Pokhara
Sin saber muy bien porqué desde hace unos cuantos años me he vuelto un “aficionado” a la alta montaña, pero a la parte teórica que no a la práctica. De repente me ha empezado a gustar mucho la lectura de todo lo relacionado con los ochomiles, las montañas más altas de la tierra, pero sin ir más lejos que la pura teoría ya que conozco muy bien mis limitaciones, en especial desde mi ascensión al volcán Villarrica en Chile.
Siguiendo esta repentina afición y aprovechando que estamos muy cerca del Himalaya, vamos a hacer un trekking al campo base del Annapurna.
Al principio la idea que más me atraía era la del campo base del Everest a poco más de 5.000 metros de altura, por eso de ser la montaña más alta de la tierra, pero necesitas más días, más preparación, hay mucha más gente, necesitas coger un vuelo, en fin que era más lioso; por lo que cambiamos un poco de idea y decidimos hacer la del Annapurna.
Después del Everest el siguiente campo base que más me atrae es el del Annapurna, para mi el ochomil con más «miga», quizá porque sea el más peligroso de ascender debido al elevado riesgo de avalanchas que siempre hay, evidentemente aquí no nos referimos a alcanzar el campo base sino la cima de la montaña. Una vez decidido que trekking queríamos hacer, nos pusimos manos a la obra con los preparativos.
El recorrido dura entre 8 y 10 días, depende un poco de ti y de tu rapidez, a priori no me parece una subida muy difícil ya que no estás a mucha altura a excepción del último día que llegas al campo base (4.100 metros). Las vistas prometen ser extraordinarias, siempre que el tiempo nos acompañe, hemos hablado con gente y hemos visto fotos, así que estamos con muchas ganas de ponernos ya en marcha.

