Isalo Rock Lodge
Posiblemente Isalo Rock Lodge sea uno de los mejores hoteles en los que haya estado en toda mi vida. La situación de ensueño y el diseño una maravilla…
Al tercer día del trekking nos recogieron en el punto acordado, la idea era llevarnos hasta el pueblo más cercano donde el guía cogería un taxi brousse hacia Ambalavao y nosotros otro en dirección sur hacia nuestro siguiente destino; Klaus nos dijo que al ser domingo íbamos a tener muy difícil encontrar uno que nos llevase desde ese pueblo, así que se ofreció a llevarnos al siguiente, donde las opciones serían mayores, pero durante el camino nos dijo que mejor nos llevaban hasta nuestro destino, que era el mismo que el de ellos. Otra vez la suerte de nuestro lado, realmente casi no vimos ningún taxi brousse durante todo el trayecto, así que hubiésemos tenido un «problemilla» si no nos hubiesen llevado.

Poco antes de llegar a Ranohira, nuestra siguiente parada para visitar el parque de Isalo, Klaus nos dijo que ellos iban a ir a un hotel de apenas 3 años y que estaba situado dentro del parque con unas vistas increíbles y que por su precio y situación merecía la pena cambiarlo por el parque; debido al coste tan elevado que tenía la entrada al parque; a mi cuando me dijo esto me pareció muy difícil de creer, pero decidimos ir con ellos ya que hasta ahora todo estaba funcionando a las mil maravillas. Klaus está hasta las narices de los precios de los parques, es todo dinero para el gobierno que luego no invierten en el país, así que ofrece a sus clientes la posibilidad de ir a este hotel en lugar de ir al parque.
Sin palabras… así es como nos quedamos Carina y yo cuando vimos el hotel; vaya si tenía razón, más que eso.

El hotel fue construido por un italiano y la ocupación no llega al 20%, Klaus nos dijo que fue para lavar dinero negro y para ser sincero tiene toda la pinta, me dio mucha pena ver un hotel tan espectacular, en un sitio tan maravilloso, completamente vacío, solo estábamos nosotros y un grupo de 10 polacos, todos nos fuimos al día siguiente así que el hotel se quedó sin huéspedes.
Klaus es una de esas personas que en un primer momento “parece” que lo sabe todo y por lo tanto, te mantienes un poco a la expectativa pero en seguida te das cuenta que todo lo que dice es verdad y sincero y que en realidad está muy bien informado, es parte de su trabajo; además conforme lo vas conociendo ves que es una persona muy cercana y que sabe muchísimo de lo que habla.
Las habitaciones con una inmensa cristalera dan al parque por lo cuál es lo primero y lo último que ves cada día. Además tiene un balcón con unas tumbonas muy confortables con las que disfrutar todavía más de las vistas.
A menos de 100 metros había una roca, de fácil acceso, donde las vistas eran todavía más impresionantes, desde allí vimos un anochecer como hacía años que no veía.
Isalo park es un parque formado a base de montañas de roca arenisca que fueron erosionadas a través de los años por el viento y la lluvia, por lo cuál la forma de muchas de ellas es preciosa. Pues bien desde los alrededores del hotel teníamos una visión de lo más privilegiada de buena parte del parque. Vaya si valía la pena cambiar el hotel por el parque; así podríamos disfrutar de los dos, el parque y el hotel.
Una vez llegados hasta aquí, tanto Carina como yo sabíamos que nos iban a preguntar si queríamos seguir con ellos hasta el final (Toliara), de hecho nuestro siguiente y último destino en este recorrido hacia el sur; decidimos que si nos lo proponían diríamos que sí; independientemente del dinero que nos pidiesen (siempre que no fuese una locura, claro), estábamos ante una oportunidad única e irrepetible, además el recorrido que tenían por delante era de lo más interesante.
No solo nos lo propusieron sino que sin pagarles nada… no nos lo podíamos creer, tanta suerte no es posible. Así que después de la noticia todavía disfrutamos más nuestra estancia en este maravilloso hotel de ensueño.
Evidentemente, algo que influyó mucho en la suerte es el hecho de que Carina hable alemán, estoy convencido de que sin ese «pequeño» detalle, no hubiese funcionado tan bien. A Carina le gusta conversar y hablaba mucho con ellos y pude ver que se creó una buena relación, sobre todo con Rolf, con el que habló muchísimo y se echaron buenas risas. Según me contó luego, ha montado varias empresas a lo largo de su vida y por lo tanto es una persona que sabe un montón y le contó cosas muy interesantes.
Lo de Rolf es un caso que si me lo cuentan no me lo creo. Tiene 61 años, ha dejado de fumar hace 2 semanas y jamás en su vida a hecho ningún trekking; pues vestido con una camiseta, unos vaqueros y unas chanclas, se hizo todo el trekking con nosotros; yo no me podía creer lo que estaba viendo, en algunos momentos pensé que le podía dar algo, no es broma; sobre todo el primer día bajo un sol de justicia. Después nos dijo que muchas veces estuvo al límite total, pero como no podía parar e irse para casa tuvo que aguantar. Evidentemente ir con él supuso un retraso de 2 horas cada día, pero tampoco nos importó, íbamos más relajados y con la posibilidad de poder sacar más fotos y disfrutar más del entorno.
No llevaba nada para cambiarse, solo una pequeña bolsa con una botella de agua; jamás en mi vida vi nada semejante. Todas las mojaduras que pillamos y el sin chubasquero, ni nada para taparse, sin ropa para cambiarse, con vaqueros que tardan “años” en secarse; la primera noche los porteadores tuvieron que dejarle ropa seca y el tan contento, no dejaba de sonreír, alucinante!.
Yo también tuve alguna conversación con él, pero menos porque no habla mucho inglés y me contó que con 56 años se recorrió una parte de la India en Vespa!, concretamente durante 5 semanas, que risas nos echamos recordándolo. Por cierto cuando se ríe me recuerda mucho a Mr. Bean, es un tipo muy, muy gracioso y tanto a Carina como a mi nos cayó muy bien.
Carina también habló mucho con Christoph, otra persona de muy fácil trato y al cuál agradecemos muchísimo que nos hubiese aceptado en el grupo; fue él quién había contratado el tour, así que fue él en última instancia quien nos aceptó; eternamente agradecidos. Y que decir de Klaus, sin duda el líder del grupo y el dueño de la agencia de viajes, gracias al cuál aprendimos muchísimas cosas y vimos otras que sin él hubiesen sido imposibles. Por último Nicole, creo que para ella fue una alegría que hubiese al menos una mujer en el grupo, así que también hizo buenas migas con Carina.
Por lo tanto, la destreza de Carina con los idiomas, nos ha dado una gran ventaja en este momento, porque ella creó muy buen rollo con todos, está claro que cuando estás fuera de tu país y te encuentras con alguien que habla tu mismo idioma, la empatía es mucho mayor y más rápida que con alguien que no lo hable.
Ella hablaba en alemán con ellos, en francés con Nicole y en inglés/español conmigo. Mientras tanto, yo sin enterarme de la mayoría de las conversaciones (Carina después me explicaba) pero disfrutando enormemente de estos momentos, en los que se mezclan tantos idiomas, temas de conversación… y de lo afortunado que me sentía de estar allí con todos ellos, por momentos parecía una “torre de Babel”. Qué pena no hablar idiomas!




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