«Live Aboard» en Komodo (segunda vez)

Nuevamente 3 días y 2 noches, desde el sábado 27 hasta el lunes 29, 11 buceos en total, 5 de los cuales fueron en un solo día, 2 buceos nocturnos, un barco de lujo con jacuzzi incluido y 6 personas encantadoras a bordo, una pareja alemana y otra holandesa y los dos divemasters, Jules y Michelle, ambos hermanos, belgas e hijos del dueño de la empresa.

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Si el primer viaje fue increíble y creíamos que insuperable, este lo fue todavía un poquito más…

Una de las primeras cosas que aprendes en una empresa es que allí el dinero no se gasta, se “invierte”… pues precisamente eso es lo que hemos hecho durante esta semana en Indonesia, hemos hecho una de las mejores inversiones de nuestra vida en nosotros mismos, nunca me he sentido tan a gusto y tan satisfecho del dinero “invertido” como ahora, ha sido bastante pero lo que hemos obtenido a cambio ha sido “inmenso” y para siempre.

Desde el primer momento en el centro de buceo el “feeling” fue muy bueno y al final esa sensación se confirmó con creces. Lo volvimos a pasar increíblemente bien, volvimos a disfrutar como nunca y hemos visto una cantidad de peces en cada inmersión que casi ni nos lo podíamos creer.

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A las 7 de la mañana, del sábado día 27, estábamos puntuales en el centro de buceo Manta Rhei listos para empezar nuestra nueva aventura en un “liveaboard” en el Parque Nacional de Komodo… a las 7:30 embarcamos con toda la gente que iba a hacer el tour de un día…

Una vez en el barco pusimos rumbo a la isla de Rinca que sería el lugar donde nos encontraríamos con el “Cajona IV”, en el cuál pasaríamos los siguientes 3 días.

Llegamos sobre las 9:00 y en cuanto vimos que una lancha venía a por nosotros… sabíamos que comenzaba otra vez el “sueño”… por cierto durante el camino tuvimos agradables conversaciones y sobre todo la compañía de delfines, un pequeño grupo que nos acompañó unos minutos y se dejó ver con unos pequeños saltos. Sin duda alguna esto significaba que iba a ser un día grandioso, como así fue.

En cuanto llegamos al barco, el recibimiento fue encantador por parte de todos, tripulación y pasajeros, una vez presentados nos enseñaron el barco…

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Tanto Carina como yo no paramos de decir, guauuuuuu!!! con cada parte del barco que nos enseñaban, es-pec-ta-cu-lar, no hay más que decir. Tenía jacuzzi y todo, que usamos en el camino de vuelta a Labuan Bajo.

Las habitaciones de lujo con el baño interior, aire acondicionado, agua caliente, cama espectacular y todo decorado con un gusto exquisito. Había también una sala con televisión y música, una mesa enorme en cubierta para las comidas y el equipo de buceo era totalmente nuevo, vamos todo, absolutamente todo de “high, high level”.

Las comidas fueron algo fuera de lo normal, si en el otro barco eran buenísimas pero siempre dejábamos las fuentes vacías (a veces resultaba un poco escasa); en esta ocasión casi nunca éramos capaces de vaciar las fuentes de comida, siempre sobraba (evidentemente no se tiraba sino que la comía la tripulación). La comida fue absolutamente deliciosa, una vez más con todo incluido y en este caso también los refrescos.

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En este viaje la cantidad de peces que vimos y la variedad de los mismos fue enorme, tiburones en todas y cada una de las inmersiones (excepto en una, en la que no vimos nada), tortugas en todas y cada una de las inmersiones, rayas, peces león, morenas, en total 6 mantas… una verdadera pasada.

liveaboard en komodo

A las 10:30 tuvo lugar nuestro primer “briefing” y a las 11:00 ya estábamos listos para nuestra primera inmersión en “Manta Point”…

Carina y yo no nos podíamos creer que estábamos otra vez allí, disfrutando nuevamente de las mismas maravillosas sensaciones…

Lo primero que “descubrimos” con esta nueva inmersión en “Manta Point” fue lo inmensamente afortunados que fuimos la otra vez cuando pudimos disfrutar de la manta durante 20 minutos en la “estación de limpieza”, esta vez vimos 4 pero ninguna se paró, todas pasaron de largo con su majestuoso ritmo de “navegación”, pero al menos pudimos ver 4 mantas más, algo que nos alegró mucho.

