Isla de Palawan

Desde el primer instante teníamos claro que la “joya de la corona” de Filipinas es la isla de Palawan. Todo el mundo habla maravillas y todo lo que lees son maravillas, así que esta parte de Filipinas es a la que le queríamos dedicar más tiempo y saborear más a fondo, despacito y sin prisas.

Por lo tanto después de Bohol y de haber recorrido durante casi un mes las Visayas, en el centro de Filipinas, nos dirigimos a la parte más occidental del país, la isla de Palawan.

isla de Palawan

A la mañana siguiente, sábado, a las 7:00 en punto estaba el triciclo en la puerta de la guesthouse para recogernos y en menos tiempo que a la ida llegamos al puerto, donde teníamos que coger el ferry que nos llevaría a Cebu. Nos vino a buscar el padre del chico con el que habíamos hablado y acordado el precio, por lo tanto el padre intentó cobrarnos más, algo que no consiguió.

El ferry llegó con retraso y también salió con retraso, unos 20 minutos, pero para nada nos influyó en el planning que teníamos.

Una vez en Cebu el siguiente paso era llegar al aeropuerto, para lo cuál había dos opciones: coger un jeepney hasta el mall (mitad de camino) y allí un autobús hasta el aeropuerto, en total 1€; o coger un taxi que te lleva directamente al aeropuerto y te cuesta 6€.

Como siempre digo, pagando se viaja muy fácilmente y muy cómodamente, pero para mi no se trata de eso, no solo es el dinero, es la aventura, el preguntar como ir a tal sitio, el enterarte como llegar al otro, donde tienes que coger el autobús… buscar la aventura es parte del viaje, por lo menos para mi. Como anécdota contar que el autobús costaba 0,90 € pero no aceptaban dinero, tenías que comprar una tarjeta de prepago de la que iban descontando el dinero de los viajes, la tarjeta costaba 4€, ¿para qué queríamos comprar una tarjeta que solo íbamos a usar una vez y nos costaba casi lo mismo que haber cogido el taxi en el puerto?, pues había que buscar una solución porque no íbamos a comprar la tarjetita, así que hablamos con una chica, nos sacó los billetes con su tarjeta y nosotros le dimos el dinero en metálico… “problema” solucionado.

Sabang

Una vez en el aeropuerto todo transcurrió con normalidad, excepto que tuvimos un retraso de una hora, pero como no teníamos prisa disfrutamos de la espera.

Puerto Princesa es la capital de la isla de Palawan, y está situada más o menos en el centro; allí nos dirigimos para después subir hacia el norte.

El aeropuerto de Puerto Princesa está literalmente en el centro de la ciudad, la primera vez en mi vida que llego a un aeropuerto de estas características. Desde allí nos fue muy fácil y barato conseguir un triciclo que nos llevase a la guesthouse que había visto Carina.

Una vez más la guesthouse tenía habitación disponible, así que decidimos quedarnos porque no íbamos a estar muchos días en Puerto Princesa, aunque todavía no sabíamos cuantos.

Para cenar elegimos el mejor sitio de la ciudad según TripAdvisor y efectivamente el sitio es espectacular en cuanto a la decoración y con una muy buena calidad en la comida, aunque un poco corto de menú y solo sirven comida vegetariana y pescado, pero no me importó porque estaba exquisita.

vistas_de_Sabang

De vuelta en la guesthouse y como Internet era muy bueno, pudimos empezar a preparar el viaje por la isla de Palawan, sobre todo cuál sería nuestro siguiente destino y cuándo.

En la isla de Palawan se encuentra la que en su momento y por aclamación popular fue considerada la 7 maravilla natural del mundo: Puerto Princesa Subterranean River National Park; un río subterráneo que mide 8 km y del que están super-orgullosos como pudimos comprobar. El río no se encuentra exactamente en Puerto Princesa sino en Sabang que está a unos 75 km.

Al día siguiente, domingo, nada más levantarnos nos fuimos a hablar con la dueña de la guesthouse y en seguida nos dimos cuenta de que teníamos que continuar a Sabang, lo teníamos claro la noche anterior pero ahora hablando con ella nos quedó totalmente claro.

Recogimos nuestras cosas, nos despedimos y nos fuimos a San José que es desde donde salen los transportes hacia Sabang, digo transportes porque hay varias formas de ir: mediante autobús, minivan o jeepney. Por la hora que era el autobús quedó descartado, básicamente porque solo había uno y ya había salido; las opciones que nos quedaban eran el jeepney y la minivan. El jeepney lo descartamos porque era muy incómodo y se tardaba bastante más y la diferencia de precio no era prácticamente nada por lo que nos decidimos por la minivan.

medio_de_transporte_hasta_el_rio_subterraneo

Llegamos a las 12 y salía a las 13 por lo que podríamos comer algo con calma, el precio era de 4€ por persona para los turistas y la duración del viaje hora y media. El precio para los filipinos era de 3€ y si hay algo que no me gusta es tener doble precio, por lo que cuando nos tocó pagar ya dentro de la minivan, pagué precio de filipino, no me dijeron nada.

