«Live Aboard» en el Parque Nacional de Komodo
Hemos estado 3 días y 2 noches navegando, buceando 3 veces al día, comiendo como si estuviéramos en un hotel de 5 estrellas y viendo y disfrutando de unos sitios maravillosos.
Para Carina era la primera vez que hacía un «liveaboard» y para mi la segunda, la primera fue en las Whitsundays en Australia, hace 7 años.
Lo que hemos disfrutado, visto, buceado, reído, comido, experimentado y sobre todo vivido estos 3 días ha sido de lo mejor de estos 8 meses de viaje.
Tres parejas, Alberto y Sonia de Madrid, Antonio y Paolo (padre e hijo) de Milán y Carina y yo. El ambiente que se creó fue inmensamente maravilloso, hacía muchísimo tiempo que no me reía tantísimo y sobre todo con tantas ganas, acabé con agujetas.
Fue una inmensa suerte coincidir con Alberto y Sonia, madre mía que pareja, como si nos conociéramos de toda la vida, algo increíble, todo el rato bromeando, riéndonos y estando super a gusto.
La vida a bordo del barco fue genial, la tripulación, toda local, una maravilla y el buen ambiente que hubo hizo de estos tres días algo verdaderamente inolvidable.
El Parque Nacional de Komodo, que engloba las islas de Komodo y Rinca, famosas por los dragones de Komodo es otro de los sitios famosísimos por sus increíbles buceos. Aquí me pregunto qué coño hice yo en mi vuelta al mundo que pasé por aquí sin enterarme de nada… jajajaja, aunque de aquella tengo que reconocer que no estaba tan apasionado con los buceos como lo estoy ahora.
El punto de partida para ir a bucear a esos sitios es Labuan Bajo en la isla de Flores y aquí es precisamente donde nos encontramos ahora.
Llegamos a Flores el domingo día 21, después de pasar 4 días en Bali, y ese mismo día una vez encontrado alojamiento, nos fuimos a informar sobre los tipos de buceo que había en la zona.
Sabíamos que había 2 posibilidades; buceos de un día o irnos en un barco varios días a bucear, tanto Carina como yo nos decantábamos más por esta última opción.
De entrada fuimos directamente a Divine Diving, un centro que nos parecía muy bueno y sobre el que habíamos leído muy buenas críticas, ¡acertamos de pleno!.
Nada más llegar nos dijeron que salía un barco al día siguiente, es decir, en unas horas, 3 días y 2 noches, justo lo que estábamos buscando, ¿tan de repente? ¿sin tiempo para pensar?,… pero sonaba maravillosamente bien, solo eran 4 personas… 6 con nosotros…
Nos explicaron todo lo que haríamos en los 3 días y nos fuimos a “pensarlo” (aunque no teníamos nada que pensar), sabíamos desde el primer momento que teníamos que subirnos a ese barco… nos gustó todo lo que nos contaron… el número de personas, las fotos del barco, los sitios donde íbamos a bucear, incluso uno de los divemaster era suizo, así que genial para Carina… vamos que por más que buscamos no había por donde encontrar un pequeño fallo o algo que nos hiciese dudar.
Así que al día siguiente a las 9:00 en punto estábamos en el centro de buceo listos para embarcarnos en una nueva, increíble, maravillosa y realmente inolvidable aventura.
Como ocurre en estos casos, te hacen ir muy pronto y después tienes que esperar, nosotros embarcamos a las 10:30, así que la espera fue larga pero nos vino bien para empezar a conocernos y ya llegar al barco con los “deberes” hechos.
El barco muy chulo y con un tamaño perfecto para 6 personas. Tiene 4 habitaciones, ya que la capacidad del barco es para 8, por lo que una se quedó vacía, 2 cuartos de baño, una cocina, un sitio o espacio para comer dentro y 2 cubiertas para tumbarte y descansar mientras navegas o entre los buceos. Una de estas cubiertas estaba al sol y era una verdadera delicia sentarse o tumbarse en ella.
La vida a bordo es fantástica y una vez coges el ritmo es como una “droga”. Básicamente es buceo, comida, relax, buceo, comida, relax, buceo… así todo el rato y es una sensación genial.