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El segundo buceo fue en “Mawan”, aquí volvimos a tener mala suerte y no vimos absolutamente nada, pero volvimos a “descubrir” algo de lo cual disfrutaríamos mucho a lo largo de este viaje, como no veíamos nada interesante, Jules nuestro divemaster, se puso a buscar pequeños peces y por lo menos se esforzó en que viésemos algo, en seguida nos dimos cuenta que íbamos a tener unos grandes buceos con Jules.

El buceo nocturno fue sencillamente extraordinario, nunca había visto tanta cantidad de peces en una inmersión nocturna, vimos absolutamente de todo, morenas, serpientes, pulpos, peces león, rayas… estaba flipando. Buenísima esta inmersión, la disfrutamos muchísimo.

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Una vez en el barco, y como siempre, nos estaba esperando una cena absolutamente deliciosa de la cuál todos dimos cuenta rápidamente. Después de cenar un poco de charla y a la cama. Todo esto ocurre en cubierta, con unas espléndidas vistas nocturnas y una temperatura más que agradable.

Al día siguiente había que levantarse a las 6:00 de la mañana, la primera de las 5 inmersiones del día sería a las 6:30… perfecto para ti Ángel… jajajajaja… estas primeras inmersiones las hubiésemos hecho Pablo y yo solos, ya que corríamos el riesgo de que te quedases “dormido” en el fondo… jejeje (bromas… un abrazo).

Pero sucedió que la noche anterior y mientras buceábamos, el ancla del barco se rompió, así que a las 4:45 cuando el barco se iba a poner en marcha y había que elevar anclas… el ruido que se produjo durante más de 15 minutos hizo que todo el barco y parte de Indonesia se despertase, así que todos asistimos a este primer buceo todavía bastante “dormidos”.

tiburones

Si la otra vez la mejor inmersión había sido “Crystal Rock” con la ya famosa “lluvia de peces” (tenéis el vídeo colgado por si aún no la habéis visto), esta vez la mejor fue sin lugar a dudas “Castle Rock”, de hecho ambas son muy parecidas.

Sin duda fue la mejor inmersión de este segundo viaje (si es que tengo de destacar alguna, porque todas fueron buenísimas), inmensa cantidad de peces, tiburones, tortugas, rayas, morenas… hubo de todo y en cantidad.

Después vino otra vez “Crystal Rock” y aún siendo buena, no lo fue como la primera vez.

La tercera del día fue “The Shoot” y es curioso como un mismo sitio puede ser contado de manera totalmente diferente, según quien lo haga.

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El recorrido fue distinto al anterior y en este aspecto nos gustó mucho más, pero el “disparo” fue más bien un “empujoncito”, tanto Jules como Michelle, los divemaster, reconocieron después que había sido muy flojo… caprichos de la naturaleza, nada que ver con el primero.

Pero lo más curioso fue la forma de explicarnos el buceo. Esta segunda vez no nos hablaron de la forma de “bol”, esta vez no nos hablaron de la importancia que tenía estar a 10 metros cuando entraras en la corriente, para evitar el ascenso tan rápido de 18 metros a casi 6. Carina y yo nos miramos muy sorprendidos.

Mientras en el otro viaje nos habían “advertido” que era muy importante coger “el disparo” a una profundidad de solo 10 metros, aquí lo cogimos a 18 metros. ¿Cómo una misma cosa puede ser contada de forma tan diferente?, evidentemente hablamos con Jules a parte para explicarle esto y él también se sorprendió, nos dijo que llevaban toda la “vida” haciéndolo así y que jamás habían tenido ningún problema… así que esta vez tomamos el “disparo” a una profundidad de 18 metros, probando así ambas experiencias…

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Después de este tercer buceo hicimos una larga parada de unas 2 horas, durante las cuales comimos y descansamos, con siesta incluida para todos, para seguidamente continuar con nuestro “maratón” de buceos.

