Ile aux Cerfs
Íbamos 27 personas en el barco, el día se quedó en una promesa… camino de Ile aux Cerfs.

Todo lo preparó el primo de Didier, por lo que no sabíamos nada, por no saber, ni sabíamos el precio. Así que cuando llegamos y vimos lo que vimos, yo me quedé un poco… El barco estaba bien y la tripulación muy animada, pero como siempre meten a demasiada gente.
Pero como no hay marcha atrás cambiamos el chip rápidamente y a disfrutar. El día en el barco dura unas 7 horas (desde las 9:30 hasta las 16:30 aproximadamente), tienes todo incluido, comidas, bebidas. Pero esto tampoco es así, comida la justa, bebida también y lo más extraño de todo, no dieron ni un trozo de fruta y nada de aperitivo.
Zarpamos a las 9:30 y la primera parada fue para hacer snorkel, no estuvo mal, había poca profundidad y se veían peces, la parada duró poco, no sé si porque es así o porque a los 5 minutos de tirarse al agua ya estaba todo el mundo de vuelta en el barco, así que los únicos que nos quedamos éramos Carina y yo y claro, no salimos hasta que nos llamaron.

La siguiente parada fue para ir a tierra a ver una cascada. Carina y yo nos quedamos en el barco con la tripulación, habíamos visto muchas cascadas en La Reunión y esta no iba a ser mejor, ya habíamos hablado con la tripulación y sabíamos que no nos perdíamos nada. El siguiente destino Ile aux Cerfs.
Para ser sinceros me gustó, aunque también había mucha gente y barcos, pero el sitio es muy chulo, allí comimos en el barco y al terminar nos dieron una hora para visitar la isla.
Muchas veces cuando veo sitios tan chulos, me pongo a pensar en la gente que los descubrió por primera vez, debieron volverse «locos» con tanta belleza en aquel momento que solo había vegetación y animales.

Para mi lo más pesado de todo fue la vuelta, una hora y media sin parar, aunque la tripulación intentó por todos los medios divertirnos, es parte de su “trabajo” para ganarse las propinas, hubo bailes y buena música, yo iba disfrutando del mar y la navegación, con buena música de fondo.
En resumen, totalmente prescindible, por lo menos para nosotros, para que voy a decir lo contrario, cuando gusta, gusta y cuando no, pues se dice claramente, no todo va a ser maravilloso e increíble. Evidentemente es imposible hacer este tour solo, pero en un barco con 10-15 personas hubiese estado mejor, aunque tengas que pagar el doble, irías más cómodo y creo que disfrutarías un poco más. De todas formas, o bien en el barco pirata, en algún catamarán o en las lanchas rápidas, este tour es algo que todo el mundo hace en Blue Bay, incluido nosotros.
Por la noche, después de ver el anochecer en la playa, nos encontramos con el dueño del hotel en el que estamos alojados, un joven encantador con el que tuvimos una muy agradable conversación, mientras unos amigos suyos tocaban la guitarra en un ambiente muy auténtico, playita, guitarra y muy buen rollo.

Deenesh nos contó muchas cosas sobre Mauricio totalmente desconocidas para nosotros y creo que para muchos de vosotros también.
Por ejemplo, aquí se trabajan los diamantes, según dice están los mejores del mundo, es decir, nos dice que están viniendo cada vez más compañías chinas que después de comprar los diamantes en Sudáfrica, como allí no los saben trabajar, se los traen a Mauricio, aquí los definen, los trabajan y luego se los llevan a China para vender. Cuando el diamante está listo, se lo enseñan al cliente, éste da el OK pero no se lo entregan hasta el día que se va, se lo llevan al aeropuerto y allí directamente le entregan la mercancía, como medida de seguridad.

Otra de las cosas que nos contó es que aquí hay muchas fábricas de ropa de marca, que luego exportan al extranjero, en ellas trabaja gente de Bangladesh; esto lo pudimos ver cuando veníamos para el norte.
Por último, nos contó que se están instalando en la isla muchos call centers. Sinceramente hay cosas que no acabo de entender o bien nos toman el pelo, como es posible que las telefonías europeas establezcan sus call centers a cientos de miles de kilómetros, es una incongruencia, por ejemplo, desde Francia, llamas a un call center para preguntar algo y la llamada va a Mauricio y vuelve a Francia, de locos; pero dice que para las compañías es mucho más barato.
Por último, fuimos nosotros los que le contamos nuestra estancia en el hotel del “amor” y aquí sí que nos reímos muchísimo, sobre todo él. Nos dijo que eso aquí es muy normal y que hay muchos hoteles de esos. Los jóvenes viven con toda la familia y es muy difícil para ellos el tener relaciones, por otro lado está la religión, así que para facilitar las cosas están estos hoteles, que ahora nosotros conocemos tan bien.
Así que el día tuvo dos partes muy diferentes. Mañana cambiamos de país y de cultura, pero seguiremos estando en una isla…
…mañana comienza el verdadero viaje…

Deja una respuesta