Para ir a bucear teníamos una lanchita pequeña y con ella nos aproximábamos a los puntos de buceo y en ella estaban siempre los equipos preparados y listos para usarse, nosotros no teníamos que hacer nada más que ponérnoslos, comprobar que todo funciona correctamente y disfrutar de los buceos.
Qué decir de la comida… madre mía, de auténtico lujo. Todo cocinado en el momento, con mucha variedad y siempre con pescado o pollo. Desde deliciosos espaguetis, pasando por increíbles ensaladas, arroz, deliciosos pancakes para desayunar, fruta, zumos…
Absolutamente ninguna queja de la comida y ya sabéis que el “niño” come bien y disfruta haciéndolo… jejejejeje. Tienes incluido, tea, café y agua, todo lo que quieras, las cervezas y los refrescos los pagas a parte. Ojo el café no es el nuestro, quiero decir que es en polvo, no es un delicioso café recién hecho, pero vamos como si lo fuera.
En cuanto estuvimos todos en el barco ya nos dirigimos al primer sitio para bucear. Durante el trayecto nos hicieron el primer “briefing” (explicación) de cómo era el barco y de cómo sería la “vida” a bordo durante los próximos días.
La palabra “briefing” se convirtió en “mágica” para nosotros. Antes de cada buceo nos explicaban como era el sitio donde íbamos a bucear, condiciones del agua, corrientes, duración de la inmersión, dirección del buceo, peces que íbamos a ver, etc. Todo nos lo explicaban con unos dibujos en una pizarra de una forma muy amena y divertida. Así que cada vez que oíamos la palabra “briefing” eso significaba “buceo”… jajajaja
Los “briefing” los iban haciendo, alternativamente, los dos divemaster que teníamos: Rony, que era el nuestro y también un poco el responsable de la tripulación y Denys, el chico suizo. Ambos muy buenos en su trabajo y con mucha responsabilidad.
Una vez llegamos al destino del primer buceo nos dieron el primero de los 9 “briefing” que íbamos a tener. Cuando se terminó, directos a prepararnos para saltar al agua.
Lógicamente el primer buceo fue sencillo, sobre todo para ver nuestro nivel y tomar contacto con la zona. Poca cosa vimos en este buceo, nada destacable.
Cuando salimos del agua ya nos estaba esperando la primera comida del día y al verla supimos a ciencia cierta que iban a ser unos días de auténtico “lujo”. Mientras comíamos ya pusimos rumbo al segundo sitio, antes de llegar y mientras descansábamos, el segundo “briefing” del día y otra vez al agua; al salir nuevamente algo para picar. Os aseguro que acabas engordando, cosa que a mi no me vino del todo mal.
Al acabar el segundo buceo nos fuimos a ver algo que Carina tenía muchas ganas. En el parque hay unos manglares desde los cuales, todos los días sin excepción y siempre a la misma hora, cientos de miles de murciélagos salen de ellos para dirigirse a tierra, esto ocurre siempre una media hora después de ponerse el sol.
Así que llegamos al sitio indicado para ver un hermoso atardecer entre islas, mientras nos preparábamos para ver otro de esos increíbles espectáculos que nos brinda la naturaleza.
De repente vemos uno, dos, cuatro, diez… y empiezan a salir cientos de miles de murciélagos, uno detrás de otro, durante 10 minutos estuvieron saliendo murciélagos sin parar, formando casi una línea perfecta hasta la isla más cercana, maravilloso! Todos tumbados en la cubierta superior del barco asistiendo a un gran espectáculo, charlando entre nosotros y disfrutando de uno de esos momentos únicos en la vida.
Cuando salió el último de los murciélagos pusimos nuevamente rumbo al sitio donde íbamos a hacer el tercer y último buceo del día y por tanto, nocturno.
Los buceos nocturnos son otra cosa, hay a quienes les gusta mucho y a quienes no, yo por ahora aún le estoy buscando el gustillo, era mi segundo buceo nocturno así que me apetecía mucho.
En este tipo de buceo lo que ves fundamentalmente son animales pequeños, cangrejos, caballitos de mar, pececillos, etc, por desgracia aún sigo buscando mi primer caballito de mar, es muy difícil verlos… durante la noche los grandes peces están “durmiendo”… jejejejeje
Al salir, nos estaba esperando una sorpresa no muy agradable. Mientras estábamos buceando, un barco de locales se había hundido y el nuestro fue a rescatarlos, gracias a Dios no pasó nada grave, por lo que al llegar al barco nos estaban esperando 10 personas más.