El siguiente buceo fue en un auténtico “jardín” de coral, realmente extraordinario, nuevamente con tiburones, tortugas, rayas, peces león… fabuloso.

Pero lo mejor estaba por llegar…

A las 18:30 estábamos todos listos para hacer el buceo nocturno. Durante el “briefing” nos habían dicho que no “molestásemos” a las tortugas con la luz de las linternas, ya que pueden volverse un poco “agresivas” y que tuviésemos cuidado con los peces león porque a estos les sucedía lo contrario… les “gusta” la luz.

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Una vez dentro del agua… guauuuu otra vez un buceo buenísimo, cantidad de peces, morenas, rayas otra vez, serpiente, chocos… y de repente un pez león, seguimos buceando y alumbro atrás y upsss el pez león sigue detrás nuestra… se lo digo a Jules y con la luz de la linterna intenta llevarlo para otro lado… seguimos buceando y… a un lado nuestro… dos grandes peces león… vaya!!!, cambiamos de rumbo y seguimos nuestro camino.

Un poco más tarde vuelvo a mirar atrás y… aaaaahhhh!!! pego un grito que casi me oyen fuera del agua, tenía al primer pez león literalmente pegado a mis aletas, avisé a Jules otra vez y ya “mosqueado” tomó cartas en el asunto, le dio de comer!!!! y ¿cómo se hace eso?, muy sencillo, alumbras con la linterna a un pez pequeño que esté cerca y el pez león se lanza a por él, así que después de darle de comer varios pececillos seguimos nuestro camino…

Al cabo de un rato vuelvo a mirar atrás (a partir de este momento ya no estábamos cómodos buceando, sobre todo Carina) y ¿quien está detrás?, los otros dos que habíamos visto, yo no me lo podía creer… de verdad que son muy pesados de noche, de día son como “mosquitas muertas” no te hacen ni caso, pero de noche se activan muchísimo. Así que otra vez el mismo procedimiento, darles de comer.

buceo_nocturno

Después de esto seguimos nuestro buceo pero ya siempre cubriéndonos las espaldas. No volvió a pasar nada, pero esto hizo que fuese un buceo un poco “estresante”… jejejejeje

De vuelta en el barco y mientras cenábamos contamos nuestros “encuentros” con los peces león y al terminar la “lujosa” cena derechitos a cama, los cinco buceos del día, más los 3 del día anterior empezaban a notarse…

Si con 3 buceos al día el tiempo pasa volando que ni te enteras, con 5 ya ni os cuento, casi no te da tiempo ni a secarte y ya estás otra vez en el agua, pero la sensación es maravillosa y se disfruta un montón, sobre todo en un sitio como este en el que no paras de ver vida marina.

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Al día siguiente no hubo “ancla-despertador”, ya que no nos pusimos en marcha hasta las 6:00, cuando ya estábamos todos despiertos.

Este último día Jules nos ofreció dos posibilidades para el primer buceo, volver a bucear en Manta Point o hacerlo en un sitio nuevo… jejejeje ni que decir tiene que todos votamos por Manta Point, no hubo nada que pensar ni mucho menos que discutir.

Una vez más volvimos a ver mantas, esta vez 2 y una vez más quedó demostrado la inmensa suerte que habíamos tenido en el primer viaje al poder contemplar una manta durante 20 minutos en la “estación de limpieza”.

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A pesar de ver solo 2 mantas, no salimos nada disgustados porque volvimos a ver 3 tiburones, tortugas, rayas y un montón de bancos de peces, es decir, el buceo volvió a ser extraordinario.

El último buceo del día era el perfecto colofón para estos nuevos 3 días de navegación “Batu Bolong” uno de los mejores puntos de buceos del Parque Nacional de Komodo y como buen colofón no nos defraudó en absoluto, muchas morenas, otra vez 4 o 5 tortugas, otra vez tiburones, rayas, chocos, stingrays, de todo y en abundancia, una maravillosa despedida.

Sinceramente Carina y yo no podíamos pedir nada más, habíamos tenido de todo y en abundancia, más de lo que podíamos imaginar.

corales

En total fueron 8 días, con dos en el medio de descanso, inolvidables, de los mejores del viaje. En los barcos fueron 6 días y 4 noches con 20 buceos en total, 3 de ellos en Manta Point.