El viaje transcurrió muy tranquilo y la carretera no está nada mal, de hecho es bastante nueva. Por cierto, salimos con media hora de retraso porque eran las 13 y allí no pasaba nada, eran las 13:10 y seguía sin pasar, así que me fui a hablar con el encargado diciéndole que la hora de salida era a las 13:00 y que ya eran las 13:10 y allí no estaba la minivan, se fue a ver que pasaba y a los dos minutos llegaba la minivan del garaje, al final salimos a las 13:30, aquí si no los espabilas son más parados que la chaqueta de un guardia…

Sabang nos encantó, son de esos sitios que te entran por los ojos nada más verlos, aún siendo un sitio muy sencillo y básico o quizá precisamente por eso. Una línea de pequeños hoteles, cabañas, guestahouse o como queráis llamarles, muy sencillos pero con todo lo necesario, a la sombra de muchas palmeras y árboles a los pies de una hermosa playa… ¿qué más se necesita?

nuestro_alojamiento_en_Sabang

Al bajar de la minivan había un chico “reclutando” gente para su hotel que era precisamente uno que había visto Carina, así que le acompañamos. Ya por el camino fuimos viendo todos y cada uno de los hoteles y restaurantes de la zona, entre estos hoteles y restaurantes había dos espectaculares que nosotros por supuesto pasamos de largo. El hotel al que íbamos estaba al final de todos, cosa que no me gustó demasiado y efectivamente cuando llegamos y vimos el sitio nos gustó todavía menos.

Así que Carina se fue a inspeccionar la zona y al poco rato vino con muy buenas noticias, por lo que nos fuimos para el nuevo sitio que había encontrado, mucho mejor localizado, en el centro de todo, mucho más bonito y las habitaciones sin punto de comparación. Además otra cosa, mucho más barato, algo que no entendíamos del otro porque la habitación no valía ni la mitad de lo que nos pedían, entre otras cosas tenía más agujeros que un queso de gruyere y con la cantidad de mosquitos que hay por aquí, no incitaba a nada bueno.

Ya alojados y después de darnos un bañito en la playa a la cuál fuimos directamente en bañadores porque esta a 10 pasos contados, nos fuimos a cenar.

dinosaurio_dentro_del_rio_subterraneo

Lo único malo de Sabang en esta época del año es que está un poco “desierta”, no hay ambiente ninguno, los pocos restaurantes que hay están vacíos, solo el super-hotelazo estaba con algo de ambiente. Así que elegimos el único restaurante con algo de “diseño”; de hecho creíamos que estaba cerrado porque toda la tarde estaba con el letrero de “cerrado”, cuando les preguntamos, el motivo fue que estaban en misa.

La anécdota de la cena fue que pedí mi comida favorita en Filipinas (la única que tienen) y que son los noodles Bihon con vegetales y pollo; pues bien me trajeron 3 trocitos de pollo contados, así que me levanté con el plato y me fui directamente a la cocina y le enseñé al cocinero lo que me había servido. Inmediatamente se disculpó y a los 5 minutos tenía un plato con buenos trozos de pollo en la mesa. Yo no sé si lo hacen sin querer, si lo hacen a ver si cuela o porque son así…

La razón de venir a Sabang es, además de que está en la misma dirección a donde nos dirigimos, el río subterráneo. Para poder visitar el río tienes que hacer lo siguiente.

rio_subterraneo

1.- sacar el permiso, solo pueden visitar el río 900 personas al día
2.- pagar un aparato de audio
3.- pagar la tasa medioambiental
4.- pagar el bote que te llevará a la entrada del río subterráneo (20 minutos)
5.- pagar la tasa del puerto

Yo no sé porqué a los filipinos les encanta hacer las cosas complicadísimas.

Todo esto si lo haces tú te cuesta 11€, sin embargo si lo haces en un tour te cuesta 36€. Pero hay una pega, el bote tiene un precio fijo para 6 personas, así que o juntas 6 personas o pagas el bote entero.

La mayoría de los permisos (que es lo más importante de todo) se venden desde Puerto Princesa a los tour operadores por lo que en temporada alta conseguir un permiso desde Sabang para el mismo día es complicado (por lo menos eso es lo que habíamos leído), a nosotros nos daba un poco lo mismo conseguirlo para el mismo día o para el día siguiente.

