Jaipur
Jaipur, la ciudad rosa; junto con Jodhpur, la ciudad azul; Jaisalmer, la ciudad dorada en el desierto del Thar y Udaipur forman las principales ciudades de la región del Rajastán, de la cuál Jaipur es la capital.

Delhi, Agra y Jaipur forman a su vez un triángulo “mágico” en el norte de la India, muy utilizado por los turistas, ya que las tres ciudades se encuentran muy cerca y en un cómodo viaje en tren.
Nosotros para ir de Jaipur a Delhi volvimos a escoger el tren nocturno, también como despedida, ya que después de Nueva Delhi, la capital de la India, abandonaremos este amado-odiado país y pondremos rumbo al siguiente.
Carina dice que ya ha visto suficiente y que ya se ha hecho una idea del país, que no necesita ver más sitios. Al principio íbamos a hacer una breve “incursión” en la India para que Carina la conociera un poco, pero al final ha sido mucho más que eso y hemos visto y disfrutado de las principales y más características ciudades de este país, por lo que puede hacerse una idea muy clara de cómo es la India.

Jaipur es una ciudad grande y tiene muchas cosas que ver, es la “entrada” y principal ciudad de la región del Rajastán y por lo tanto la mejor ciudad para tener una idea de cómo es esta región.
En Jaipur hay monumentos y sitios imprescindibles:
- Amber Fort: con su maravilloso palacio, en cuyo interior se encuentra algo tan mágico como el palacio de los espejos o Sheesh Mahal, donde sus paredes y techo están decorados con bellísimas pinturas y flores hechos de cristal puro. A la reina le encantaba ver las estrellas por la noche, pero no le estaba permitido dormir en estancias o habitaciones abiertas, así que el rey ordenó a su arquitecto construir algo para solucionarlo y creó este pequeño “palacio”. Lo más espectacular de todo es que si enciendes dos velas, su reflejo se convierte en miles de estrellas, algo mágico.

- Jaigarh Fort: se encuentra muy cerca de Amber Fort, de hecho puedes ir andando a través de un pasadizo que los comunica. Es el único fuerte que jamás fue conquistado en una batalla, se encuentra rodeado de muros y luce espectacular. En él se encuentra el cañón más largo del mundo. Su bala alcanzó los 35 kilómetros de distancia y solo fue utilizada la mitad de su potencia. Desde Jaigarh Fort hay unas vistas inmejorables sobre Amber.
- Jal Mahal – el Palacio del Agua: se encuentra a 2 kilómetros de Amber Fort y te puedes parar a verlo tanto a la ida como a la vuelta. Es un palacio que está metido en un lago. No puedes acceder a él, solo verlo desde lejos.
- Hawa Mahal – el Palacio del Viento: muy curioso, aún recuerdo la impresión que nos causó cuando lo vimos la primera vez que estuvimos aquí hace 11 años. Es muy especial, tiene alrededor de 950 ventanas y está concebido para que las mujeres de palacio pudiesen ver lo que pasaba en la calle sin ser vistas. Es un palacio muy particular, pero a mi me resulta tremendamente bonito. Por dentro no tiene nada, su belleza y singularidad reside en el exterior. Está muy cerca del City Palace y dentro de la ciudad rosa, que es la ciudad antigua de Jaipur.
A parte de estos sitios imprescindibles, tienes otros muy interesantes:
- City Palace: al cuál no fuimos porque nos dijeron que no merecía la pena, lo han convertido en un “hipermercado” con muchas tiendas dentro, así que lo descartamos; aunque lo vimos por fuera cuando estuvimos paseando por la ciudad antigua
- Galwar Bagh – Palacio de los Monos: si hay un animal que me cae especialmente mal son los monos, no me gustan los animales que no son de fiar y este es uno de ellos. A la entrada de Amber Fort hay también muchos y mientras esperábamos a sacar la entrada, hablando con uno de los guías nos comentó que los “malos” son los de la cara roja. Esos se te suben encima, te roban cosas, etc; y precisamente son los que habitan en el Palacio de los monos y además hay muchísimos, así que lo descartamos inmediatamente, paso de monos.
- Nahargarh Fort: es el más pequeño de los tres (Amber y Jaigarh) y lo destacable de este fuerte son sus vistas sobre la ciudad, tampoco fuimos. Con dos fuertes teníamos suficiente, además es mejor ver poco y bien que mucho y corriendo.
Yo sé de alguien a la que le encantaría la ciudad antigua de Jaipur, toda de color de rosa, muy, muy bonita y muy, muy rosa. El primer día en Jaipur decidimos tomárnoslo con calma, después de dos noches durmiendo muy poco, una en el tren y otra levantándonos a las 5 para ir a Fatehpur Sikri, así que decidimos descansar un poco y empezamos la visita a la ciudad al atardecer cuando ya no hace tantísimo calor. Para este primer día queríamos pasear por la ciudad rosa y acercarnos a ver el Palacio del Viento, estuvimos unas 4 horas paseando sin rumbo fijo, solo descubriendo la ciudad.
Al día siguiente fue cuando programamos lo fuerte de nuestra estancia en Jaipur con la visita a Amber, Jaigarh y el Palacio del Agua, para esto empleamos casi todo el día, desde las 6 de la mañana que nos levantamos hasta las 14 que cogimos el autobús de vuelta.

