Los templos de Angkor
Si tuviese que elegir un solo destino, un solo sitio para visitar en el mundo… ese sería los templos de Angkor. Desde mi punto de vista es lo más hermoso, colosal y espectacular creado jamás por el hombre y ahora que los he visto y disfrutado por segunda vez, me reafirmo en esta idea.
No solo por su pasado, no solo por su historia, no solo por su cultura, no solo por sus espectaculares dimensiones, no solo por su extraordinario diseño, no solo por su inmensa belleza, no solo por su buen estado de conservación… sino por todo eso y mucho más.
Si la primera vez me alucinó, esta segunda me ha dejado sin palabras. Es cierto que la segunda vez que ves o visitas algo, descubres cosas que la primera vez no “viste”, es por ello que esta segunda vez venía decidido a ver Angkor con otros “ojos”, a buscar los pequeños detalles, a no dejarme abrumar por esta inmensa obra y así poder disfrutarla más, para tratar de “descubrir” como era este lugar hace más de 900 años, para tratar de “ver” a los monjes viniendo aquí a rezar hace 900 años, para tratar de imaginarme como era esto en su momento de máximo esplendor.
Porque el “problema” que tienes cuando visitas los templos por primera vez es que te sientes tan “abrumado” por su tamaño y por su belleza, que no aciertas a “valorar” completamente lo que tienes delante de tus ojos.
Para visitar los templos de Angkor hay 3 tipos de entradas: de un día que cuestan 20$, de 3 días que cuestan 40$ y de 7 días que cuestan 60$.
Es una pena venir hasta aquí y emplear un solo día en visitar los templos, a parte de verlos corriendo y a toda prisa, solo podrías visitar una mínima parte de ellos. Nosotros, igual que hice la otra vez con Ángel sacamos el pase de tres días, creo que es el tiempo justo y necesario para verlos bien y con calma y sobre todo para poder disfrutarlos.
Los templos se pueden visitar desde las 5:00 hasta las 17:30; la entrada empieza a contar en el mismo momento que la compras, es decir, si te la compras a las 15:00, tendrás 2 horas y media ese día y te contará ya como uno, así que es importante comprarla a primera hora de la mañana o a última de la tarde del día anterior, ya que tienes la posibilidad de comprarla a las 17:00 de la tarde e ir a ver el anochecer pero el pase no te empezará a contar hasta el día siguiente o cuando vayas a los templos por primera vez.

Para desplazarte por los templos también hay varias formas de hacerlo:
- en taxi, la forma más cara pero al mismo tiempo la más confortable
- contratando un Tuk-Tuk, más barata que la anterior y claramente la más usada, es la forma más auténtica y “local” de visitar los templos
- alquilando una bicicleta, la más barata de las tres, pero solo recomendable si no llueve ni hace calor y solo para visitar los templos más cercanos
- por último, también se pueden visitar los templos andando, pero evidentemente solo sería posible ver los más cercanos y acabaríamos bastante cansados porque ya no solo es el desplazamiento entre los templos sino que también hay que moverse dentro de ellos.
Hay varios detalles que me han llamado la atención respecto a estos dos puntos anteriores y que resultan difíciles de entender. Casi 10 años después el precio de las entradas a los templos sigue siendo exactamente la misma, 20$ por un día, 40$ por tres días y 60$ por una semana. Lo único que cambia un poco es que antes los días tenían que ser consecutivos y ahora no, es decir, tienes una semana para poder usar la entrada de tres días y dispones de un mes para usar la de una semana, esto está muy bien porque te permite cierta flexibilidad y planificación.
Por otro lado, después de casi 10 años el precio de los tuk-tuk también sigue siendo el mismo, no se ha incrementado lo más mínimo, es decir, he pagado exactamente lo mismo esta vez que la anterior. Así que parece que el coste de la vida sube en todos los sitios excepto en Siem Reap. Por cierto, los turistas no pueden alquilar motos en Siem Reap y es para proteger a los tuk-tuk y que estos sigan teniendo trabajo; quizá por ello, éstos no incrementan el precio.