Ese fue el motivo por el que al salir del buceo no encontrábamos el barco, ya que se había movido para ir a auxiliar a esta gente. En seguida llamaron a tierra y un barco venía de camino para recogerlos, pero no fue un momento agradable ver a toda esa gente con el susto en el cuerpo.
Lo primero que se me vino a la cabeza fue la situación que estamos viviendo en Europa con los refugiados y la cantidad de naufragios y ahogamientos que está habiendo, afortunadamente aquí todo quedó en un susto.
En cuanto estuvo todo solucionado nuevamente una espectacular cena nos estaba esperando mientras nos dirigíamos al sitio donde íbamos a fondear para pasar la noche.
Bucear cansa, por muchos motivos, uno de ellos y el más importante es porque respiras más nitrógeno del que normalmente respiras cuando están en tierra y eso hace que tengas una sensación de cansancio, sobre todo mientras el cuerpo no se habitúa. Así que al terminar de cenar nos acostamos, sobre todo pensando que al día siguiente tendríamos que levantarnos a las 6 para visitar a nuestros amigos los Dragones de Komodo.
Por supuesto, sobra decir, que todo el rato comentando los buceos, lo que habíamos visto, haciendo bromas, contándonos nuestras “aventuras”, etc, etc, lo que dije al principio, un ambiente extraordinario.
A las 6 empezamos todos a dar señales de vida, desayunamos algo muy ligero, tea, café y galletitas y nos preparamos para ir a ver otro de esos animales únicos en el mundo y muy especiales, los Dragones de Komodo.
Esta es la época de apareamiento, así que las posibilidades de verlos son menores. Yo ya los había visto y disfrutado mucho cuando estuve aquí en la vuelta al mundo, pero para Carina y los demás era la primera vez, así que “cruzábamos” los dedos para que hubiese suerte.
Para verlos haces un trekking por la isla y su duración depende de ti, nosotros lo íbamos a hacer de una hora, que al final se prolongó a dos. La isla elegida fue Rinca, que es la más pequeña y la mejor para ver a estos “deliciosos” animalitos.
Al poco de empezar el trekking ya vimos el primero, un macho joven, de unos 16 años (normalmente viven 50-60 años) tumbadito, con el estómago lleno y sin moverse. Recordar que estos animales comen 2 veces al mes y no mastican, solo tragan por eso tardan tanto en “digerir” los alimentos y no necesitan comer tantas veces.
Seguimos el trekking y vimos el segundo, esta vez una hembra que estaba cerca de los agujeros donde ponen los huevos. También pudimos disfrutar de ella y hacerle suficientes fotos.
Cuando ya estábamos de regreso y casi llegando al punto de partida, vimos una cría, algo que no es fácil de ver y después 2 dragones más donde viven los guardas del campo, se acercan allí en busca de comida, atraídos por el olor, así que también hicieron muchas fotos y otra vez vimos más crías por los alrededores. Estuvo muy bien ver las crías porque mientras los grandes no se mueven, las pequeñas no paran quietas, así que pudimos ver como andan que es algo muy gracioso.
Con los animales todo es suerte y nunca sabes como te sorprenderán. Hacía solo unas semanas nuestro guía había grabado en directo como peleaban dos machos por una hembra, nos enseñó el vídeo en su móvil y fue algo increíble. Si tienes la suerte de que algo así te ocurra en directo…
Al final quedamos todos muy contentos por las explicaciones que nos dieron sobre estos animalitos, por el largo tiempo que estuvimos viéndolos, 2 horas, y sobre todo por haber visto unos 8 entre crías y grandes.
De vuelta en el barco, ¿qué nos estaba esperando?… efectivamente un hermosísimo desayuno del cual dimos buena cuenta mientras nos dirigíamos al primer punto de buceo del día.
Después de desayunar, nuevo “briefing” y para abajo…
Esta zona del mundo y en concreto de Indonesia es muy famosa por las mantas, un animal espectacular por su tamaño y por la grandísima elegancia con la que se mueve, así que este es el principal motivo para venir a esta zona a bucear, aunque a lo largo del viaje descubrimos que hay muchísimos más motivos. La temporada alta para ver a estos animales es de diciembre a febrero.
