Barracuda Lake – Olympia Maru – Morazan Maru

Todo empezó el 24 de septiembre de 1944… cuando la flota naval norteamericana compuesta de cazas y bombarderos atacaron una flota japonesa, de hasta 24 barcos, fondeados en la isla de Coron y en los alrededores de la isla de Busuanga…

portaviones

Los ataques aéreos contra los barcos japoneses en la bahía de Manila que tuvieron lugar entre el 21 y el 24 de septiembre de 1944 obligaron a los japoneses a mover el resto de su flota a otros lugares alejados del alcance de los aviones norteamericanos.

Uno de esos lugares seguros fue la Bahía de Coron, a unas 15 horas de Manila. Muchos de esos barcos llegaron a Coron el 23 de septiembre.

En la mañana del 24 de septiembre de 1944 a las 05:50, un total de 96 cazas y 24 bombarderos despegaron del portaviones U.S.S. Lexington en un vuelo cuyos objetivos se encontraban a 340 millas de distancia…

barcos_de_guerra_hundidos_en_Coron

La incursión aérea sobre Coron fue un ataque de larga distancia que solo les permitiría a las aeronaves disponer de un breve espacio de tiempo sobre la flota japonesa…

A las 09:00 la fuerza de ataque alcanzó la isla de Busuanga y encontró 12 barcos enemigos anclados en la bahía de Coron y en sus alrededores. Después de un ataque que duró 15 minutos dejaron tras de sí un reguero de destrucción y barcos hundidos…

Una vez iniciado el vuelo, la fuerza aérea norteamericana se dividió en dos. La primera escuadrilla se dirigió al Akitsushima y Okikawa Maru. Aunque el primero de ellos estaba fuertemente armado y opuso resistencia con todas sus armas, no fue rival para los bombarderos. Una bomba cayó en el casco por el lado de babor, causando una fuerte explosión, lo que provocó un incendio; eso unido a varios impactos más, consiguieron que el Akitsushima se hundiera.

entrada_al_lago_Barracuda

Totalmente cargado de fuel, el Okikawa Maru fue intensamente bombardeado lo que provocó un incendio. Sin embargo logró mantenerse a flote y poco a poco se fue desplazando hacia el norte, finalmente fue hundido en un segundo ataque aéreo el 9 de octubre.

Mientras tanto, el segundo escuadrón de bombarderos se había unido para hundir los otros barcos. 10 bombarderos se lanzaron a por el Olympia Maru. En uno de esos ataques le alcanzaron en la sección media del barco provocando la parada del motor; eso hizo que el Olympia Maru se hundiera por la popa, arrastrando consigo a los 19 miembros de su tripulación.

Inmediatamente el resto de las naves intentaron enfrentarse a los bombarderos de la Armada de Estados Unidos, aunque sin éxito, el Kogyo Maru se hundió con 39 marineros en su interior. El Irako fuertemente armado respondió a los ataques con fuerza, pero incluso ellos fueron aniquilados y enviados al fondo. El resto de los barcos sufrieron un destino similar…

barracuda lake

Hoy la historia es completamente distinta pero se escribe gracias a estos acontecimientos que tuvieron lugar aquí, hace exactamente 72 años… ya que 8 de esos barcos estaban fondeados muy juntos en la bahía de Coron, un precioso lugar rodeado de playas de aguas cristalinas…

El día de hoy tardaré mucho tiempo en olvidarlo porque lo he disfrutado un montón. Ha sido un disfrute no con la vista que también, sino con las maravillosas sensaciones que he tenido en todo momento.

Pero comencemos por el principio…

Por fin llegó uno de los momentos más esperados del viaje… y no me defraudó lo más mínimo…

barracuda lake

Después de tres días de lluvias y mal tiempo, por fin llegó el “buen” tiempo (“no hay mal que 100 años dure”) y nos permitió salir a bucear, de hecho cada día que pasa va mejorando poco a poco.

