Andringitra Park
Como nos decía la mamá de Forrest Gump: “la vida es como una caja de chocolates, nunca sabes qué te va a tocar.»

Andringitra Park está a unas 3 horas de Ambalavao y tiene varias entradas, por la del este puedes acceder en taxi brousse, el resto solo es accesible yendo en 4X4, lo cuál implica que el precio se dispare muchísimo.
Cuando llegamos a Ambalavao, conseguí muy buen precio en el hotel porque les dije que haríamos el trekking en Andringitra y la visita a Anja park con ellos y que estaríamos varias noches alojados, así que aceptaron mi propuesta. Anja park lo visitamos con ellos, pero Andringitra después de explicarnos todas las posibles combinaciones y recorridos, no lo veíamos claro, sobre todo Carina.
Así que empezó a “investigar” en Internet y “descubrió” cosas raras respecto a los guías con los cuales íbamos a hacer el trekking, así que me dijo que no quería hacer el trekking con ellos y que por lo tanto tendríamos que buscar una “excusa”; la última noche hablamos con ellos y les explicamos los motivos para no hacer el trekking, no teníamos más días disponibles y era un poco caro para nuestro presupuesto; así que habíamos decidido dejarlo para la vuelta, cuando ya sabríamos los días que nos quedarían y el dinero disponible.

Después nos fuimos a cenar al restaurante del hotel al que ya habíamos ido a desayunar por la mañana cuando nos encontramos a Richard…
La suerte, la mayoría de las veces hay que “buscarla”, pero en muchas ocasiones aparece sin avisar, y cuando eso ocurre…
Allí estaban cenando Nicole, Klaus, Christoph y Rolf,… entonces nuestra suerte cambió de una manera increíble, no nos creíamos lo que nos estaba pasando.
Klaus es alemán y está viviendo en Tana con su mujer Nicole que es de Madagascar, tienen una agencia de viajes. Christoph, también alemán, es su cliente para este viaje. Rolf, también alemán por supuesto, es un amigo de Klaus que se les unió justo un día antes de encontrarnos en el restaurante.

Lo que sucedió en solamente 15 minutos, una vez que entramos en el restaurante, son lecciones que se aprenden mejor viajando que en una clase de 40 alumnos: la toma de decisiones. En 15 minutos tuvimos que tomar la decisión de si irnos con ellos o seguir por nuestra cuenta, es decir, nos ofrecieron irnos con ellos 3 días de trekking en Andringitra park, justo cuando habíamos decidido no hacerlo, sin tener que preocuparnos por el transporte al parque nacional, por lo que nos ahorrábamos el 4×4, lo que suponía más de la mitad del precio; además ellos seguían hacia el sur, exactamente en la misma dirección que nosotros…
En un «suspiro» tuvimos que cambiar nuestro planning y hacer uno totalmente distinto; con el riesgo de no saber si funcionaría o si saldría mal. En cuanto llegó su guía nos explicó como sería el trekking, el alojamiento, el precio, es decir, como serían los tres días en el parque… Carina y yo nos miramos y sin decir palabra aceptamos, eran las 20:00 de la noche, salíamos al día siguiente a las 5:30 de la madrugada, teníamos que ir corriendo al hotel pagarlo antes de que se fuesen a dormir, preparar las mochilas, ducharnos y tratar de dormir un poco…

Entre otras muchas cosas, esta es una de las que aprendes viajando, tomar decisiones y aceptar cambios muy rápidamente, en menos de un minuto todos los planes pueden cambiar radicalmente y es otra de las cosas que me encantan de los viajes… las sorpresas!
A las 4:45 sonó el despertador y a las 5:00 ya estábamos andando hacia el hotel donde nos esperaban los alemanes. El trekking lo íbamos a hacer Christoph, Ralf, Carina y yo; con un guía y 3 porteadores; la primera noche dormiríamos en tiendas de campaña y la segunda en un lodge.
Mientras íbamos de camino al parque yo trataba de recordar y asimilar lo que nos había pasado la noche anterior y tratar de entender la suerte que habíamos tenido porque en lugar de estar metidos en un taxi brousse en dirección a nuestro siguiente destino, nos dirigíamos al parque de Andrigintra.

Lo llaman el pequeño Yosemite, pero o bien la ruta del trekking no fue la adecuada o para mi no es tan impresionante como dicen. Carina me dice que tengo las expectativas muy altas debido a todo lo que ya conozco porque a ella sí que le gustó mucho. El trekking que hicimos fue uno especial hecho por el guía, con la finalidad de hacer el trekking alrededor del parque pero de los 3 días solo estar 1 en él, el precio de los parques es muy elevado y no tiene ninguna lógica con respecto al país en el que estas, así que cuando nos contaron la noche anterior el recorrido, me lo esperaba más interesante de lo que realmente para mi fue.
Este es un parque que lo que vas a ver son las vistas, el entorno, pero al que no vas en busca de animales, algún camaleón sí, pero nada más. Para mi el esfuerzo y las horas de trekking son demasiadas para lo que ves; es decir, las vistas son muy buenas pero no varían demasiado, siempre ves la misma parte del parque, yo pensaba o había entendido que íbamos a adentrarnos más en el parque.
También es cierto que el tiempo no acompañó demasiado, nos llovió un poco y el segundo día estuvo nublado, pero aún sin niebla las vistas no serían lo que yo me esperaba, así que a mi me defraudó un poco; además el trekking del último día fue algo “estúpido”, que hasta el mismo Christoph se dio cuenta porque estuvimos todo el rato andando por un camino de tierra hasta que nos recogieron; fue una “jugada” del guía para cobrar un día más ya que para nada era necesario este último «paseo».
Algo que nos llamó mucho la atención son los pueblos por los que íbamos pasando, más bien las casas porque estaban todas diseminadas; y como vive la gente, es difícil de creer que pueda haber gente viviendo así; pasábamos por sitios donde había más niños que adultos, la media de hijos en este país es de unos 6… mientras esperábamos para empezar el trekking, en uno de los pueblos, había 3 niños de unos 5 años jugando y con ellos estaba otro de alrededor de un añito totalmente desnudo y llevándose a la boca todo lo que se encontraba en el suelo, no había ningún adulto con ellos… los niños «mayores» eran los «responsables» del peque, me puse a pensar en que esa imagen sería “imposible” en España.

Otro momento inolvidable del trekking fue cuando encontré el camaleón más pequeño que existe y lo tuve entre mis manos, al igual que el último día encontramos otro mucho más grande, macho (ya los sé distinguir, como siempre ocurre, la hembra tiene más colores y es más bonita que el macho), y también pudimos cogerlo, me gustaría ver la carita de Andrea cuando vea las fotos, no se lo va a creer!
Por lo tanto el trekking por Andringitra park, aunque no fue lo que me esperaba, tampoco fue tan malo; sobre todo porque nos permitió unirnos a este pequeño grupo y descubrir un poco más la vida «interna» de Madagascar.

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