Pues el primer lugar de buceo de hoy, «Mawan», ya era un sitio frecuentado por mantas, así que estábamos todos “inquietos” porque para todos era la primera vez que podríamos ver a este hermoso animal.
Una vez bajo el agua descubrimos que a parte de ser frecuentado por mantas el sitio era una chulada, nos gustó mucho a todos pero por desgracia no vimos ninguna manta ni ningún gran pez digno de mención.
Una vez fuera del agua y mientras bebíamos algo Alberto y yo empezamos a comentar que nos esperábamos mucho más de la zona, que por ahora los buceos estaban siendo muy flojos, que no entendíamos como tenía tanta fama la zona… llevábamos ya 4 buceos y todavía no habíamos visto nada espectacular. Así que dijimos, palabras textuales: “pues como en el siguiente no veamos nada, ya lo damos por perdido”.
El siguiente buceo era en “Manta Point”…
A veces no viene mal hablar de más para que las cosas sucedan… lo que vimos en Manta Point fue algo único y esta vez hay un muy buen video de testigo para que veáis que me quedo corto con las explicaciones.
Cuando nos explicaron lo de las “estaciones de limpieza” de las mantas, yo estaba “flipando” porque al principio no entendía nada de lo que nos estaban contando (y no precisamente por el idioma), pero lo que vi fue de esas cosas que te merecen la pena el sacrificio hecho, el dinero gastado o lo que sea.
Manta Point no hay que explicarlo, el nombre lo dice todo, así que nos tiramos al agua viendo para todas las direcciones posibles en su busca…
Cuando Rony, nuestro divemaster, nos avisa que viene una, la excitación que sentí fue increíble, la primera vez en mi vida que la iba a ver… por cierto, en el “briefing” nos habían explicado muy claramente como teníamos que hacer si veíamos una, sobre todo para no asustarla y que se marchara.
Qué belleza, qué elegancia, qué estilo, qué tamaño, qué todo…
Como vais a ver el vídeo, si no lo habéis visto ya, no pongo ningún adjetivo más.
Las “estaciones de limpieza” de las mantas son rocas, llenas de coral donde viven muchos peces pequeños. Las mantas se “detienen” en ellas y permiten que esos pequeños peces las limpien de parásitos… a-lu-ci-nan-te, es increíble como es la naturaleza.
Pues durante 20 minutos, si 20 minutos, que sí, que sí, 20 minutos… estuvo la manta, tal y como veis en el vídeo “limpiándose” o más bien dejando que la limpiasen… no nos lo podíamos creer, a mi se me saltaban las lágrimas viendo semejante espectáculo. Las aletas de la manta nos pasaban por encima de nuestras cabezas de lo cerca que estábamos.
Los divemaster llevan un pequeño “palo” de hierro, que usan para hacer ruido y llamar nuestra atención cuando ven algo o necesitan que les miremos. Pues lo clavamos en el suelo y Rony se sujetaba en el, mientras que Alberto por un lado y Sonia por el otro se agarraban a él, Carina se agarraba a Sonia y yo me agarraba a Carina, así estuvimos los 5 durante 20 minutos sin movernos ni un “milímetro”, yo llegué a pensar que no se iba nunca… jajajajaja
Si lo que veis en el video os impresiona, imaginaros lo que es verlo en vivo y en directo y durante 20 minutos!, por cierto, el tamaño de la manta calcularlo vosotros, no quiero “exagerar”.
Cuando salimos a superficie, lo primero que hicimos los 4 y espontáneamente fue pegar un gran grito y empezar a abrazarnos unos a otros, ya que éramos conscientes de lo que habíamos visto y de que habíamos sido unos privilegiados.
Ni que decir tiene que fue la conversación para el resto del día, no hablábamos de otra cosa.
Nuevamente al llegar al barco, nos estaba esperando una increíble comida a la cual casi ni prestamos “atención”. Alberto y yo no parábamos de abrazarnos y felicitarnos por lo que acabábamos de ver y disfrutar y al mismo tiempo de reírnos recordando que hacía unos minutos habíamos dicho que no estábamos viendo nada… si antes lo decimos… jajajajaja menudos “bocachanclas”…
Pues bien, esto fue solo el inicio, a partir de aquí todos los buceos fueron increíblemente espectaculares (y perdonar que emplee estas palabras, pero es que fueron así), a partir de aquí todo lo que vimos y disfrutamos no fue normal.