A las 7:30 ya estábamos en el centro de buceo preparados para probarnos el equipo y con muchísimas ganas de disfrutar del día.

Como estamos en temporada baja y no hay gente, prácticamente puedes elegir los buceos que quieres hacer, así que ni corto ni perezoso y después de haberme informado, elegí los nuestros. Otra de las ventajas es que vamos a estar solos Carina y yo con una chica más que se apuntó más tarde. Tendremos un DiveMaster para nosotros solos se llama Arjay, ella tendrá otro.

mejillones_en_el_Barracuda_Lake

El primer destino está muy cerca de Coron, a solo 15 minutos de navegación. El barco te deja cerca de unas rocas, tienes que llegar a ellas nadando, subir unas escaleras y al llegar al otro lado bajarlas para encontrarte con el lago Barracuda.

Barracuda Lake es un lago volcánico y por eso tiene una característica muy especial, hasta los 12 metros de profundidad el agua está a 30 grados, desde los 12 hasta los 20 metros está a 39 grados y a partir de los 20 metros de profundidad vuelve a estar a 30 grados… no me digáis que no es un lago divertidísimo! Esta diferencia de temperatura tan grande hace que puedas ver con claridad donde se juntan las dos aguas, ya que no se mezclan.

El lago tiene el agua muy clara, así que la visibilidad es fantástica, peces no hay, solo unos cuantos pequeños, pero no los necesitas, la diversión está en el medio en sí.

el_fondo_del_lago_Barracuda

Cuando cruzas el agua caliente que está caliente de verdad, es como si te metieses en una piscina termal, de esas que están a 40 grados, es la misma sensación. Evidentemente íbamos sin traje de buceo para sentir más la diferencia de temperatura.

El entorno es muy bonito ya que está todo cerrado y rodeado de rocas negras muy altas.

Desde allí empezamos una navegación más larga hacia el siguiente punto de inmersión que estaba a unos 40 minutos.

Al llegar y a unos 20 de profundidad nos estaba esperando el Olympia Maru…

Olympia_Maru

El Olympia Maru es un buque de carga japonés, con las siguientes características:

  • longitud: 127 metros
  • ancho: 17 metros
  • calado: 8 metros
  • profundidad máxima: 30 metros

En el Olympia Maru vimos arroz, en forma de pasta, hay todavía sacos; también vimos barriles, la caldera y una prisión, de hecho entramos en ella a través de los barrotes abiertos. Estuvimos dentro del barco unos 20 minutos más o menos.

Aunque ya he buceado en unos cuantos sitios y algunos muy buenos, no tengo una dilatada “carrera de buceador” y para mi era la primera vez que hacía buceo en pecios, que así es como se llama. De hecho el pasado verano me saqué el título de Advanced para no tener ningún problema en los centros de buceo y que me permitiesen hacer estos buceos, además Carina ya lo tenía y así podríamos disfrutar los dos de las mismas cosas.

dentro_del_Olympia_Maru

Desde que leí que en Filipinas estaba uno de los mejores lugares del mundo para hacer buceo en pecios (barcos), tuve claro mi objetivo. Y no me ha defraudado ni lo más mínimo, todo lo contrario, es incluso mucho mejor de lo que me esperaba.

La única pega es algo contra lo que no se puede hacer nada, después de estar tantos días lloviendo lógicamente el mar no puede estar claro y hay muy poca visibilidad, si a esto le añadimos que en esta época del año, en esta zona, es más reducida pues…

De todas formas al entrar dentro de los barcos, la visibilidad mejora mucho y con la ayuda de las linternas la sensación es fantástica.

