Piton de la Fournaise
Merapi, Bromo, Ijen, Kelimutu, Villarrica… y ahora el Piton de la Fournaise, siento una tremenda atracción por los volcanes y todavía no sé porqué, quizá porque son montañas “vivas”.
El Piton de la Fournaise tiene 2.631 metros de altura y es uno de los volcanes más activos del mundo con 12 erupciones en los últimos 10 años. Este mismo mes de agosto tuvo lugar la última de ellas. El volcán tiene 530.000 años de «vida».
Es un “volcán rojo” como el de Hawai, de hecho se consideran hermanos. Son los dos únicos volcanes del mundo cuya lava alcanza los 1.200 grados centígrados de temperatura.
El Piton de la Fournaise es un volcán “amigo”, lo cuál quiere decir que “avisa” antes de que se produzca una erupción, por lo que da tiempo a prepararse, no hay peligro.
La última «gran erupción» se produjo en 2007, de hecho es la más grande de las que se tienen registradas, duró 1 mes y el volcán expulsó 240 millones de metros cúbicos de lava, es decir, 20 veces más que en una erupción normal de cualquier otro volcán. La lava alcanzó un grosor de 70 metros.
La erupción en ese año fue tan “salvaje” que se produjo un micro clima muy peculiar, se “activó” un círculo de lluvia durante varios días, es decir, se formaban nubes encima del volcán que descargaban lluvia sobre la playa; y así durante varios días. Esto fue debido a la fuerza de la erupción.
La profundidad del volcán es de 4.000 metros, lo cuál quiere decir que si le añadimos los 2.631 que tiene de altura, nos encontramos con que el volcán mide 6.631 metros.
La zona de erupción del volcán tiene forma de herradura y prácticamente el 98% de las erupciones suceden dentro de esta área.
Cuando decidí no pasar las Navidades en casa era porque buscaba algo diferente, algo distinto y algo que pudiera recordar para siempre… lo he conseguido!!!, entre el vuelo de ayer en helicóptero y el trekking al volcán hoy, he tenido unas Navidades inolvidables.
Con apenas unas horas de sueño, a las 4 de la madrugada sonaba el despertador y a las 4:30 ya estábamos en camino, todavía era de noche y no había absolutamente ni un coche por la calle, así que el viaje fue muy fácil y rápido. Tardamos 1 hora y 15 minutos desde St-Pierre.
Llegamos a Pas de Bellecombe (donde se inicia el trekking) con los primeros rayos de sol y bastante más frío de lo esperado, así que nos abrigamos y comenzamos la caminata.
Lo primero con lo que te encuentras es con un inmenso balcón sobre la ladera del volcán e inmediatamente te haces una pequeña idea de lo que te espera.
Esperábamos un trekking difícil y caluroso, lo segundo nos lo habían advertido; y lo primero nos lo imaginábamos, pero por suerte, ni lo uno, ni lo otro.
El Piton de la Fournaise nos resultó mucho más fácil, cómodo y divertido de lo que esperábamos. De entrada me encanta andar por las rocas, pues todo este camino es andar sobre roca, así que para mi fue muy divertido, por lo que se me hizo mucho más corto de lo esperado y no tan monótono. Respecto al sol, es cierto que no hay ni una sola sombra en todo el camino, pero entre las nubes que de vez en cuando ocultaban el sol y el aire que corría, casi no nos molestó para nada.

El trekking dura 5 horas, entre ida y vuelta, pero os aseguro que se pasan volando. Todo el camino está muy bien indicado con una pequeña línea marcada en el suelo a menos de un metro de distancia de la siguiente, si la viésemos desde el aire sería una larguísima línea discontinua desde el inicio hasta el mismo cráter del volcán y como es blanca se ve incluso de noche, no tiene ninguna pérdida.
El recorrido se inicia con una bajada a través de un camino bastante estrecho con muchas escaleras (460 exactamente, las conté a la vuelta) y muchos giros; y ya desde aquí se tienen buenas vistas del volcán. Una vez llegas abajo y 15 minutos después de haber empezado el descenso está esperándote “Formica Leo” otro pequeño volcán.
Sigues andando y lo siguiente con lo que te encuentras es con “la Capilla Rosemont”, una roca de lava hueca en su interior a la que llaman “capilla”; desde aquí hasta el cráter Dolomieu es aproximadamente una hora, casi todo subida, pero como digo se lleva muy bien. A estas alturas nos empezamos a quitar la ropa de abrigo, porque entre la caminata y el sol empezábamos a tener bastante calor.
En la ida casi no nos encontramos con gente y al llegar al cráter solo había una familia con sus dos hijas.
Estuvimos casi dos horas en el cráter, las vistas jamás las olvidaré. Entre las nubes del horizonte, el mar y el sol… indescriptible lo que observé durante dos horas que pasaron volando. El mar sobre el horizonte y gracias al sol y a las nubes tenía un color muy especial que te hipnotizaba.
A la vuelta si que nos cruzamos con bastante gente que se dirigía al cráter. El tiempo fue muy bueno todo el recorrido y como dije corría un aire muy placentero que hizo todo el camino mucho más llevadero.
Maravilloso e inolvidable día de Navidad del año 2015.
De vuelta al coche volvimos a St-Pierre, nos dimos una ducha, recogimos todo y rumbo al siguiente destino, con un sabor de boca inmejorable que nos durará mucho tiempo…






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