Al último buceo del día llegamos “tarde”, evidentemente el haber estado 2 horas en Rinca con los Dragones de Komodo nos produjo un retraso en todo el programa de 1 hora, eso implicaba que nos íbamos a perder las vistas de un atardecer desde una colina, algo que a nosotros nos dio la “risa”, atardeceres tenemos todos los días les dijimos, Dragones de Komodo solo una vez.
Empezar el último buceo tarde tuvo varias ventajas, la primera es que estuvimos completamente solos, sin más buceadores en los alrededores y la segunda es que había más “agitación” en el fondo, es decir, más animalitos.
“Batu Bolong” es un sitio especial porque hay mucha corriente; en general en toda esta zona que estamos buceando suele haber corriente por eso hay tanta vida y tantos peces.
Batu Bolong es una isla y según suba o baje la marea, la corriente va en una dirección o en otra y por lo tanto se bucea siempre por el lado contrario a la corriente, así la propia isla te protege de ella.
Cuando llegamos la superficie del mar no nos gustó demasiado, debido a los “remolinos” y la fuerte corriente que ya se veía en superficie. En cuando nos pusimos detrás de la isla, Rony se tiró al mar para comprobar las corrientes y en seguida nos dijo que no eran tan fuertes como parecía pero que teníamos que estar juntos y nadar pegados al arrecife.
Lo que vimos allí abajo y lo que disfrutamos con las corrientes no tiene adjetivos posibles, qué gozada y disfrute de buceo, no nos lo podíamos creer… para Carina fue el mejor sitio de los tres días.
Otra vez en superficie nuevo grito de felicidad y más abrazos… jajajajaja como niños pequeños…
Para ser sinceros hasta este viaje el buceo para mi era algo más, de hecho en la vuelta al mundo no buceé tanto como cabría esperar y después los buceos fueron muy esporádicos, casi ninguno. Pero en estos 3 últimos meses, desde que empezamos en Filipinas, estoy totalmente enganchado, es increíble. Llevo 50, más de un buceo cada dos días, una pasada. Además ahora los estoy disfrutando a tope y la sensación es totalmente distinta; en eso tiene mucho que ver (y perdonar la pedantería, aunque no lo sea) el estar buceando en algunos de los mejores sitios del mundo, esto ha terminado de engancharme por completo, lo que estoy viendo y disfrutando ahí abajo solo lo sé yo…
De vuelta al barco, la cena esperándonos… el día había sido totalmente increíble, lo habíamos disfrutado desde el primer segundo hasta el último porque aunque en el primer sitio no habíamos visto nada el sitio había sido muy chulo. Empezamos con los Dragones de Komodo y terminamos con un buceo alucinante.
Para terminar el día tuvimos una más que agradable conversación con Denys, el divemaster suizo y Antonio, el señor italiano, lo que nos faltaba para rematar el día… llegué al camarote y casi ni me dio tiempo a decirle buenas noches a Carina…
Otra vez a las 6 de la mañana en pie, maravilloso para ti Ángel… jajajajaja, a las 6:45 “briefing” y a las 7 preparándonos para el primer buceo del día.
Llegados a este punto estábamos todos con una alegría y felicidad encima que hacía que cualquier mínima cosa sirviera para reírnos y hacer todo tipo de bromas, estábamos disfrutando a tope de cada detalle.
Este primer buceo del día es super-especial y totalmente único, aquí lo importante no son los peces… es el “disparo”…
“The Cauldron” o “The Shoot” está situado entre dos islas y en el fondo hay como un “bol”, de los que usamos para hacer ensaladas, es decir, el fondo tiene esa forma (lo podéis ver mejor en el dibujo). Pues bien entras en él, rodeándolo y hacia la mitad hay una pequeña entradita y ahí nos sentamos unos minutos a ver los peces, al cabo de un rato nos levantamos y nos fuimos a lo realmente interesante de este buceo…
Vuelves a rodear el “bol” y vas subiendo poco a poco hasta los 10 metros y una vez en el centro… pum!… se produce el “disparo”… jajajajaja a volar!!!