Ambos cruceros fueron excelentes, sin nada que reprochar en ninguno, pero evidentemente hubo diferencias dentro de esa excelencia.

Sin duda alguna el mejor barco fue el segundo, auténtico lujo, nuestro divemaster también fue mejor el segundo, un poquito más profesional y buscando siempre nuestra satisfacción.

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En cuanto a la comida también nos quedamos con la segunda, ambas fueron excelentes, pero quizá la segunda era más abundante y un “pelín” más variada.

En cuanto a la calidad de los buceos, teniendo en cuenta que esto es suerte ya que son animales y nunca sabes donde van a estar, tuvimos más suerte esta segunda vez, ya que vimos mucha más variedad y abundancia en todas y cada una de las inmersiones; exceptuando la espectacular manta del primer viaje, la “lluvia de peces” en Crystal Rock y “el disparo” que todo ello fue mejor en el primero, aunque el recorrido en Couldron “the shoot”, nos gustó más en el segundo.

Respecto a los “briefing”, ambos fueron perfectos y muy profesionales, explicándonos todo al detalle, pero si tenemos que elegir uno, por eso de elegir, nos quedaríamos quizá con el primero, a lo mejor también influye el hecho de que era la primera vez que los escuchábamos.

tortugas

Por último la gente, tuvimos más contacto y más cercanía con la tripulación de los barcos en el primero; y respecto a los compañeros de buceo, ambos barcos fueron excelentes pero si tengo que elegir, evidentemente elijo a Alberto y Sonia, la relación con ellos fue más que fantástica y las risas que pasamos inolvidables; por supuesto en esto ayudó muchísimo el hablar el mismo idioma.

Aunque todo hay que decirlo, me sorprendió mucho la cercanía que también tuvimos con la gente del segundo barco a pesar de ser alemanes y holandeses que siempre se dice que son más “fríos”.

Otra vez fueron unos 3 días inolvidables, más para la “colección”, no hubo una sola “pieza” que no encajase perfectamente pero como todo en la vida hay que tener suerte y a veces mucha.

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El barco llegó a estar lleno, pero a última hora una familia se dio de baja porque se pusieron enfermos, por lo cuál quedaron libres 4 sitios, dos de los cuales fueron para nosotros.

Sin ese golpe de suerte, primero no hubiésemos ido en este maravilloso crucero y segundo, posiblemente no hubiésemos repetido esta maravillosa aventura porque en todos los centros de buceo que estábamos preguntando estaban llenos, por lo que nos estaba resultando muy difícil encontrar un sitio en un barco y estoy casi convencido que no lo hubiésemos encontrado y sin lugar a dudas, jamás de este nivelazo.

Después de esta espectacular semana no nos queda otra que seguir nuestro camino…

Antes de llegar hasta aquí pasamos unos días en Kuta – Bali, que fue donde Carina y yo nos reencontramos después de un mes. Kuta no tiene nada de especial para mucha gente, aunque yo recuerdo que cuando estuve allí hace 7 años, su “ambiente” surfero y playero me había gustado mucho; de todo eso hoy queda muy poco o casi nada… para ser sincero no la reconocí, ha cambiado muchísimo y crecido todavía más, ya no mantiene el “sabor” del pasado. Sus calles están absolutamente llenas de restaurantes y tiendas, todo orientado al turista, resulta muy difícil encontrar negocios o restaurantes locales. Una gran pena pero es el “precio” de la fama.

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Según me contó Carina, lo mismo pasa con Ubud, allí incluso es todavía más fuerte el cambio y los precios están totalmente descontrolados. Cuántos cambios en tan poco tiempo…

Por cierto y antes de terminar, avisaros de que ya están subidas todas las fotos de estos dos viajes en la pestaña «galería de imágenes«; y no dejéis de ver los vídeos del primer viaje que merecen mucho la pena y sé que no los habéis visto… jejejeje, los vídeos están en la pestaña «galería de vídeos«.

Nuestros siguientes pasos, después de estar unos días en Labuan Bajo, nos llevarán de las profundidades de los mares a las alturas de los cielos…

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