El viaje en autobús-cama desde Phnom Penh fue mucho mejor y más cómodo de lo esperado, eso de ir tumbado en una cama en un tren está bien, pero en un autobús, como que al principio no lo veía demasiado claro. Al final fue muy cómodo y hasta pude dormir toda la noche sin despertarme ni una sola vez. Está claro que si se quiere se pueden hacer bien las cosas, estés en Asia, Europa, EEUU o China. La responsable de este placentero viaje fue la compañía Giant Ibis, según dicen la mejor y más segura de Camboya, ahora lo puedo confirmar yo también.
Nada más llegar a Siem Reap lo primero que hicimos fue buscar alojamiento y una vez instalados había dos opciones; irnos inmediatamente a ver los templos sin tiempo que “perder”, o tomárnoslo con calma y hacer una pequeña planificación para los siguientes días, evidentemente optamos por la segunda opción.
Un “pequeño” detalle que influyó en la planificación y en la decisión de tomárnoslo con calma es el inmenso calor que hace.
Nunca, jamás se os ocurra venir a Camboya en abril, ni aunque os regalen el viaje, impresionante e insoportable el inmenso calor que hace, llevamos 15 días que literalmente nos “derretimos”, da lo mismo donde estés, en la ciudad, en la playa, en el campo, metido en el agua… así que este “pequeño” detalle nos ha hecho tomarnos las cosas con calma y tratar de hacer una buena planificación.
Llegar a los templos desde la ciudad de Siem Reap es muy fácil y sencillo. Los templos se encuentra a unos 5 km y la carretera es prácticamente una recta, por lo que no hay posibilidades de pérdida, si por ejemplo, quieres ir en bicicleta; y hay mucha arboleda al borde de la carretera por lo que también es un viaje muy placentero si hace calor.
Hay dos circuitos para ver los templos:
- uno es el que llaman circuito pequeño y comprende el templo de Angkor Wat y el complejo de Angkor Thom, dentro del cuál se encuentran Bayon, Baphuon, el Palacio Real y las terrazas de los elefantes y de los leprosos, ambos con una enorme explanada enfrente, entre los más destacados e importantes; este circuito se puede hacer tranquilamente en bicicleta
- el otro es el circuito grande y comprende Mebon, Pre Rup, Banteay Kdei, Ta Prohm, Preah Khan, Neak Pean, Ta Som y Ta Keo entre los más importantes
- por último, está el templo Banteay Srei que se encuentra fuera de los circuitos y a 25 km de distancia de la ciudad y el templo Banteay Samre que se encuentra más cerca que el anterior pero también fuera de estos dos circuitos.
El primer templo con el que te cruzas viniendo desde la ciudad y por la carretera principal es el de Angkor Wat, a tu derecha; continuando por la carretera y a medio kilómetro entrarás en el complejo de Angkor Thom y te encontrarás de cara con Bayon, lo rodeas y llegas a una gran explanada donde tienes a tu izquierda las terrazas de los elefantes y de los leprosos, continúas por la carretera y sales del complejo de Angkor Thom, ya fuera tienes los demás templos, aislados unos de otros y sin estar dentro de ningún otro complejo.

Nosotros después de analizarlo un poco, decidimos empezar por los más alejados y dejar los mejores para el final, es decir, ir “increscendo” en belleza y la verdad que fue una muy buena decisión.
Otra de las ventajas de venir aquí por segunda vez, es que ya estaba familiarizado con los templos y sabía cuáles eran los mejores o por lo menos los que más me habían gustado. Esto me permitió preparar un itinerario que fuera atractivo y lo menos pesado posible para Carina, ya que no está entre sus preferencias las visitas a monumentos, ella prefiere la naturaleza, aunque tenía muy claro que los templos de Angkor no se los podía perder por nada del mundo.
Así que el itinerario que preparé fue de menos a más para ir ganando su interés y atención; y el resultado funcionó porque le encantaron y los disfrutó mucho.
Una vez distribuidos los tres días, cogimos unas bicis en el hotel y nos fuimos a conocer un poco la ciudad, aprovechamos para contratar el tuk-tuk para los tres días de la visita, Map; nos pareció buena gente cuando empezamos a hablar con él y decidimos que fuese nuestro conductor.