Conforme nos íbamos sumergiendo en busca del Olympia Maru, yo iba imaginándome como sería ver un barco de esas dimensiones y características (son barcos de guerra) por primera vez. Lamentablemente y debido a la escasa visibilidad, lo ves prácticamente cuando lo tienes encima.

partes_del_Olympia_Maru

En cuanto llegamos a él bajamos por un lateral y ya nos metimos dentro… indescriptible, de verdad que esta sensación hay que vivirla porque para nada es la misma sensación para todo el mundo, para muchos sería una sensación de claustrofobia insoportable, para mi fue una sensación de relajación, paz y tranquilidad maravillosa, al mismo tiempo sentí una curiosidad inmensa por descubrir que habría dentro de un barco hundido hace 72 años, muy especial la sensación de estar dentro de un barco hundido hace tantísimo tiempo…

Aunque vas acompañado por tu compañero (Carina en este caso) y por el guía (Arjay), debido a la oscuridad y a las extraordinarias sensaciones de estar en un sitio tan especial parece que estás tú solo dentro de barco, no paraba de ver para todos los lados, apuntando con la linterna, tratando de ver y descubrir el mayor número de restos posibles.

Carina_sobre_la_cubierta_del_Morazan

Cuando llegué de nuevo a la superficie casi no me podía creer todo lo que había disfrutado y lo bien que me lo había pasado.

Habíamos descendido por la parte delantera del barco (proa) y nos habíamos metido dentro, las entradas son amplias y permiten fácilmente el paso de una persona, lo recorrimos todo por su interior, salimos por su parte trasera (popa) y volvimos a recorrer el barco por el exterior hasta regresar al mismo punto por donde habíamos descendido.

Una vez de vuelta al barco, comimos y al terminar pusimos rumbo al siguiente y último destino de hoy, el Morazan Maru.

Morazan_Maru

El Morazan Maru es un barco de carga japonés, cuyas características son:

  • longitud: 93 metros
  • ancho: 13 metros
  • profundidad máxima a la que se encuentra: 25 metros

En el Morazan vimos la caldera y restos de ladrillos entre otras cosas, volvimos a estar dentro del barco otros 20 minutos más o menos.

Si el primero me alucinó con las sensaciones, el segundo ni os cuento… madre mía…

La mayoría de las veces es mejor no conocer lo que vas a disfrutar para que la sorpresa sea total, otras veces conviene estar preparado y así lo disfrutas más. Por lo menos a mi, a veces, me gusta hacerlo así y este fue uno de esos casos.

dentro_del_Morazan_Maru

El conocer lo que iba a ver, el haber leído e investigado me permitió estar “preparado” y así, el disfrute fue todavía mayor. El tiempo que estas abajo es relativamente corto, depende como se mire, entre 20 y 30 minutos, así que yo quería ir “preparado” para disfrutarlo desde el primer segundo…

En esta ocasión el barco estaba sobre uno de sus costados, nos volvimos a meter dentro de él, penetramos esa oscuridad de más de 72 años, pero esta vez los sitios eran más estrechos, más pequeños, la sensación fue todavía mucho más fuerte si cabe que el anterior.

Primero iba Arjay, después Carina y yo cerraba este pequeño grupo, cada uno con su linterna, cada uno siguiendo al que tenía delante, cada uno tratando de ver hasta el último de los rincones más escondidos…

exterior_del_Morazan_Maru

Volvimos a recorrer el barco por su interior y al salir volvimos a regresar al punto de partida por el exterior del barco. Vimos otra vez la caldera, pero ésta mucho más grande que la del Olympia.

Posteriormente y ya en tierra nos comentaron que este es uno de los mejores y que a todo el mundo le encanta, no me extraña lo más mínimo.

Yo salí todavía más contento que la primera vez y con unas ganas locas porque llegue mañana que nos esperan otros dos barcos extraordinarios.

Imposible imaginarte un día mejor, fue un “increscendo” maravilloso. Empezamos con la curiosa y especial particularidad del lago Barracuda, continuamos con la sorpresa del Olympia Maru y terminamos con la grandiosidad del Morazan Maru…

Carina_y_Arjay

Días como este me hacen amar la vida… y dar gracias por todo…

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