Circo de Cilaos
Después del volcán Piton de la Fourniase, nos dirigimos al último de los circos que teníamos sin explorar, el Circo de Cilaos, qué es el que tiene una forma más circular.
Para llegar al pueblo has de recorrer todas y cada una de sus 400 curvas, en mi vida vi nada semejante, qué carretera!, túneles estrechísimos, calzadas de una sola dirección… divertidísimo.

Íbamos con la idea de subir al Piton des Neiges, el pico más alto de toda la isla, de 3.071 metros de altura y que en el pasado era también un volcán, que se colapsó y dio lugar a los maravillosos Circos que tenemos hoy en día, pero por desgracia teníamos dos factores en contra.
Primeramente, la ascensión se hace en dos días, el primer día de 3 horas y media hasta el refugio y el segundo día de 2 horas hasta la cima; después son otras 4 horas más de descenso. Nosotros llamamos demasiado tarde para reservar y el refugio estaba completo, así que ya no podíamos hacerlo en dos partes. Pensamos en hacerlo todo en un día, es posible, son unas 10 horas entre subida y bajada, más o menos, pero aquí entró en juego el segundo factor, estamos en época de lluvias y llueve un rato por la mañana y otro por la tarde, de hecho nos han dicho que lleva lloviendo mucho las últimas tres semanas, así que después de pensarlo bastante, abandonamos la idea.
Como ya he contado, en esta isla todas las actividades se deben realizar antes de las 12:00 porque después el tiempo cambia. Si hacemos la ascensión y el descenso todo en un día, cogeríamos todas las lluvias posibles y tampoco se trata de eso, además aquí cuando llueve, lo hace de verdad.
Por lo que decidimos tomarnos un día de calma y relajación, estuvimos paseando por el pueblo, que nos gustó mucho por cierto, nada que ver con el pueblo de Salazie, descansando y preparando fotos.

Al día siguiente, como solo habíamos reservado dos noches porque la tercera estaba ocupada, y en vistas del tiempo que hacía, decidimos no buscar otro sitio y volvernos, pero como amaneció con muy buen tiempo y sin una sola nube en el cielo aprovechamos para hacer un pequeño trekking de 2 horas, no nos podíamos marchar de aquí sin hacer por lo menos uno. Fue bastante exigente sobre todo el tramo final, pero como siempre en esta isla con abundantísima vegetación a tu alrededor; lo hicimos alrededor de una roca con vistas sobre el pueblo de Cilaos.
Justo al terminar el recorrido empezó a llover, como era de esperar, así que cogimos el coche y nos fuimos a comer al pueblo de Cordes o esa era la intención porque al final no pudimos hacerlo, ya que no había muchos sitios y los que había estaban cerrados, es domingo.
El pueblo de Cordes debe su nombre a algo muy curioso, cuando los esclavos de la isla se escapaban, se escondían en el Circo de Cilaos y usaban “cuerdas” para escalar las montañas y esconderse en ellas, al ser la zona bastante inaccesible, sus “dueños” no los perseguían y en estas montañas conseguían vivir en libertad; interesante la historia del nombre. Hoy en día solo viven granjeros. Está a 10 kilómetros de Cilaos y la carretera también está llena de curvas.
De vuelta al pueblo de Cilaos para comer, empezó a llover otra vez, pero ahora como si se acabase el mundo, así que cuando terminamos pusimos nuevamente rumbo a St-Pierre, porque mañana nos espera algo bastante interesante.

La vuelta de Cilaos resultó muy “estresante”, a las 400 curvas que tuvimos que volver a tomar, hubo que añadirle que estaba “diluviando” y que se estaban produciendo muchos desprendimientos de roca sobre la carretera, muchos tramos estaban, literalmente, llenos de rocas y algunas de tamaño considerable, así que nos pasamos todo el camino “rezando” y en tensión para que no se desprendiera ninguna encima nuestra, de hecho alguna cayó delante, pero sin tocarnos. Al parecer estos desprendimientos se producen con bastante frecuencia después de llover.
En St-Pierre ya estuvimos 2 días antes de irnos al Circo de Cilaos, la tomamos de base para el viaje en helicóptero y para el trekking del volcán, durante esos días nos alojamos en casa de Pauline.
Si primero fue el Couchsurfing ahora es Airbnb, una aplicación que está de moda y con la que puedes conseguir alojamiento muy barato. Es como el couchsurfing pero en este caso tienes tu propia habitación, así que pagas un poco de dinero aunque mucho menos que en un hotel, a veces está la persona que te alquila la habitación viviendo en el apartamento, como en este caso y otras veces no, como nos ocurrió en St-Denis, que estábamos solos. Gracias a esto estamos consiguiendo alojamientos bastante baratos en La Reunión.
Del alojamiento se está encargando Carina y lo está haciendo fenomenal, el alojamiento lo va buscando una o dos noches antes, así no tenemos que llegar y ponernos a buscar, para eso es mejor Asia, no hay que olvidarse que aquí estamos en “Europa”.
Pues bien, resulta que en una de esas búsquedas dio con Pauline, una chica encantadora que nos ha alojado en su casa, nos ha contado muchísimas cosas de la isla y recomendado un trekking muy especial que tenemos unas ganas locas de hacer, yo por lo menos, será la despedida de la isla.
Así que una vez dejado atrás el Circo de Cilaos nos volvimos a casa de Pauline a pasar una noche más, a la espera de la actividad que vamos a realizar mañana.

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