A las 16:00 nos fuimos a sacar los billetes para no perder tiempo al día siguiente, como comenté puedes comprar los billetes a las 17:00 y aprovechar también la posibilidad que te dan de poder ir a ver el anochecer desde uno de los templos, nosotros fuimos a las 16:00 porque en el hotel nos habían dicho erróneamente que era posible a esa hora; una vez con las entradas en la mano, nos dirigimos al templo Phnom Bakheng, según dicen el mejor sitio para verlo, ya es la tercera vez que lo veo desde allí y sinceramente no le encuentro nada especial. Esta vez a diferencia de la anterior, para subir al templo tuvimos que hacer cola, ya que no dejan subir a más de 300 personas a la vez, recuerdo que las otras dos veces había una multitud de gente, sin embargo ahora fue con mucha menos gente.
Aunque habíamos quedado con Map a las 5 de la madrugada para ir a ver el amanecer después de pensarlo mejor decidimos cambiar de idea y no empezar tan fuerte el primer día, así que lo fuimos a buscar y le dijimos que nos pasase a recoger a las 7.
Hay tres templos fundamentales en Angkor y que destacan claramente sobre el resto. El principal y más importante y por el que es conocido todo el complejo es el templo de Angkor Wat, es el más grande, el mejor conservado y el centro religioso más grande del mundo.
El segundo es el templo Bayon, también muy bien conservado, aunque menos que Angkor Wat; pero si hay algo por lo que destaca este templo y lo hace tan espectacular son sus caras, 216 caras de Buda, todas sus torres tienen caras de Buda por sus cuatro lados y eso lo hace muy especial y diferente. Es con diferencia mi favorito.
Por último, el tercer templo imprescindible es Ta Prohm, en este templo se mezclan la mano del hombre y la naturaleza, el templo se “fusiona” con la naturaleza. Árboles milenarios que con sus raíces atraviesan los muros y se enlazan entre sus piedras, en concreto hay 3 árboles que crean unas escenas casi surrealistas con una puerta, una ventana y unos soportales. La grandísima pena es que a este templo le están pesando los años y mucho, lo encontré peor que la otra vez, más en ruinas y según escuchamos a algunos guías están pensando en cortar estos árboles por el daño que le están haciendo al propio templo, de hecho ya han cortado alguno; les cortan el tronco aunque las raíces que están sobre el templo las dejan por lo que la belleza de la escena continuará.
Esto no quiere decir que el resto de los templos no valgan la pena, todos los templos son increíbles y cada templo tiene algo especial, pero estos tres son claramente los mejores y los que no te debes perder por nada del mundo.
Cuando estuve aquí con Ángel vimos dos de estos templos el primer día, en concreto el primero de todos que vimos fue Bayon y yo recuerdo que quedé impresionado y me dije: madre mía la que me espera con estos templos, como sean todos así voy a flipar. Después descubrí que no eran todos así y que ese era muy especial.
El número de templos que vimos esa primera vez fue de unos 25; pero esta vez con Carina quería hacer una pequeña selección y ver solo los mejores, así que redujimos el número a unos 12; con el tremendo calor que hace, si queríamos disfrutarlos mínimamente tendríamos que ir con calma, por lo que era una locura intentar ver muchos, mejor pocos y seleccionados, así que escogí los que consideraba más espectaculares dentro de la magnificencia de todo el complejo.
Los templos que vimos el primer día y por este orden fueron:
- Banteay Srei, el templo más alejado y uno de los más pequeños; pero que sin embargo destaca por ser el que más detalles minimalistas tiene y más trabajado está. Aquí ya nos encontramos con muchísimos turistas en una clara señal de lo que nos esperaba estos días. Pero muchos más turistas asiáticos que occidentales
- Cambodian Landmine Museum, este museo se encuentra a unos 10 km del templo y merece la pena parar a verlo si es que no has estado en el que hay en Vientiane (Laos) y que es muy parecido. Carina quería verlo así que paramos
- Banteay Samre, el segundo templo más alejado y extrañamente con muy poca gente, así que lo disfrutamos mucho, es grande y está muy bien conservado, merece la pena verlo con calma y disfrutarlo
- Mebon, este ya se encuentra en el llamado circuito grande y destaca por su altura, es con el primero que te encuentras a la vuelta de Banteay Srei
- Pre Rup
- Banteay Kdei
- Ta Prohm, este es uno de los mejores como ya expliqué anteriormente.
