Sapa

Supongo que a estas alturas ya os habréis dado cuenta de que el motivo de no poder escribir hasta ahora en el blog es que no paramos ni medio segundo. Ahora mismo estoy escribiendo esto camino de Dong Hoi, 10 horas de viaje desde Hanoi a las cuales hay que unir las 8 horas desde Lao Cai (Sapa) que es de donde venimos, es decir, cogimos el tren ayer a las 20:30 y llegaremos hoy al destino a las 16:00, que buen entrenamiento recibimos en Madagascar!!!, ahora esto es “pan comido”.

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iniciando el trekking

Sin lugar a dudas, Sapa es lo mejor de Vietnam. Tremendos paisajes llenos de campos de arroz. Madagascar se queda corto ahora.

Una vez más Carina decidió como hacerlo, con un tour o por nuestra cuenta. Optó por la primera opción, mucho más cómoda y rápida y la verdad que fue todo un acierto, lo volvimos a hacer con Vega Travel y eligió pasar una noche con una familia (homestay), así que el trekking sería de 2 días; el primero fueron 6 horas y el segundo 3.

El trekking resultó fantástico y la guía que nos toco extraordinaria, Shom (que quiere decir Bambú, que era como la llamaba yo), además de hablar un perfecto inglés, que aprendió de los turistas, no fue al colegio y no sabe leer ni escribir; nos contó muchas cosas de los H’Mong que es la tribu a la que pertenece y de Vietnam; a parte de todo esto tenía un excelente sentido del humor, lo cuál hizo que lo pasásemos de maravilla, tal es así que al final del primer día llegó a decir que lo había pasado tan bien que se había olvidado de lo cansada que estaba, llevaba 7 de trekking sin descanso.

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terrazas de arroz en Sapa

El trekking lo hicimos Carina, yo y 2 chicos alemanes que acaban de graduarse este año, formamos un buen grupo y nos divertimos bastante.

El trekking que hicimos y por donde nos llevó Bambú fue una delicia, unas vistas alucinantes sobre las terrazas de arroz, pasamos incluso por una piscifactoría. Pero como es lógico y bueno para ellos, empieza a estar demasiado preparado para los turista con lo cual está perdiendo algo del antiguo encanto, están construyendo carreteras, presas para generar energía, los sitios por donde pasamos ya están bastante “avanzados” en este sentido, por lo que dentro de unos añitos Sapa ya no será lo mismo.

Pero esta agencia es especial y la verdad es que lo hacen muy bien. En Halong Bay hicimos el kayak a la laguna prácticamente solos, estuvimos dentro de la cueva solos, de hecho fuimos los últimos en salir y el último barco que quedaba. Ahora en Sapa hicimos todo el trekking solos, aunque veíamos grupos en la distancia nunca nos juntamos y la familia era una apartada y fuera del pueblo, eran solo dos casas en medio del campo. Así que dentro de lo que cabe esta agencia respeta bastante nuestros intereses.

terrazas de arroz Sapa
tremendas terrazas de arroz en Sapa

Algunas cosas que nos contó Bambú de su tribu los H’Mong fueron estas:

Cuando el hombre quiere casarse, su familia tiene que pagar 8 millones de Dongs (unos 330€) a la familia de la novia, de los cuales 1 millón son para el gobierno; pero eso era hasta hace unos años, ahora tienen que pagar 40 millones de Dongs (unos 1.600€) de los cuales nada es para el gobierno; lo cuál no tiene ninguna lógica y no lo digo yo, ella misma me decía que cómo era posible, que no entendía nada, es decir, hasta una persona casi analfabeta (aunque habla inglés no sabe leer ni escribir) se da cuenta de que los políticos son lo peor de cada sociedad porque de otra forma no hay quien entienda esto.

Por supuesto aquí nos echamos unas grandes risas porque ella misma nos dijo que había sido “muy barata”, lo cual aproveché yo para meterme con ella (me sorprendió muchísimo su sentido del humor). Yo le decía que la “compraba” por el doble de dinero de lo que había costado porque efectivamente había sido muy barata y ella riéndose me decía que no podía porque ya estaba casada, muy, muy simpática y agradable.

Nos siguió contando que lo más importante para un hombre es: primero conseguir una mujer para casarse, después construir su propia casa y por último, comprar un búfalo.

Sapa
disfrutando de las vistas

El búfalo cuesta 30 millones de Dongs, solo tiene una cría al año y vive 45 años. Nos contó que su familia tenía 3 búfalos y dos de ellos murieron este invierno porque hizo muchísimo frío, nevó por primera vez en los últimos 40 años. El búfalo es muy importante para ellos porque les ayuda mucho a preparar los campos de arroz, a parte de que son muy caros. El precio varía en función de cómo sea el búfalo, más fuerte, más joven, etc. Cuando muere alguien de la familia, matan un búfalo y se lo comen. Le pregunté si cuando se casaban también y me dijo que no, cuando se casan lo celebran con cerdos, el búfalo es muy caro.

