El Nido
Hoy hemos estado en el Paraíso… qué playas, qué islas, qué mar… total y absolutamente de acuerdo con la fama que tiene esta zona.
El viernes decidimos quedarnos en Port Barton para disfrutar del pueblo, de las vistas, de la tranquilidad, del anochecer y en general de la genial sensación que nos transmitió este pequeño pueblo marinero desde el primer momento.
Ya el sábado pusimos rumbo a El Nido que es la “joya” de Palawan. Nuevamente había dos caminos, pero esta vez tomamos el más sencillo y directo.
Esta vez nos decidimos por la minivan porque el precio era el mismo que con el jeepney, el viaje mucho más cómodo y se tardaba la mitad de tiempo y porque de vez en cuando también hay que decidirse por lo más fácil… jejejejejeje
De Port Barton salimos a las 8:30 y a El Nido llegamos a las 12:00, la minivan nos dejó en Corón-Corón que está a 1,5 km de El Nido, aunque finalmente decidimos no quedarnos aquí porque el pueblo son unas casitas a lo largo de la carretera principal. Además en El Nido lo tienes todo y hay mucho más ambiente.
Una vez en El Nido teníamos todo el día por delante para buscar un buen alojamiento, pero viendo la hora que era, primero nos fuimos a comer. Casi sin querer entramos en un restaurante sobre la playa con unas vistas espectaculares, qué pronto se convirtió en nuestro sitio favorito, ya que además de la localización y las vistas, la comida era exquisita y muy abundante.
Al poco de sentarnos empezó a diluviar, recordar que estamos en época de lluvias, así que nos alegramos de la decisión tomada, comimos con calma y esperamos a que parase de llover, tardó 2 horas.
Al terminar y con calma nos fuimos en busca de alojamiento, después de recorrernos prácticamente todo el pueblo y casi por casualidad fuimos a dar con Peack House Garden y ahí fue donde nos quedamos, con diferencia la mejor relación calidad-precio de todas las que habíamos visto.
El Nido es un pueblo pequeño y como casi todos aquí en Filipinas, gira entorno a la playa, a la cuál dan muchos restaurantes y en cuya arena ponen las mesas en cuanto empieza a anochecer.
La playa está llena de barcos y recomiendan no bañarse en ella por razones obvias, aunque las vistas son muy buenas. Aquí es de donde salen todos los barcos que hacen tours a las islas.
El domingo lo dedicamos a inspeccionar el pueblo y enterarnos de todo lo que se puede hacer aquí que son muchas cosas, principalmente buceo, snorkel, ir a las playas de los alrededores y fundamentalmente tours por las islas, que hay muchas. Para esto último hay 4 tipos de tours siendo los mejores el A y C
Como estamos en temporada baja no hay problemas ni agobios para reservar los tours, lo que nos permitió esperar hasta el lunes por la mañana para comprarlo.
Como os podréis imaginar hay “miles” de compañías que ofrecen estos tours pero nosotros teníamos referencias de dos que parecen ser las mejores y esas son las que fuimos a ver.
El precio que tienen actualmente los tours está rebajado en un 40% aproximadamente, el oficial está escrito por todas partes y todas tienen el mismo, pero cuando les preguntas ya te ofrecen el 40% de descuento.
Los tours empiezan a las 9:00 y terminan sobre las 16:00.
El lunes nos levantamos y nos fuimos al que nos había recomendado una chica que conocimos en Panglao-Bohol y qué mejor referencia de alguien que ya lo hubiese hecho, así que para allá nos fuimos.
OMP, que así se llama el sitio, es en realidad un hostel para mochileros que tiene sus propios barcos.
Para empezar queríamos hacer el tour A pero estaba hasta arriba de gente, así que lo cambiamos por el C que había menos, en total éramos 15 personas. Salimos con casi 1 hora de retraso, pero sabíamos que la íbamos a recuperar, así que no había problema.
Una vez a bordo, íbamos a disfrutar de uno de los mejores tours que hice nunca, más que espectacular, además hacía un día perfecto de sol, algo que es muy importante para poder ver los colores del mar, de los corales, de la naturaleza…
La primera isla a la que fuimos es Helicopter Island, la llaman así porque tiene forma de helicóptero, aquí paramos para hacer snorkel y la verdad fue muy decepcionante, aunque la isla no estaba nada mal, estuvimos una media hora.
Desde aquí “navegamos” hasta Hidden Beach, su nombre ya lo dice todo “la playa oculta”… menudo sitio… menudo entorno… que maravillas esconde la naturaleza, que pasada de sitio, nunca había visto nada igual.