En este primer día hubo cosas que me llamaron la atención; por ejemplo, la cantidad de controles que hay ahora, en casi todos los templos te piden las entradas, algo que antes no ocurría.
También me llamó la atención que ahora los templos están más “protegidos”, es decir, no tienes la “libertad” que tenías antes de moverte por todos los sitios, ahora te marcan el camino de la visita y en algunos para subir a lo más alto solo permiten un número determinado de personas a la vez por lo que a veces tienes que esperar cola. Me imagino que es debido al incremento de turistas y para proteger a los propios templos, es increíble la cantidad de estupideces, por no decir otra cosa, que hace la gente como escribir sus nombres en las paredes, alucinante.
Los templos que vimos el segundo día y por este orden fueron:
- Amanecer en Angkor Wat, antes se veía desde el muro exterior ahora la gente se acerca a las “piscinas” que hay enfrente el templo para fotografiar el reflejo de templo sobre el agua
- Angkor Thom
- Bayon, mi favorito y el de Carina, el más diferente, 216 caras de Buda que te dejarán sin habla
- Baphuon, muy grande y bastante bien conservado
- Terraza de los Elefantes y la Terraza de los Leprosos: recuerdo que esta parte de las terrazas no me había parecido nada del otro mundo la primera vez; sin embargo, esta segunda, viéndolo todo con más calma y de otra forma me han parecido espectaculares, me han encantado y es que esta vez he «entendido» mejor los templos
- Preah Khan, otro de los templos en los que hay árboles “enlazados”, hay uno en concreto sobre una galería precioso
- Neak Pean: este es el templo más diferente a todos los demás, ya que está rodeado de agua que para ellos es un agua “sagrada”. Llegas a él tras atravesar una larga “pasarela” sobre un pantano que ahora estaba muy bajo de agua
- Ta Som: otro gran templo y muy largo, parecía que no se acababa nunca y al final del cual nos esperaba la gran sorpresa. Por la otra entrada hay un árbol sobre una puerta, mágico
- Ta Keo
Por último, el tercer día se lo dedicamos única y exclusivamente a Angkor Wat.
Viajar te proporciona experiencias y vivencias únicas e inolvidables, algunas de las cuales solo las disfrutarás una vez en la vida.
Coincidiendo con nuestra visita a los templos de Angkor, se va a celebrar, el 13 de abril, el año nuevo en Camboya, más concretamente en casi toda Asia. Habrá celebraciones en Laos, Vietnam y Tailandia durante 3 días, desde el 13 hasta el 15. A las 20:00 horas del día 13 se producirá la entrada del nuevo año y nosotros estamos aquí para verlo y disfrutarlo. Así que este año 2016 tendremos una doble celebración del año nuevo.
Por lo tanto como la celebración del año nuevo coincidía con nuestro último día en Angkor, decidimos dejar para el último día solamente Angkor Wat, ya que teníamos miedo a una gran aglomeración de gente en todo el complejo; por otro lado, podríamos dedicar un poco más de tiempo a las “supuestas” celebraciones del año nuevo, ya que por lo menos las preparaciones que estábamos viendo eran muy interesantes con casetas, stands, luces, un gran escenario, etc, todo pintaba muy bien.
En cuanto a Angkor Wat, es la joya de todo el complejo. Es el mejor conservado y el templo religioso más grande del mundo. El templo es enorme y pudimos escuchar como un guía comentaba que a pesar de su enorme tamaño, no había vivido nadie en él, solo era para el culto.
Angkor Wat consta de dos zonas claramente diferenciadas: una es el recinto exterior rodeado por un gran muro y la otra es la plataforma central sobre la que se asienta el verdadero templo y que consta de tres recintos concéntricos.
El recinto exterior está rodeado por un gran lago, sobre el que hay dos pasarelas unidas y adornadas con una bellísima balaustrada que se inicia con la hermosísima Naga (serpiente con aspecto de cobra de 7 cabezas), estas pasarelas nos permiten la entrada al muro que rodea el recinto exterior. Al interior de este recinto accedemos a través de un bello y majestuoso pórtico. Una vez pasado el pórtico y dentro ya del recinto exterior, nos encontramos enfrente a una enorme explanada en el centro de la cuál se encuentra el verdadero templo de Angkor Wat.

