De Brunei a Sandakan pasando por Kota Kinabalu

Una vez más y como ya había ocurrido con Madagascar y Dubai, pasé de un país muy, muy pobre (en este caso Filipinas no lo es tanto) a uno muy, muy rico (en cambio Brunei sí que lo es). Una vez más un gran contraste…

Después de pasar todo un día visitando Bandar Seri Begawan, la capital del Reino de Brunei, al día siguiente, jueves 28, había que madrugar para continuar rumbo a Malasia. Tenía que coger 2 barcos, uno hasta la isla de Labuan, que ya pertenece a Malasia y el otro desde Labuan a Kota Kinabalu, la ciudad más grande de Malasia en la isla de Borneo.

La noche que llegué a Brunei conocí, en el mismo hotel haciendo el “check in”, a Juan y Bego, que justamente se iban para Kota Kinabalu el mismo día que yo, por lo que el viaje lo hicimos juntos y no me vino mal, después de tantos meses, hablar un poco de español, un matrimonio interesante con el que hablé de muchas cosas y pasé buenos ratos.

El último barco de Labuan a Kota Kinabalu es a las 13:00, si lo pierdes te tienes que quedar en la isla hasta el día siguiente. El único barco de Brunei a Labuan es a las 8:00, tarda una hora y media en llegar o uno rápido a las 8:30, que tarda una hora en llegar, por lo que al final llegan a la misma hora. No hay más barcos que lleguen antes de las 13:00 horas a Labuan.

Esta es una de esas cosas incomprensibles del Sudeste Asiático, como otras muchas. Te tienes que levantar a las 6:00 de la mañana para coger un autobús a las 6:45 que te lleve al muelle, llegas sobre las 7:30, comprar el billete del barco y pasar inmigración para subirte al barco de las 8:00 u 8:30 y llegar a Kota Kinabalu a las 9:30… y entonces esperar hasta las 13:00 para coger el siguiente barco hasta Kota. De lo más absurdo madrugar tanto para esperar más de 3 horas en Labuan sin nada que hacer.

Tanto la salida de Brunei como la entrada en Malasia una maravilla, así da gusto, muy rápida y sin pagar un dólar, con 90 días en ambos casos.

El viaje de Labuan a Kota Kinabalu dura 3 horas y media y tanto el de Brunei como éste son barcos de verdad, se acabaron los barcos locales de Filipinas.

llegada_a_Kota_KinabaluDe Kota Kinabalu me gustó su distribución como ciudad que la hace muy cómoda para estar un par de días que es lo que yo hice. El primer día vi un poco la ciudad y el segundo como se pasó todo el día diluviando sin parar, no pude hacer absolutamente nada, menos mal que en el hotel había muy buen WiFi y pude aprovechar para “trabajar” y ponerme al día de fotos y demás.

Juan y Bego también se dirigen a Semporna, ya que Juan quiere sacar allí el título de Open Water, buen sitio el que eligió. Pero llevan los días contados, así que en Kota solo estuvieron un día y medio, el que llegamos y el día siguiente, por lo menos aprovechamos y fuimos a cenar juntos las dos noches.

Otra de las cosas que me gustó de Kota es el mercado nocturno que tiene, con un pescado fresco que te cocinan en directo, en unos puestos tú eliges el pescado que quieres y en otros te lo hacen a la brasa. La primera noche cogimos un atún rojo de 2 kilos y medio para los tres… sin palabras lo bueno que estaba. La segunda noche fue media raya de 1 kilo, que hacía años que no tomaba… igualmente exquisita, aquí la acompañamos con 3 zancos de pollo, uno para cada uno.

Así que el domingo, día 31, y después de pasarme todo el sábado sin poder hacer nada por el diluvio que cayó durante todo el día, me vine para Sandakan que es donde estoy ahora.

Malasia ya es un muy buen país dentro del Sudeste Asiático, hay buenas carreteras y los autobuses son modernos, como los que tenemos nosotros; por lo que el viaje fue cómodo y duró unas 6 horas. Después de Madagascar debí de hacer callo en esa parte que se encuentra al final de la espalda porque ahora estar 6 horas sentado en un autobús me saben a “poco” y me pasan super-rápidas, así que no me vino mal aquel entrenamiento. Salimos de Kota Kinabalu a las 8:00 y ya estaba en Sandakan a las 14:00.

El autobús te deja como a 10 kilómetros de la ciudad, así que tienes que coger un taxi para realizar ese trayecto y como no tienes otra opción te piden lo que quieren, como siempre; así que “a grandes males, grandes remedios”, decidí hacer autostop. Había estado leyendo un blog de un chico que viajó por Borneo durante 4 meses de esta forma y que no parece tan complicado; así que me puse manos a la obra.

El primer problema es que no tenía cartelito, así que con la mano; mucha gente no debe saber lo que quiere decir porque te saludan muy amablemente y te sonríen, aunque al final siempre hay alguno que te para, el primero que me paró era un chico joven y cuando ya estaba dentro, me pidió dinero, era un “taxi privado”, así que le dije que no y me bajé. Después me paró otro y este me llevó sin hablar de dinero, pero cuando llegamos también me pidió dinero y evidentemente le dije que no y aceptó sin más discusión.

Una vez en Sandakan tenía que buscar alojamiento, cosa que no me costó demasiado. La ciudad de entrada no me pareció tan fea como había leído, debe ser que cuando te sientes bien y contento todo te parece muy bonito. Una vez instalado, me fui a cenar (aunque eran las 18:00) y directo a dormir, al día siguiente me esperaba un día muy interesante y quizá largo así que quería estar bien descansado, a parte de tener que levantarme temprano.

Pero antes, en la cena, me llevé una inmensa alegría… me volví a reencontrar con mi queridísimo “chai”, no me lo podía creer, con lo que lo había echado de menos desde que nos fuimos de la India, también me reencontré con el roti, el naan… es decir, aquí hay mucha comida con influencia india, una enorme alegría el poder volver a disfrutar de la comida después de la monotonía y aburrimiento de la filipina, lo que voy a disfrutar estos días en Borneo…

Sobre las 9:00 ya estaba en brazos de Morfeo…

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