Viaje en tren: Calcuta – Varanasi

Después de 5 días en Calcuta llegó el momento de continuar nuestro camino y cambiar las rutinas que ya empezábamos a tener «instaladas». A Carina, la ciudad le está resultando muy «pesada», aunque yo le empezaba a coger el puntillo, así que vamos a seguir nuestra ruta.

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estación del tren en Calcuta

El viaje a Varanasi lo haremos en tren, que es el mejor medio para moverse por un país donde las distancias son enormes y además tiene una buena estructura ferroviaria heredada de cuando eran colonia inglesa.

El tren en la India es algo casi cultural, no puedes irte de la India sin haber viajado en él, al menos una vez. Aquí todo el mundo se desplaza en tren y como son tantos y los trenes son los que son, siempre están abarrotados; pasear por uno de ellos es como pasear por un “parque de atracciones”, ves de todo, cosas increíbles y que nunca te imaginarías en un tren.

Así que nos fuimos a la estación para intentar sacar los billetes, porque por Internet habíamos visto que había lista de espera durante toda la semana. Una vez allí y después de dar muchas vueltas y recorrer varias ventanillas nos dijeron que teníamos que ir a otro sitio donde venden los billetes exclusivamente para turistas, es decir, de todos los trenes y destinos que hay en la India siempre reservan un número determinado de sitios para los turistas, de otra forma nos sería imposible conseguir billete. Este lugar estaba fuera de la estación del tren pero no muy alejado de la misma. Así que una vez conocido el sitio, para allá que nos vamos.

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Prehistórico el sitio, increíble el desarrollo que está teniendo la India y que en la tercera ciudad del país sigan utilizando sistemas de hace 200 años. Pues bien, en dicho sitio tienes que coger número y esperar a que te llamen y solo había una persona atendiendo, así que imaginaros la velocidad. Nosotros solo queríamos informarnos de los trenes que había, horarios, que teníamos que hacer para sacar los billetes, etc, pues ni información hay, tienes que esperar número igualmente. Así que el primer día que fuimos estuvimos una hora esperando solo para obtener información, menos mal que había muchos puestos callejeros por la zona y mientras esperábamos pudimos comer, así que la espera fue al menos bastante amena.

Finalmente hoy miércoles, el mismo día que nos marchamos, fuimos por la mañana a sacar los billetes sin ningún problema, bueno después de esperar hora y media la cola, claro.

El sistema es el siguiente, te dan una hoja con un número y en ella tienes que poner tu nombre, edad, número del pasaporte, a qué ciudad vas, el día que vas a viajar, etc, cuando te toca el turno entregas la hoja y en el ordenador ven los trenes que van a ese destino y los espacios que tienen, tú eliges el tren qué más te convenga. Todo es muy estricto, como son espacios reservados para turistas, tienes qué llevar obligatoriamente el pasaporte, sin él no te dan los billetes. Tienes varias clases de vagones, nosotros cogimos el más básico que es el Sleeper, vas mezclado con todo el mundo y sin ningún lujo, aunque eso sí, tienes reservados tus sitios.

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modernos autobuses en Calcuta

Con los billetes en la mano volvimos al hotel, hicimos el check-out, nos fuimos a comer y yo me fui una vez más a hacer una visita a la Madre Teresa de Calcuta, me volvió a extrañar estar completamente solo, una persona tan importante y que hizo tantísimo por esta ciudad y sin apenas visitas, sorprendente.

Después de la visita cogimos nuestras cosas y nos fuimos para la estación. Para ello cogimos el autobús, cada vez nos gustan más y nos divertimos más en ellos. Este último fue una locura, iba a reventar de gente, yo con la cabeza inclinada hacia un lado, porque no cabía en el autobús, tocaba con la cabeza en el techo y sin poder moverme ni un milímetro, por la cantidad de gente que había. Carina iba algo mejor, pegada a la ventana y con todas las mochilas a sus pies; por supuesto éramos los únicos turistas en todo el autobús, de hecho todas las veces que lo cogimos, nunca coincidimos con ningún turista.

Carina_procupada
su cara lo dice todo

Lo mejor y más gracioso vino cuando el revisor nos dice a todos que nos moviésemos para el fondo, para que entrase más gente y allí era imposible ni levantar un dedo para rascarse la nariz de la cantidad de gente que había.

Cuando por fin llegamos, se producen todo tipo de movimientos y empujones para todos lados, unos que quieren salir, otros que se quedan pero tienen que dejar salir a los demás, una gran locura; conozco a más de uno que se habría agobiado muchísimo, pero tanto Carina como yo nos divertimos y salimos riéndonos del autobús.

Éstas son situaciones que no vives todos los días y por eso hay que relajarse y disfrutarlas como lo que son y verlo como una aventura más, que es lo que nosotros hicimos. A todo esto el autobús totalmente “destartalado” que parece que en cualquier momento se va a desmontar.