El barco te deja a la entrada y tú tienes que nadar un poco pero enseguida haces pie sobre rocas y vas medio a nado y medio andando hasta que la pared de rocas que tienes a tu izquierda, tienes otra a tu derecha, se interrumpe y al girar… está ella… la playa… el entorno es realmente espectacular, no te quieres ir nunca.
Últimamente cuando veo estas playas y estas islas me pongo a pensar en la gente que las descubrió, en aquellos marineros que vieron estas maravillas por primera vez y antes que nadie, si ahora nos asombramos… como tenía que haber sido esa primera vez…
El tercer sitio al que fuimos fue para comer, una especie de corredor entre dos islas rocosas con pequeñas playas “salpicadas” a ambos lados, otra maravilla, paramos a comer en una de ellas, Talisay Beach.
Cuando llegamos había muchos barcos, evidentemente todos para comer, pero como llegamos tarde cuando empezamos nosotros los demás se marchaban así que cuando terminamos de comer estábamos completamente solos, otra gran sensación, pero nada comparado con lo que nos esperaba…
A Secret Beach solo puedes ir cuando el mar está en determinadas condiciones porque tiene un acceso complicado, así que cuando salimos por la mañana nos habían dicho que no era seguro que pudiésemos ir.
Al terminar de comer y ya en el barco nos dijeron que sí podríamos ir porque se veían barcos en la entrada. Sin duda alguna este sitio jamás lo olvidaré, realmente una “playa secreta” aunque la conozca todo el mundo…
Ya para entrar es una auténtica pasada, tienes que hacerlo a través de un agujero que hay en las rocas por eso que cuando el viento sopla fuerte y hay mar es imposible acceder. Los barcos paran enfrente, te tiras al mar, nadas unos metros y entras por el agujero, lo que hay detrás de ese agujero no se puede explicar… es un secreto…
Cuando llegamos había barcos, pero los últimos ya se estaban marchando, había un poco de mar, aunque no lo bastante como para impedirnos la visita, si lo suficiente para hacerlo un poco más emocionante.
Uno a uno todos los integrantes de barco fuimos pasando por el “agujero”, uno de los guías nos ayudaba, sin ningún problema fuimos pasando todos.
Cuando me tocó a mi me metí a bucear y lo que ví delante de mis ojos… una maraña de peces inmensa, moviéndose de un lado para otro sin parar… quería quedarme con ellos para verlos más detenidamente pero el oleaje me impulsaba para dentro del “agujero”, así que me dejé ir y… al salir del agua… la “playa secreta” ya no sería nunca más secreta para mi…
Estás totalmente rodeado de paredes de rocas, como si estuvieses dentro de un cubo y frente a ti una pequeña pero maravillosa playa…
Todo el grupo estábamos “extasiados”, literalmente flipando y por si fuera poco el comentario del guía del barco, «es la primera vez que estoy aquí en estas condiciones, solos y con la marea baja…» no podíamos pedir más, para mi fue un día perfecto lleno de sitios increíbles que no te puedes imaginar que existan.
Llegó la hora de irse y todos al unísono dijimos que no, así que nos quedamos un poco más, al segundo intento ya nos tuvimos que ir… pero todos nos íbamos con la sensación de haber estado por unos minutos… en el auténtico paraíso…
Al salir nuevamente por el agujero, otra vez toda la “maraña” de peces nadando sin parar de un lado para otro, una pasada.
Totalmente felices nos fuimos para el último destino del día. Como si no hubiésemos tenido suficiente y como despedida nos llevaron al mejor sitio de El Nido para hacer snorkel, lla isla Matinloc, allí estuvimos una hora buceando, otro sitio fantástico para el buceo, mucho coral y muchos peces pequeños, un auténtico acuario, el agua muy clara y una visibilidad perfecta. Nos volvimos al barco a las 16:15 y llegamos a tierra a las 17:10.
El día fue de esos que no se borrarán nunca, un tiempo fantástico y unos sitios inolvidables…
Por cierto, con la emoción de los recuerdos se me olvidó comentar la comida. Estuvo muy bien, había pollo, pescado, ensalada, arroz, mejillones, cangrejos y de postre, sandía, plátanos y piña, de lujo. Todo muy rico y en abundancia, nadie se quedó con hambre. El pollo y el pescado eran a la brasa.
Otro detalle más, las rocas que forman las islas son caliza y eso facilita el «trabajo» tanto de la lluvia como del mar, casi todas estás erosionadas por su base, que está en contacto permanente con el mar y en la parte superior tienen todo tipo de formas «talladas» minuciosamente durante cientos de años; por último, están «adornadas» con árboles y arbustos que crecen en ellas. Esto, unido a los colores que adquiere el mar en cada zona (azul oscuro, turquesa, claro…), hace que los paisajes sean brutales.
Sin ninguna duda también haremos el tour A…












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