Esta explanada está atravesada a su vez por otra pasarela con otra bellísima balaustrada con su correspondiente Naga, al final de esta pasarela se encuentra el templo.
El templo situado sobre una gran plataforma está dividido en tres recintos concéntricos de altura creciente que se encuentran delimitados por grandes corredores con columnas (serían como soportales).
Los dos corredores interiores contienen torres, pero el exterior no; a cambio éste corredor tiene unos bajorrelieves espectaculares y tremendamente bien conservados con temas sobre la vida cotidiana de la época, escenas de guerra y escenas de la vida del rey. Estos bajorrelieves estuvieron policromados porque claramente en algunos aún se observan restos de colores.
A parte de esta impresionante galería de bajorrelieves que rodea toda esta primera galería, el resto del templo está lleno de formas y adornos arquitectónicos de extraordinaria belleza, en las que curiosamente abunda la figura femenina.
Respecto a la aglomeración de gente que esperábamos, es verdad que había mucha aunque no creo que mucha más que otras veces, pero como el templo es tan grande se visita bien, había sobre todo camboyanos.
En cuanto a las celebraciones del año nuevo camboyano, que por cierto es el año 2559; son totalmente diferentes y difíciles de entender y explicar.
Frente a la explanada de Angkor Wat, habían puesto muchas casetas vendiendo todo tipo de cosas y había mucha gente por todos lados, lo mismo en la explanada que hay dentro de Angkor Thom justo enfrente a las terrazas de los elefantes y de los leprosos, allí habían puesto incluso un escenario muy grande y muchos puestos de comida de calidad y también estaba llenísimo de gente, pero en lo referente a celebraciones no hubo absolutamente nada de nada.

Nos habían dicho que durante todo el día iba a haber muchas celebraciones pero nosotros, que estuvimos atentos y en el sitio adecuado, no vimos nada, lo que se dice ninguna; fundamentalmente porque no las hubo. Así que a las 14:00 y después de informarnos bien de que no iba a haber nada nos fuimos a comer y a descansar un rato al hotel, queríamos estar descansados para el anochecer, el año nuevo comenzaría a las 20:00.
A las 16:30 nos volvimos para los templos y estuvimos allí hasta las 20:30, que al comprobar que seguía sin pasar nada de nada, decidimos irnos al mercado nocturno a cenar. Eso sí, en Angkor Wat y en Angkor Thom había muchísima gente, sobre todo gente local, apenas vimos occidentales; por supuesto con mucha policía por todos lados e incluso militares.

Cuando nos enteramos de que el año nuevo coincidía con nuestra estancia en los templos de Angkor nos pusimos muy contentos ante la posibilidad de poder vivir algo especial pero nada más lejos de la realidad.
Lo único que vimos y desde una pantalla que pusieron en Angkor Wat era una ceremonia religiosa con la presencia del primer ministro camboyano que se celebraba enfrente al templo de Bayon pero a la cuál no pudimos ni acercarnos.
Al menos pudimos disfrutar de la extraordinaria belleza de ver los templos de Angkor Wat y Bayon iluminados, la pena que no dejaban entrar, en eso son muy estrictos, solo los podías ver desde fuera, creo que hubiese sido muy mágico poder visitarlos de noche.

No puedo terminar esta entrada sin contar que cuando estábamos paseando por la explanada que hay frente al templo Bayon y viendo las casetas y stands con comida, vimos grillos fritos. Carina se animó y probó uno, el puesto era bueno y de confianza, yo debería haber hecho lo mismo pero fui incapaz, varias veces lo intenté pero no fui capaz ni de coger uno, así que tengo que decir que por mi parte prueba no superada.
La primera vez que estuve en Bangkok con Ángel también vimos un puesto de insectos y recuerdo que esa vez el también probó uno, un saltamontes; yo tampoco fui capaz entonces. Así que por ahora me ganan por goleada, 2-0, esta prueba soy incapaz de superarla.












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