Lemure Forest Camp
Daniel que así se llama el encargado del campamento en Lemure Forest Camp, montó estas tiendas hace 13 años y vive aquí solo con sus 3 perros y 5 gatos. Somos los primeros extranjeros desde hace 2 días, los últimos fueron un grupo de holandeses.

Por encima de los 1.000 metros no hay mosquitos de la Malaria, es una de las ventajas de la altura y tampoco sanguijuelas. Este es el primer parque de los muchos que queremos visitar en Madagascar, pero por ahora no hay que preocuparse por la Malaria, eso sí, tampoco bajar la guardia.
En Vigo, en el centro de vacunación internacional, me dijeron que nada protege 100% contra la Malaria y que lo mejor es prevenir, así que eso es lo que vamos a hacer. Hemos rociado la ropa con un producto que trajo Carina que es contra todo tipo de mosquitos, tiene una efectividad de 1 mes y 25 lavados, veremos si es cierto; después tenemos ropa de manga larga y clara (la oscura atrae más a los mosquitos); también tenemos Relec Extrafuerte, que es lo más eficiente que hay contra los mosquitos (esto sí que está comprobado) y por último, contaremos con un poco de ayuda divina, siempre hay que contar con ella en estos casos.
Por ejemplo, Daniel en 26 años, sin usar ningún tipo de protección, ni absolutamente nada contra los mosquitos, solo ha cogido 3 veces la Malaria.

A las 7 sonó el despertador, menudo despertar más maravilloso, qué entorno!, qué sitio más encantador y en lo primero que piensas es, cómo es posible que haya tan grandes contrastes en un mismo país, por un momento pensamos que estábamos en uno desarrollado.
Una vez preparados bajamos a desayunar y ya nos encontramos con la primera familia de lémures, papa lémur, mama lémur con bebe e hijo lémur nacido el año pasado, según nos dijo Daniel. Después de desayunar y al volver a la habitación a por nuestras cosas, allí estaban en el balcón. Cómo se mueven y saltan de árbol en árbol, creo que tienen más agilidad que los monos y es graciosísimo verlos saltar, tienen un estilo único.
A las 8:30 ya estábamos en camino con nuestro guía. ¿Cómo es posible caminar por un bosque húmedo, subiendo y bajando todo el rato, muchas veces sin ningún sendero abierto y hacerlo en chanclas?, pues así iba nuestro guía y mientras Carina y yo nos íbamos agarrando a todas las ramas para no resbalar, él iba como si estuviese paseando por la puerta del Sol de Madrid, vamos que ni se inmutaba.

Primeramente pasas una parte del bosque que fue totalmente quemado en el año 2012, hicieron un fuego controlado, que por supuesto se descontroló y lo arrasó todo, en tres años ya vuelve a ver mucha vegetación, pero aún así qué pena!, porque ahora ya no es la misma vegetación que había antes, sino que son eucaliptos importados de Australia.
Después entras en el bosque original (bosque primario) y tremenda la vegetación, una verdadera selva, allí nos encontramos con otros dos guías que se habían adelantado para buscar lémures y avisarnos, sino es difícil encontrarlos; y los habían encontrado, así que los pudimos ver muy de cerca, saltando casi delante de nosotros. Seguimos andando y no sé como lo hacen pero vieron un camaleón, nuestro guía empezó a subir el árbol y con la ayuda de una rama, a donde consiguieron que se subiese, nos lo trajeron hasta nosotros, precioso!
Luego volvimos a ver otro un poco más pequeño y ahí se acabaron los animales, no volvimos a ver ninguno más y después solo andar y andar, por medio de una vegetación muy frondosa y agradable, eso si. Por lo que fue un poco decepcionante, si se llama Lemure Forest Camp, se supone que hay muchos y que los vas a ver pero… además los últimos 20 minutos los hicimos por la carretera, algo que no tenía mucho sentido y no me gustó, pero estamos en África.

De todas formas la noche había sido espectacular, primero con los camaleones y luego en la tienda donde dormimos; y por último, despertarnos en un sitio con tanta naturaleza y vegetación a nuestro alrededor; así que por todas estas razones mereció mucho la pena parar aquí.
Aunque lo traté por todos los medios no conseguí que Daniel nos llevase a nuestro siguiente destino, él no lleva a turistas y no hubo manera de hacerlo cambiar de opinión.
Así que tendríamos que coger un taxi brousse hasta el siguiente pueblo (2 horas) y una vez allí otro para volver otra vez hacia atrás y tomar una desviación hacia el parque que queríamos visitar (2 horas).
En el primer taxi brousse que cogimos lo empezamos a hablar y llegamos a la conclusión de que era una paliza hacer el mismo recorrido 3 veces!, con la pérdida de tiempo que eso supone, y pensando también en que el viaje no lo haces demasiado cómodo.

Teniendo en cuenta que es imposible que veamos todos los parques, que éste es uno de los más caros (realmente todos son muy caros teniendo en cuenta el nivel del país), que es el más húmedo y por lo tanto; está lleno de sanguijuelas (esto nos lo advirtieron) y posiblemente de malaria, finalmente, decidimos saltárnoslo. Estaba dentro de nuestros planes, pero la verdad que no contábamos con tener que hacer el recorrido 3 veces, sino todo lo contrario, como está en la dirección que nosotros llevamos pensamos que sería muy sencillo, pero hay que desviarse 40 km de la carretera.
Tomada la decisión, al llegar al pueblo donde se supone que tendríamos que volver sobre nuestros pasos, cogimos otro taxi brousse camino del siguiente destino. Increíblemente, no tuvimos que esperar nada, parecía que estuviesen esperando por nosotros.
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