La verdad que Carina está haciendo un trabajo extraordinario, a parte de currarse los hoteles, se encarga de la logística de las ciudades, es decir, de cómo movernos por ellas. Lo más cómodo es siempre el tuk-tuk, pero a nosotros lo que nos gusta es coger autobuses locales, mucho más auténticos porque siempre tienes contacto con la gente, siempre hay alguien que desde su “timidez” empieza a hablar contigo. Así que no sé como hizo pero descubrió que había autobuses directos a Amber Fort… a las 7 de la mañana estábamos subidos en uno.
Este día lo aprovechamos a tope, estuvimos unas 6 horas viéndolo todo. Empezamos por Amber Fort, después fuimos a Jaigarh y por último volvimos a Amber, ya de vuelta al hotel paramos en el Palacio del Agua. La verdad que es una combinación perfecta y el día resultó de lo más entretenido e interesante por todo lo que vimos. Hay que decir que a pesar del calor había mucha gente, sobre todo locales, creo que porque era domingo.

Curioso lo que nos pasó en Amber Fort, estábamos tan tranquilos haciendo la visita, cuando de repente se nos acerca un guarda y nos pregunta si habíamos visto una parte determinada, entonces se ofrece a llevarnos, tanto es así que nos hizo una visita guiada por lo más importante del Palacio, cierto que íbamos un poco rápido pero nos sirvió para tener una mejor idea global de la estancia.
Al terminar y para nuestro asombro nos pide dinero… por supuesto no le dimos nada pero tampoco insistió, al poco rato vimos a otra pareja de turistas que estaban siguiendo a otro guarda; y en una de las habitaciones donde estábamos entró una turista acompañada de otro guarda; también escuchamos a un guía decirle a sus clientes que podían pasear por el Palacio y que se volverían a encontrar en 10 minutos, pero que no aceptasen nada de los guardas; así que es una práctica muy habitual, ellos lo intentan y seguro que a lo largo del día y con tanta gente consiguen que muchos turistas les den algo de dinero, aunque si no les das nada, no te insisten porque es algo que por supuesto es totalmente ilegal.
Amber Fort es uno de los mejores palacios de la India y está lleno de estancias y pasadizos, tenía un sistema de “aire acondicionado” a través del agua, bastante desarrollado y curioso.
En cuanto a Jaigarh Fort, sus vistas son increíbles sobre Amber Fort, puedes ver las estancias con toda claridad. Las vistas sobre los alrededores también son buenísimas y ves claramente como “serpentea” la muralla a través de las colinas, subiendo y bajando.

El Palacio del Agua está muy cerca y merece la pena pararse a verlo, pero tampoco es algo extraordinario.
De vuelta en el hotel y después de descansar un poco, salimos a cenar a un restaurante que había encontrado Carina. Menudo descubrimiento, el mejor restaurante desde que salimos de España, buenísima comida, muy variada, excelente ambiente, gran servicio y todavía mejor precio. Estaba en la terraza del hotel, cuando llegamos estaba lleno y tuvimos que esperar un poco, aunque no demasiado.
Al salir Carina preguntó el precio de las habitaciones pero le dijeron que estaba lleno, siempre lleno, incluso en temporada baja como ahora. Cuando llegamos de nuevo a nuestro hotel lo buscó en Internet y vio que las habitaciones eran muy buenas y por el mismo precio que estábamos pagando en el nuestro, así que vio que había una habitación libre para el día siguiente y decidimos cambiarnos, aunque solo fuese por una noche.

Al día siguiente después de cambiarnos de hotel, nos fuimos a la estación del tren, que nos quedaba muy cerca, para sacar los billetes del último tren que vamos a coger en la India y que será a Nueva Delhi, la capital. Nuevamente al atardecer salimos por la zona a buscar algún buen restaurante ya que aquí hay muchos que están en las terrazas de los hoteles, en la parte de arriba y tienen muy buena pinta. Fuimos a ver dos, pero ninguno de ellos nos gustó tanto como el nuestro, así que decidimos volver a cenar en el mismo de la noche anterior.
El último día en Jaipur y teniendo un restaurante tan bueno a nuestra disposición decidimos utilizarlo como “oficina” para “trabajar” un poco, Carina para recaudar información de los siguientes destinos y yo para ponerme al día en el blog. Nos subimos a la terraza del hotel y allí estuvimos unas cuántas horas entre zumos y chais.




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