Kep

Tras conocer un poco más la tristísima historia de los jemeres rojos nos pusimos camino del sur, después de casi 4 meses de bastante calor en general, queríamos un poco de playa.

vistas sobre Kep

Elegimos Kep porque nos la habían recomendado, pero para nada era lo que buscabamos. Kep tiene como tres partes, la zona del pueblo, la zona de la playa y el mercado del marisco. Nosotros elegimos quedarnos en la zona de la playa, pensando en la posibilidad de bañarnos pero no era demasiado atractiva así que ni lo intentamos.

Llegamos al mediodía desde Phnom Penh, en un viaje un poco largo aunque las distancias no lo son tanto, aquí en Asia todo va muy lento, aunque no haya motivo aparente.

mercado de marisco

Una vez instalados en el hotel, nos dirigimos al mercado del marisco para cenar. El crab market está, evidentemente, al borde del mar, son unos 10 restaurantes alineados a lo largo de la orilla, abiertos al mar y prácticamente con el agua a tus pies, no hay playa, son rocas; todos ofrecen lo mismo y prácticamente al mismo precio. Al final de estos restaurantes se encuentra el mercado tradicional.

Este mercado está sobre explotado, pescan demasiado marisco que al final no se consume y la zona esta demasiado esquilmada. Evidentemente el precio es de risa, aunque tampoco puedes esperar calidad. En esta época no hay muchos turistas, así que los restaurantes estaban prácticamente vacíos.

A la vuelta ya era de noche y no había ninguna luz en la carretera, por lo que no se veía prácticamente nada, especialmente en un tramo de unos 500 metros. Así que nos pusimos a esperar a que pasase algún alma «caritativa» que nos llevase. Primero fue un tuk-tuk que nos pedía 2 $, a lo cual me negué en rotundo, no soporto que la gente se aproveche de las situaciones desfavorables de los demás, así que como no le dábamos lo que quería siguió su camino.

el mercado de marisco

Carina empezó a impacientarse, de noche, solos, en un sitio desconocido, con poca luz; yo le dije que estuviera tranquila que no pasaba nada, que no se pusiera nerviosa; aún no había acabado de decir esto cuando se acerca una moto que consigo parar, hablo con el chico que la conduce y le convenzo para que nos lleve; los tres en una moto, el chico, Carina y yo; algo normal en Asia y que hay que hacer al menos una vez.

Nos dejó en nuestra zona y se lo agradecí con 1$ y el chico me devolvió una enorme sonrisa ya que no se lo esperaba, era lo que le ofrecía al del tuk-tuk y no quería. Echo de menos un poco de “vidilla” y a veces me la tengo que inventar…

Al día siguiente alquilamos una moto y nos fuimos a ver los alrededores en un paseo muy agradable y que nos encantó. Primero fuimos a ver una plantación orgánica de pimienta, es decir, no utilizan nada químico, todo lo hacen a base de plantas naturales, nos estuvieron explicando de que plantas obtienen los pesticidas y qué clase de plantas suelen mezclar para conseguir lo que desean.

la granja de pimienta

Según parece, la pimienta de Camboya es de muy buena calidad, sobre todo la roja. Nos explicaron todo el proceso muy bien y pudimos ver dónde y cómo lo cultivan. La pimienta fue introducida por los franceses cuando Camboya era su colonia, después los jemeres rojos no permitieron su cultivo, sólo querían que los campesinos cultivasen arroz; así que tras la época de los jemeres tuvieron que empezar de nuevo.

La pimienta roja es el grano verde ya maduro y por tanto de mayor calidad porque tienen más sabor. Suele haber un 20% de granos rojos en cada «racimo», el resto son verdes, no puedes esperar mucho para recogerlos porque cuando maduran se van cayendo, por eso hay tan pocos. Una vez recoges el racimo tienes el arduo trabajo de separar los granos verdes de los rojos.

Los granos verdes se secan al sol una semana y se convierten en negros, que es la pimienta más conocida y más usada, también la más barata. Los granos rojos son los más maduros, se dejan secar al sol durante 10 días, son de mayor calidad y más caros. Finamente está la pimienta blanca que son los granos verdes a los que le quitan la piel y también dejan secar una semana.

los campos de sal

Hay dos formas de saber si la pimienta es de buena calidad. Mordiendo uno de los granos una vez secado y éste tiene que ser crujiente, sino es de mala calidad. Otra forma es metiendo los granos en agua, los que se hunden son malos.

La planta dura 20 años, los 4 primeros no produce nada, por lo que los años productivos son 16, hasta que dejan de dar los granos. Para plantarlas, no usan granos, lo hacen a través de injertos, cogen un bosquejo y lo plantan directamente, así no «desperdician» ningún grano.

Después de esta interesantísima visita seguimos nuestro camino hacia los campos de sal que son básicamente extensiones de tierra planas con sal. Desde allí nos fuimos a unas cuevas y por último, a un mirador con unas vistas preciosas sobre el mar y la zona de la playa, que nos ayudó a visualizar un poco más el entorno dónde estamos alojados.

las carreteras de Camboya

Pero lo mejor de todo este recorrido fue el entorno, en todo momento con unas vistas muy bonitas y a través de interesantes «pueblecitos «, más bien unas pocas casas juntas; por cierto, durante este recorrido nos cruzamos con numerosas bodas donde estaban preparando las carpas con las mesas para el convite, algunas de ellas bastante grandes y numerosas. Si te acercas a Kep es muy recomendable alquilar una moto y hacer este recorrido.

Terminamos el viajecito con otra cena en el «mercado del marisco». Al día siguiente continuamos ruta, buscando esa playa que todavía no habíamos encontrado, para descansar unos días de tanto calor.

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