Parapente sobre La Reunión
La razón por la que volvimos ayer a St-Pierre era porque hoy queríamos volar en parapente y el mejor sitio para hacerlo de toda la isla es St-Leu a media hora de St-Pierre.
A las 12:30 estábamos en el sitio acordado, después de las presentaciones nos subimos en una van y nos fuimos montaña arriba, al lugar del salto. Conforme íbamos subiendo, el tiempo era cada vez peor, incluso llovía. Nos decían que si hacía mal tiempo no podríamos saltar, pero que hasta que no llegásemos no lo sabríamos, así que seguimos subiendo.

Después de media hora de constante subida llegamos a una gran explanada sobre la ladera de la montaña, a 800 metros de altura, donde había mucha gente esperando para saltar, en ese momento estaba todo cubierto por una espesa niebla y no se veía absolutamente nada montaña abajo, incluso llovía un poquito. Nos dijeron que había que esperar unos minutos a ver si el tiempo cambiaba.
Viendo lo visto, yo estaba segurísimo de que no cambiaría, cuando de repente en un minuto todo cambió para mi sorpresa. La niebla se disipó y se veía todo perfectamente, todo el mundo corriendo a saltar. La verdad es que hay que aprovechar las “ventanas” porque 5 minutos más tarde ya venía otra vez la niebla. Así que nos preparamos rápidamente y 5 minutos después, una pequeña carrera y estábamos en el aire como los pájaros.
El salto se realiza en tándem, es decir, saltas “enganchado” a la persona que maneja el parapente y vas “sentado” delante, la otra persona va detrás de ti. Es muy confortable, vas muy, muy cómodo y disfrutas de unas vistas increíbles.
Pero para ser sinceros me resultó un poco aburrido, no sentí ni la adrenalina, ni el “vértigo” del despegue, me resultó todo muy tranquilo y «fácil»; quizá me esperaba sensaciones más fuertes, pero no las tuve. A los 2 minutos de estar en el aire, ya me pregunté y ahora qué?. Las vistas son fantásticas y estás rodeado de muchos parapentes, pero el vuelo es tan suave, que yo por lo menos, no me «emocioné».

La duración del vuelo que habíamos contratado era de unos 45 minutos, pero en esta ocasión solo pudimos estar en el aire 20, porque las condiciones no eran buenas (evidentemente, si vuelas menos, pagas menos).
Sin embargo Carina sí que lo disfrutó mucho y le encantó, al parecer se lo pasó muy bien y me alegro de que hayamos tenido diferentes sensaciones, ella alcanzó 1.000 metros de altura, yo me quedé en 700 metros.
Solo al final hicimos un poco de giros con el parapente y la sensación fue más divertida, como si estuvieras en una montaña rusa, con giros bastante rápidos, pero claro el vuelo no consiste en hacer todo el rato eso.
Por lo tanto, no creo que por mi parte vuelva a repetir la experiencia, no porque haya sido mala, sino porque no me aportó gran cosa que digamos.
Creo de después del salto en paracaídas en Taupo (Nueva Zelanda) ya pocas cosas me van a impresionar por las alturas, eso sí que es adrenalina pura y cuando llegas abajo quieres volver a saltar inmediatamente, todavía hoy me acuerdo de todas y cada una de las sensaciones que tuve en aquel salto.

Por cierto, en el salto no puedes llevar nada contigo en las manos, pero lo que sí llevan ellos es una cámara Gopro (bien sujeta al parapente) y van grabando y haciendo fotos, les das la tarjeta de tu cámara, tiene que ser SD y así ya te quedan grabadas.
Pues bien, a mi no me funcionó la cámara, la verdad es que era bastante «vieja», de las primeras que salieron al mercado y se notaba que ya llevaba unas cuantas horas de vuelo, no sé que pasó que las fotos no salieron, la verdad es que me importó relativamente, el vuelo disfrutado está, eso nadie me lo quita y las fotos quedan en mi memoria… jajaja, pero un poco de rabia sí que me dio. Pensando más tarde en la «mala» suerte, me dí cuenta de que hoy es día 28 de diciembre (los santos inocentes en España) y hace exactamente 13 días que empezamos este viajepuravida, así que están claros los motivos de que fallase la cámara, jajajaja.
Después del salto en parapente, comimos en St-Leu y al terminar nos fuimos a conocer St-Gilles, qué es el sitio más turístico de la isla y yo me dí el primer baño del viaje. El primer contacto con el agua y eso que estamos en una isla. La temperatura del agua buenísima, me recordaba a Tailandia, aunque para ser sinceros creo que estaba incluso más caliente. Me encantó su transparencia y su color, ahora en unos días estaremos en Mauricio y podré compararlas, pero creo que va a ganar por goleada la segunda, por lo menos eso es lo que dice.
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