A Pokhara llegamos el viernes, con unos días de retraso debido a mi problemilla estomacal, ya que tuvimos que posponer el viaje un par de días mientras me recuperaba un poco. Llegar a Pokhara es muy sencillo, tienes varias alternativas a elegir, avión, autobús turístico, autobús local, minibús local y taxi privado.
En principio íbamos a coger el minibús local, pero no es muy recomendable porque no conducen seguro y van mucho más rápido que los autobuses turísticos o incluso que los autobuses locales y después de ver el recorrido, nos alegramos muchísimo de no haberlo cogido.
Nos levantamos a las 6 de la mañana y cogimos un taxi que nos dejó en la misma parada donde se cogen los autobuses turísticos, muy cerca de Thamel en Kathmandu, son muchos y salen todos del mismo sitio y a la misma hora, eso es lo malo, hay que madrugar, sobre todo si no estás alojado en Kathmandu como era nuestro caso. Como hay tantos autobuses y todos casi vacíos, negociar el precio es una cosa muy sencilla, aunque de entrada ya son muy baratos.
Una vez en el autobús el recorrido dura 7 horas con paradas para desayunar y comer. Son apenas 200 km desde Kathmandu a Pokhara pero la carretera está muy mal y hay mucho tránsito de camiones y vehículos por lo que se circula muy despacio, las vistas son buenísimas aunque muchas veces no querrás mirar por la ventana, ya que los precipicios son tremendos y se pasa muy cerca del borde. De ahí que no sea recomendable hacer el recorrido en la minivan, debido a la seguridad.
Llegamos a Kathmandu alrededor de las 15:00 y nos fuimos directamente al hotel que habíamos elegido.
Pokhara ha cambiado mucho estos 7 años, hay muchísimos más hoteles y más que habrá porque no queda ni una sola esquina donde no estén construyendo uno nuevo. No sé como van a poder sobrevivir con tanta oferta y competencia entre ellos. En cuanto a los restaurantes también hay un número elevadísimo, aunque aquí puedes escoger claramente entre los locales y los turísticos.
Pokhara se ha vuelvo muchísimo más turístico de lo que era la última vez. Incluso la zona frente al lago la han desarrollado muy bien y han hecho un paseo con muchos bares donde te puedes tomar algo con unas vistas inmejorables sobre el lago y los alrededores.
Como estamos en la época pre-monzónica, todos los días desde que llegamos cae un tremendo chaparrón de una media hora aproximadamente, casi siempre a la misma hora, es lo bueno que tiene que más o menos sabes a qué hora va a llover, además de ir viendo lo negrísimo que se va poniendo todo. Llueve como si fuese el fin del mundo, con truenos y relámpagos, pero lo bueno es que dura solo media hora y así como empieza se termina y vuelve a brillar el sol.
Nada más llegar a Pokhara empezamos a informarnos de los trekkings que podíamos hacer y de cómo hacerlos, es decir, si era mejor contratarlo a través de agencia con todo el recorrido pagado, alojamiento y manutención incluido; o sólo con un guía e ir pagando nosotros la comida y los hoteles. Una vez más Carina haciendo una labor extraordinaria, encontró la solución a través de Internet y el mismo domingo ya quedamos con varias agencias para informarnos.
Primero fuimos a una agencia, una de las mejores que encontramos en Internet, con muy buenas referencias y después quedamos con la otra. Ambas nos dieron muy buena impresión, pero nos decidimos por la segunda ya que nos la recomendaron en el caso de que quisiésemos contratar solo el guía; así que quedamos en volver a vernos el martes y concretarlo todo para empezar el trekking el jueves.
El lunes estuvimos andando alrededor del lago y descubrimos sitios muy chulos, la verdad es que Pokhara teniendo en cuenta su situación y cómo se está desarrollando, si lo hacen bien se puede convertir en un muy importante centro de turistas y mochileros en el futuro, está a los pies del Himalaya con un inmenso lago enfrente rodeado de montañas, ¿qué más se puede pedir?.
El martes después de desayunar nos fuimos a ver la Word Peace Pagoda, recorrido muy chulo que hicimos andando, quería probarme a ver como estoy de fuerzas de cara al trekking, así que en lugar de atravesar el lago en una barca y subir media hora la montaña, nos pegamos una caminata de 2 horas para subir y de otra hora para volver.
La Word Peace Pagoda es un templo japonés que está en lo alto de una montaña a unos 1.000 metros de altura y desde ella se divisa todo el lago y la ciudad de Pokhara, las vistas desde la pagoda son inmejorables. Si no hay nubes se divisa parte del Himalaya; por desgracia esta es la segunda vez que subo y en ninguna de las dos he podido divisar los “ochomiles”. La subida es muy bonita porque a parte de las vistas que tienes al final, todo el recorrido transcurre a través de un frondoso bosque.
A la vuelta de la pagoda y después de comer, a punto estuvo de pillarnos la tormenta del día, nos salvamos por los pelos, nos fuimos a ver a los de la agencia. Ya concretamos que solo queremos contratar el guía y que el resto lo iremos pagando nosotros, es decir, los alojamientos y las comidas; también quedamos en que definitivamente empezaríamos el jueves. Por otra parte nos dejan, sin ningún tipo de coste, 4 bastones (2 para cada uno), 2 sacos de dormir, 2 botellas de plástico para ir rellenando de agua y 2 chaquetas contra el viento; la verdad es que nos han equipado muy bien y a coste cero.

Después de cenar nos fuimos a comprar alguna cosilla más, una mochila pequeña (35 litros), un poncho contra la lluvia para Carina, una camiseta polar, unos calcetines y un gorro, esto último por si hace mucho frío en el campo base (las chicas que son muy previsoras), yo no me he comprado nada… jejejejeje que para algo soy gallego.
Hoy, lo primero que hicimos fue ir a la agencia para pagarles el trekking, sacar los permisos para el trekking y hablar de los últimos detalles. A la vuelta paramos a comer, compramos las últimas cosas que necesitamos y nos fuimos al hotel a prepararlo todo, sobre todo para ver los espacios que teníamos en las mochilas. La verdad que después de estar tanto tiempo parados, estamos con muchas ganas de empezar este prometedor trekking por el Himalaya.
Mañana a las 10:00 nos viene a recoger el guía en un taxi que nos llevará al punto de partida que está a una hora y media de Pokhara, ahí empezaremos a caminar y así estaremos durante los próximos 8-10 días, dependerá un poco de nosotros y de lo que lo queramos extender, así que no habrá blog hasta la vuelta y espero que volvamos con unas fotos impresionantes y con mucho que contar.




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