Pero aún así y para estar seguros, aunque estamos en temporada baja, a la mañana siguiente, lunes, nos fuimos a las 7:30 a la oficina, nos habían dicho que abría a esa hora, aunque finalmente lo hizo a las 8:00, por lo que fuimos los primeros en tener el permiso y sin ningún problema, ni espera.

murcielagos

En seguida nos juntamos con una pareja de franceses y otra de argentinos, todos viajeros de larga duración. Así que ya éramos 6 para la barca, todo salió perfecto.

El río subterráneo tiene 8 km de longitud pero solo 1 km está “abierto” al público. El viaje por el río subterráneo dura 45 minutos. Cuando llegas a la entrada, cambias a un bote de remos que llenan con 10 personas e inicias el viaje hacía el interior del río.

Ya antes de llegar notas el fortísimo olor a excremento de murciélagos y hasta que no entras en el túnel el olor no baja de intensidad, aunque nunca llega a desaparecer del todo. Durante todo el recorrido están sobrevolando pájaros y murciélagos y ves muchísimos de ellos colgados boca abajo, nunca habíamos visto tantos juntos, una pasada.

Sinceramente lo que más me llamó la atención del río subterráneo es lo bien cuidado que lo tienen todo, en el sentido de que intentan por todos los medios no modificar absolutamente nada del medio, ni del río, ni de las rocas, de absolutamente nada, de echo no hay luz artificial (los remeros llevan linternas), ni nada que pueda alterar mínimamente el medio. También cierran el río 3 días al año para que “descanse”. Al parecer en el río vive muchas especies de animales, tanto en el agua como en la parte seca, en el audio lo explican todo muy bien y muy claro.

rio_subterraneo_en_Sabang

Sin embargo el río en sí no fue para tirar cohetes. Una vez más esto de las votaciones populares es muy discutible, por como se hacen, quienes participan en ellas, el tipo de control que se hace sobre las votaciones, etc; sinceramente hemos visto ríos subterráneos mucho más bonitos y precisamente en este viaje.

A las 10:10 estábamos de vuelta en Sabang, por lo que todo nos llevó algo menos de dos horas. Con todo el día por delante lo primero que hicimos fue ir a desayunar/comer en un buffet local y ya con el estómago lleno nos fuimos a ver unas cascadas que hay aquí cerca, el recorrido transcurre todo el rato al borde del mar y es un poco incómodo porque es sobre rocas, al llegar la cascada no es nada del otro mundo.

La verdad que en estos pueblecitos tan pequeños hay 1 o 2 cosas realmente importantes que hacer y para rellenar días se “inventan” cosas, más que nada para mantener “ocupados” a los turistas. Aquí en Sabang solo tienes el río subterráneo y la playa.

Al estar en temporada de lluvias, el tiempo es regular, suele llover al menos una vez al día, si tienes suerte lo hace por la noche, no llueve mucho rato, lo hace fuerte durante un corto tiempo y después para, el resto del día está entre nubes y claros y a ratos sol.

Como no hay nada más que hacer y tampoco hay ambiente de gente decidimos irnos mañana por la mañana.

la_cascada_en_Sabang

Pero antes, en nuestra última noche en Sabang decidimos ir a cenar al hotelazo que hay aquí, como habíamos comido de buffet tampoco teníamos mucha hambre así que tomaríamos algo sencillito, así también aprovecharíamos para usar Internet porque necesitábamos ver unas cosillas.

Aquí en Filipinas lo mínimo es esperar media hora a que te traigan la comida, en parte lo agradeces porque eso indica que todo lo hacen al momento y es fresco. Cuando ya llevábamos 45 minutos esperando por la cena nos empezó a extrañar en un hotel de 5 estrellas por mucho que estuviéramos en Filipinas, cuando ya vimos que había pasado 1 hora y servían a la mesa de al lado que había llegado 20 minutos más tarde que nosotros me levanté y fui a preguntar que pasaba…

Inmediatamente el encargado se disculpó y nos dijo que podíamos coger todo lo que quisiésemos del buffet, que estábamos invitados, qué sentía mucho las molestias y que nos pedía disculpas; yo le dije que estas cosas podían pasar pero que menos que avisar, invitar a un poco de pan o algo para “amenizar” la espera… es un hotel de 5 estrellas!!

Así que después de tomar lo que habíamos pedido, que por cierto estaba espectacular, degustamos un poco del buffet, tampoco había que ser maleducado y rechazar la invitación, jejejejeje. Posteriormente cuando vino la cuenta nos invitaron a uno de los platos que habíamos pedido, así que sin quererlo ni buscarlo, la última noche en Sabang nos salió perfecta.

Continuando hacia el norte hay un pueblecito de pescadores…

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