hecho la primera vez te sorprende porque te esperas más cosas dentro. Aún así está exquisitamente decorado con unos relieves preciosos y con mármol de colores, azul, rojo, verde que cuando les acercas una luz se iluminan, algo alucinante.
Una vez más ante tanta belleza surge el contrapunto tan presente en este país. No me podía creer que el Taj Mahal estuviera tan sucio, realmente en este país viven cerdos y siento ser tan claro y directo, pero a veces se hace insoportable. Había bolsas de plástico, botellas tiradas por el suelo… no entiendo que el principal monumento de tu país por el que todo el mundo te reconoce, no lo tengas impoluto. Definitivamente este es un país de guarros y creo que ellos lo saben, pero les da lo mismo.
Otro de los problemas del Taj Mahal es la enorme polución que tiene a su alrededor y que le está afectando mucho. Esto ya lo había leído hace unos años y ahora lo pude comprobar. Desde la terraza del hotel en el que estábamos alojados con los israelitas se podía ver el monumento, pero no lo podías ver claro del todo, había como una niebla a su alrededor y esa supuesta niebla no es otra cosa que polución, una pena.
La idea después de ver el Taj Mahal era continuar a Fatehpur Sikri, a 40 kilómetros de Agra, para dormir allí, así mañana no tendríamos que madrugar tanto, ni perder una hora en el autobús pero estábamos muy cansados del viaje, sobre todo Carina y decidimos quedarnos en Agra.
Estamos muy cerca de la región del Rajastán, esta es la zona más bonita de la India y aquí es donde vivieron los famosos Maharajás. Esta parte de la India está llena de palacios y fortificaciones y todos muy bien conservados. Aquí estuve la primera vez que vine a la India y creo que es la mejor zona para iniciar un contacto “suave” con este país, antes de ir a zonas más “duras” como pueden ser Varanasi o Calcuta.
En Agra también se encuentra Agra Fort, pero no fuimos a visitarlo, debido al cansancio y al calor que hacía decidimos que era mejor ir al día siguiente a ver Fatehpur Sikri por la mañana muy temprano.





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