Hay una corriente tan fuerte en ese punto que sales literalmente disparado, pero no pasa nada porque ya estás a 10 metros y por lo tanto no hay “riesgo”, la corriente es horizontal, pero precisamente por eso debes iniciar el “disparo” a 10 metros porque sino la corriente te subirá de 18 a 8 y es demasiada subida en muy poco tiempo.
Después de 2 minutos “flipando” tienes que desplazarte a la izquierda para salirte de la corriente y que esta no te lleve a la mitad del océano, que tampoco pasa nada, de hecho nuestro grupo fue uno de los pocos que lo hizo “bien” porque vimos una gran cantidad de buceadores que se iban y después en la superficie muchas lanchas recogiéndolos, como les dije yo creo que lo hacen a propósito para disfrutar más del “viaje”.
Una vez en la zona segura vimos uno, dos, tres… un grupo de 8 tiburones todos juntos… un último regalo totalmente inesperado. La zona a la que llegas después del “disparo” se llama el “jardín” y de verdad que lo era.
Otra vez una locura en la superficie y todos con muchísimas ganas de repetirlo… de cambiar uno de los buceos y repetir otra vez este… menos mal que no lo hicimos…
En el barco un inmenso desayuno nos estaba esperando, más comentarios, más risas, más disfrute del momento y en seguida… “briefing” para el segundo buceo del día…
A estas alturas Alberto y yo ya estábamos pensando como “amotinarnos” para no tener que dejar el barco hoy, ya nos habíamos acostumbrado tanto al ritmo y estábamos tan, tan a gusto con todo, tripulación, compañeros, buceos, comida… todo, absolutamente todo que no queríamos marcharnos por nada del mundo…
Todavía pensando en los dos últimos buceos de ayer y en el que acabábamos de tener, nos dieron el “briefing” para el segundo del día y penúltimo del crucero que sería en «Castle Rock».
Otra inmensa maravilla… qué más os voy a decir, cada buceo era mejor que el anterior y los disfrutábamos cada vez más. Como me dijo Alberto, yo ya estoy en total “éxtasis”…
El tercer y último buceo fue en «Crystal Rock»… para mi fue el mejor… también tenéis vídeo y deberíais de verlo…
Por cierto, en esta zona, que está al norte del parque nacional hay muchísima corriente y para bucear nos dieron unos enganches que usas para fijarte en el suelo y así te quedas quieto viendo los peces y todo lo que aparezca… pues bien, hasta en eso tuvimos suerte y no tuvimos que utilizarlos.
Mi buceo aquí fue una locura… Pablete esto va para ti, tengo los datos por las fotos que hice… jajajaja, bajé hasta 25 metros subí hasta 15, volví a bajar hasta 20, volví a subir hasta 10, volví a bajar hasta 25… un auténtico zig-zag de locura… siguiendo rayas, tiburones, Napoleones… siguiendo todo aquello que se movía… menos mal que era el último buceo e hice una parada de seguridad larga que si no… jajajajajaja… por cierto, entre tú y yo, acabé con 0 de aire… jejejeje aunque no me tuvieron que dejar… todo controlado… pero vamos como si me tuviesen que dejar, de allí salía el último… este es el problema de no tener reloj-computadora porque me hubiese pitado y ya me daba cuenta… fue una pena no haberlo comprado para el viaje, pero ni de lejos pensábamos hacer ni la mitad de los buceos… jajajaja
La “lluvia” de peces que nos cayó encima hasta por 3 veces creo que supera todos los buceos hechos hasta el momento, yo no me creía lo que estaba pasando… Hubo un momento en que Alberto y yo nos miramos y me empieza a hacer la señal del tiburón, del Napoleón, de la barracuda y luego se lleva las manos a la cabeza como diciendo, qué locura de sitio hay de todo, he visto de todo y yo me empiezo a reír, trago agua y a toser… jajajajaja
Al no haber corriente el divemaster nos dejó a nuestro “aire” y aunque siempre a distancias cortas pudimos movernos con libertad y ver lo cada uno quería, de todas formas no parábamos de llamarnos unos a los otros, mira aquí, mira allí… algo de locos…
De vuelta en el barco… la tristeza… habíamos hecho el último buceo del viaje… ahora tocaba volver a tierra… llegamos sobre las 16:30…
Comimos por última vez a bordo y empezamos a recoger nuestras cosas para cuando llegásemos a puerto.