La boda dura dos días, uno en casa del novio y otro en casa de la novia. Nos dijo que los hombres lo único que hacen es beber los dos días sin parar y que luego se quedan dormidos en cualquier sitio, un desastre, me dijo que no le gustaba nada eso.

Sapa
Bambu, Carina y unos de los chicos alemanes

Lo cuál sirvió para contarnos que la mujer lo hace todo y el hombre nada, solo bebe y construye la casa; según entendimos, muchas veces llega a casa después de trabajar con los turistas y el marido ha bebido o está bebiendo y que la pega, creo que son bastante violentos por lo que pudimos entender.

Otra cosa que le pregunté es si había serpientes en los arrozales y me dijo que sí (ya lo sabía, en Madagascar no tienen, pero en Asia sí que hay, un riesgo añadido al duro trabajo), pero me dijo que no hay muchas, aunque una es muy venenosa y le pregunté qué pasaba cuando les mordía una y nos contó que llevaban a la persona al chamán del pueblo y lo primero que hacía era magia, después le aplicaba el antídoto y por último, tienes que pagar el que te haya curado.

Respecto al arroz me dijo que como en Sapa hace mucho frío, el arroz lo cultivan una vez al año, a diferencia de Madagascar por ejemplo, que lo hacían 3 veces al año o en el mismo sur de Vietnam que lo hacen 2 veces, ya que tienen un clima más benigno.

Sapa
los animales que nos cruzamos en el trekking

Cultivar arroz es muy trabajoso. Primero tienen que preparar la tierra, para eso usan a los búfalos de agua, con ellos la aran. Después plantan el arroz y esperan un mes; pasado ese mes tienen que extraerlo para volver a replantar los brotes uno a uno otra vez. Al parecer el arroz crece muy junto y no tiene espacio suficiente para crecer por eso tienen que “arrancar” todo lo plantado y volver a replantarlo uno a uno, con más espacio entre ellos; esto lo hacen totalmente inclinados por lo que no quiero pensar en el dolor de espalda al terminar. Después esperan tres meses y ya lo pueden recoger, dejan que seque al sol y después lo golpean contra una roca para extraer la semilla del arroz, que es lo que comemos.

Cada familia tiene su propio campo de arroz y conoce perfectamente la extensión del mismo, cuando es la época de siembra toda la familia ayuda y se llegan a juntar unas 30 personas.

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en la homestay con la familia

El primer día acabamos el trekking con la familia, la cuál estaba formada por los padres, 4 hijos (2 niños y 2 niñas) y los abuelos paternos, mientras descansábamos un poco la familia empezó a preparar la comida, después entramos con ellos en la cocina y vimos como lo cocinaban todo. La cocina consiste en un agujero en el suelo donde ponen leña y encima la cazuela (tipo wok) donde lo cocinan todo, en otro sitio tienen una manguera y es donde limpian todos los utensilios después de usarlos.

Comimos en lo que podríamos llamar el salón, nos dijeron que cenaríamos todos juntos y al final lo hicimos solo con los padres. La comida es la típica vietnamita, nos pusieron spring rolls, que habíamos hecho nosotros previamente, arroz, pollo, cerdo y búfalo, y por supuesto vegetales, eso nunca falta en la comida vietnamita, de postre sandía. La cena fue bastante abundante, así que no hubo “queja” en ese sentido.

Al terminar nos fuimos a dormir porque estábamos destrozados, la noche previa en el tren a parte de despertarte a las 5 de la madrugada, digamos que no duermes demasiado. Por otro lado la familia no habla casi inglés por lo que mantener una mínima conversación con ellos era misión imposible.

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la familia, los alemanes, Bambu y nosotros

Al día siguiente nos levantamos con un rico desayuno de pancakes con plátanos y miel, nos hicimos una foto de despedida con la familia y empezamos el trekking. Aunque el día empezaba con mucha niebla en seguida se despejó e hizo un día espléndido para caminar entre los arrozales de Sapa, sol pero no calor.

Una vez más este segundo día fue precioso con unas vistas sobre las terrazas de arroz espectaculares. Bambú nos llevó a varios “balcones”, donde nos sentamos a descansar, con unas vistas que nos dejaban sin palabras. Ahora no hay arroz plantado, así que las vistas no son tan bonitas como en verano, pero lo que sí había era mucha agua en los arrozales, así que se veía perfectamente la forma de los mismos y las diferentes terrazas. Una auténtica maravilla.

Por supuesto en verano (junio-agosto), las vistas en Sapa son más bonitas con todo lleno de arroz, pero también el calor que tienes que soportar (35 grados) y la cantidad de turistas que nos dijo son muchos, muchos, muchos.

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