Segundo paso, una vez en la estación había que encontrar nuestro tren. Ni os podéis imaginar la cantidad de gente que cabe en una estación de tren en la India, aquello estaba más que abarrotado de gente y mucha corriendo hacia sus trenes a punto de partir. Cuando encontramos nuestro tren nos fuimos a cenar algo antes de embarcar.

litera_superior
litera superior

Yo me iba imaginando un  poco lo que nos estaba esperando en el tren, aunque al final fue mejor de lo esperado, pero Carina que no tenía ni idea iba «rezando», cuando por fin llegamos, casi se muere, no le gusto absolutamente nada, la verdad que no lo está pasando muy bien estos primeros días en la India, primero con el cambio tan grande que supone y después con tanto calor que estamos soportando y lo entiendo, Suiza y Suecia son países más de frío; pero tengo que decir que en seguida se hizo con la situación y trato de disfrutarla, me dijo que en unas horas nos estaríamos riendo de todo.

En el tren los compartimentos son abiertos, es decir, se comunican con todo el vagón, no hay puertas, ni compartimentos cerrados, como en nuestros trenes, todo es abierto, así que no tienes “intimidad”.

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Carina tratando de dormir

El que es nuestro compartimento, aunque este abierto, consta de 6 literas y al otro lado del que es el pasillo hay otras dos. Ahora mismo Carina esta durmiendo o tratando de hacerlo en la litera de en medio y yo estoy en la de abajo, en la de arriba de todo viaja otro turista y en las literas de frente duerme gente local.

Cuando llegas al tren la litera del medio está plegada y la de abajo se usa de asiento, a la hora de dormir se abre la litera del medio y ya te puedes acostar en ella. La litera de arriba está fija.

Cuando llegamos a nuestro compartimento, este estaba abarrotado de gente, Carina se quedó alucinada y ¿nosotros donde nos vamos a poner?, me preguntaba. La gente nos hizo hueco y nos sentamos en la que iba a ser mi cama, a los cinco minutos llega el revisor y comprueba los billetes de todo el mundo; antes de que se fuera le preguntamos que qué pasaba con nuestros sitios y enseguida nos despejó nuestras literas, así que pudimos abrir la del medio que era la de Carina y tumbarnos cada uno en la suya. Todos los que estaban en nuestra parte, que era una familia, se sentaron en la de enfrente, donde ya había más gente, así que el panorama era bastante “dantesco”.

nuestro_compartimento
nuestro compartimento

Después de un rato se pusieron a cenar, no os podéis imaginar el despliegue que hicieron de comida y al terminar de comer, también abrieron la litera del medio y la gente mayor de la familia se acostaron en ellas, los demás miembros iban sentados en los bordes y algunos se fueron a otros compartimentos. Por supuesto, todo lo que usaban para comer, los restos de comida, etc, directamente por la ventana, sin ningún miramiento.

Llevamos 3 horas de viaje, salimos a las 20:00 y son las 23:00 y por ahora el viaje me está encantando, es maravilloso todo lo que ves y todo lo que va sucediendo a tu alrededor, es otro mundo y la vida que hay cuando paras en las estaciones… yo creo que no voy a pegar ojo en toda la noche, me está recordando los viajes en autobús nocturno en Laos que tan bien me lo pase.

Estas experiencias solo se viven una vez en la vida y son tan fuertes que luego los recuerdos te duran para siempre, creo que después de todo esto, los viajes en tren y autobús por España me van a resultar aburridísimos. Por supuesto todas las ventanas del tren están abiertas, cosa que se agradece enormemente porque el viento que entra es maravillosamente delicioso y por cierto el tren no va tan despacio como me podía esperar, vamos a una buena velocidad.

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Otra cosa a destacar es que en el tren hay bastante policía y armados con buenos rifles, ya pasaron 3 veces por aquí.

Dormir lo que se dice dormir, poco; sobre todo porque durante la noche en cada estación que paras, independientemente de la hora que sea, no paran de pasar vendedores de Chai gritando por todo el tren, aún a sabiendas de que todo el mundo está durmiendo y el tren tiene las luces apagadas; a ellos les da lo mismo, pasan gritando Chai por dentro del tren y por fuera, por si no los oíste bien la primera vez; así que te vas despertando cada poco, como mucho y con un poco de suerte podrás dormir unas dos horas seguidas, pero bueno, es parte del “ambientillo” de los trenes en la India. Pues cuando mejor estaba durmiendo, va Carina y me despierta porque se creía que estábamos llegando y todavía faltaba una hora, jajajajajaja

Cuando finalmente llegamos a Varanasi, empezó la locura de coger un transporte para ir al hotel…

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