Antes de desembarcar nos hicimos miles de fotos todos juntos, con la tripulación incluida y nos fuimos todos al centro de buceo para disfrutar de unos últimos momentos todos juntos. Al día siguiente tanto los italianos Antonio y Paolo, como Alberto y Sonia se iban para Bali; aunque yo intenté con todas mis fuerzas que Alberto y Sonia se quedasen unos días más con nosotros, pero ellos tienen 3 semanas de vacaciones y ya tienen todo reservado, así que no podía ser…
Sin embargo quedamos para cenar los cuatro, junto con Denys, el divemaster suizo, un tipo también extraordinario y así nos echamos las últimas risas todos juntos e intercambiamos todas las fotos que habíamos hecho estos 3 días tan increíbles.
¿Y ahora qué? Como en esta vida hay que tener un puntito de “locura”, fundamentalmente para que haya algo de “magia”… primero mitad en broma y mitad en serio y después totalmente en serio empecé a preguntarle a Carina si le apetecía repetirlo otra vez…
Al principio nos inclinábamos más por un día de buceo, es decir, ir y volver en el mismo día; pero en los barcos de un día va muchísima gente, hasta 20 por barco, así que empezamos a “estudiar” la posibilidad de hacerlo otra vez varios días en barco…
Estamos a finales de agosto y justo coincide fin de semana y está todo absolutamente lleno, están teniendo un agosto buenísimo de gente, por lo que después de ir a varios centros no encontrábamos ninguno que nos gustasen los puntos de buceo y tuviesen sitios disponibles; o bien nos gustaban los sitios y estaban llenos o bien no nos gustaban los lugares y había sitio.
Hasta que al final la suerte se puso, una vez más, de nuestro lado y encontramos un centro que tenía un barco que salía precisamente hoy y serían 4 días y 3 noches y otra vez solo 4 personas a bordo… madre mía qué tentación!
Es un centro llevado por una familia belga, con 3 años de antigüedad, barco y equipo totalmente nuevos… nos explicaron los programas y son 14 buceos en total… más tentación!!!
Pero salir otra vez mañana… necesitábamos un poquito más de tiempo para digerir este crucero y sobre todo para descansar y recuperarnos un poco más… Carina vio la jugada y se lanzó a por ella… ¿en lugar de salir mañana podemos unirnos al barco un día más tarde?… se me abrieron los ojos como platos… a mi ni se me había pasado por la cabeza… jajajaja… la respuesta fue sí!!!!… ya estaba todo hecho… dijimos que volveríamos con la respuesta por la tarde… La jugada fue perfecta porque el primer día es exactamente igual al que hicimos nosotros y fue el más “flojo” de los tres.
Es un dineral, sobre todo después de haberlo hecho ya una vez… pero nos pusimos a pensar en todas las horas que nos pasamos currando estos años atrás, en todo lo que estuvimos ahorrando precisamente para momentos como este y ya no tuvimos que pensarlo más… además estos momentos tan especiales y tan inolvidables… no tienen precio…
A las 18:30 volvimos al centro y estuvimos hablando con el hijo que es el que lleva el barco… la sensación fue buenísima, igualmente con la hija que “gracias” a nosotros vendrá también en el barco y Carina en 5 minutos hizo muy buenas “migas” con ella… todo volvía a cuadrar como el mejor de los rompecabezas…
Seremos 6 en el barco, una pareja de holandeses y otra de alemanes, como ellos están empezando en esto del buceo, nosotros dos Carina y yo, bucearemos con el hijo y la hija buceará con los otros cuatro… un divemaster para nosotros solos y aún encima conocemos los sitios… va a ser otra pasada de disfrute…
Así que mañana sábado, día 27, saldremos de Labuan Bajo a las 7:30 aproximadamente y nos uniremos a ellos sobre las 9:00 precisamente cuando terminen el trekking en Rinca con los Dragones de Komodo…
Qué pasada de viaje, qué increíbles 8 meses, qué cantidad de momentos inolvidables…
Nos vemos a la vuelta y os sigo contando… mientras tanto disfrutar de las fotos y sobre todo de los videos… por cierto, tanto en las fotos como en los vídeos no se aprecian los colores, eso es debido a la profundidad y a que la cámara no es profesional, pero nosotros buceando vemos un “arcoiris” de colores…




























Deja una respuesta