Calcuta

La India es color, el de los preciosos saris de las mujeres y el de la suciedad; la India es olor, el de las especies y el de la porquería; la India es ruido, el del tráfico y el de la gente; la India es suciedad, la que hay en las calles y la que tiene la gente; la India es hambre, la de la gente y la de los animales especialmente los perros; la India es lucha, por la libertad de su país (Gandhi) y por el hambre de los más pobres (Madre Teresa).

Calcuta

La India es el país de los contrastes, en ningún país del mundo encontrarás más, este es un lugar donde encontrarás lo mejor y a su vez lo peor, lo más bonito y a la vez lo más feo, lo más agradable y a su vez lo más desagradable, por lo tanto es un país que amas porque te gusta como es o que odias porque no soportas tantos contrastes.

Este país se convertirá en muy pocos años, en torno al año 2025, en el país con mayor número de habitantes del mundo superando a China. Actualmente tiene la misma población que la Unión Europea, Estados Unidos, América del Sur y Rusia juntos, por lo tanto, el potencial de este país en todos sus aspectos es impresionante.

Esta es la tercera vez que estoy en la India. La primera, allá por el año 2005 con un grupo de amigos entre los que por supuesto estaban Pablo y Ángel y en la que Oscar nos preparó un espectacular viaje por la región del Rajastán, qué sin duda es de lo mejor de la India, sobre todo para tener el primer contacto con este país, zona de palacios, príncipes y reyes, a los que ellos llaman marajás. Es la región más “cultural” y menos “dura” para esa primera visión de la India; un viaje por cierto que a todos nos encantó. La segunda vez que estuve aquí fue en Rishikesh y lo qué vi ya no lo disfruté tanto, el contacto con el país fue más “directo” y ya hubo cosas que no me gustaron tanto; a ver que pasa esta vez.

Calcuta
calles de Calcuta

Calcuta es la tercera ciudad de la India después de Nueva Delhi y Mombai y lo primero que te llama la atención cuando caminas por sus calles es que es una ciudad muy, muy sucia y llena de porquería (así como suena), hay suciedad por todos lados, vas andando tranquilamente y de repente te encuentras con una “montaña” de porquería, que desprende un olor pestilente; no hay contenedores ni nada donde tirar las cosas, todo se hace directamente al suelo.

Ellos también mastican una especie de tabaco que se llama Gutka y están todo el día escupiendo algo de un color rojizo, así que el suelo también está lleno de escupitajos. Junto con tanta suciedad también llama la atención la cantidad de perros que hay totalmente desnutridos y en unas situaciones muy lamentables, excepto las vacas que pueden hacer lo que quieran porque son sagradas, el resto de animales es como si no existiesen.

Lo segundo que te llama la atención es que es una ciudad muy, muy ruidosa y donde la gente conduce de forma muy «violenta», para ellos no «existen» los pasos de peatones, de echo no sé porqué los pintan; tampoco «existen» los semáforos a no ser que sea en un cruce, tampoco se porqué los ponen; por supuesto ningún vehículo debe tener frenos, ya que no se paran ante nada, ni ante nadie.

limonada_en_puesto_callejero
preparando limonada en puesto callejero

Lo tercero que te llama la atención es que hay muchísima gente, la ciudad es enorme, viven en ella unos 15 millones de personas. Sinceramente me esperaba otra ciudad, quizá menos desarrollada, tal vez menos ciudad, la verdad es que tenía algo muy distinto en mente.

Por todo esto nos costó un poco adaptarnos, debido a tantos cambios, sobre todo a Carina. Aunque al final empiezas a aceptar lo que ves y te quedas solo con lo bueno y eso hace que te sientas cada vez más cómodo, en eso tuvo mucho que ver la zona donde nos alojamos, en el centro y muy cerca del mercado y calles importantes de la ciudad.

Llegamos a las 6:30 de la mañana del vuelo desde Bangkok y lo primero que hicimos fue buscar alojamiento, Carina había seleccionado una zona, Sudder Street, zona de mochileros y para allá que nos fuimos. Estaba un poco asustada porque todas las críticas que encontraba en Internet de los hoteles y guest house eran en general muy malas.

reponiendo_fuerzas

Carina es la primera vez que viene a la India y está como estuvimos todos la primera vez, un poco alucinada con lo que ve, con todos los estímulos externos que está recibiendo y que son muy nuevos y desconocidos para ella. Fue muy interesante ver sus primeras reacciones porque la principal característica de este país es que no deja indiferente absolutamente a nadie, o lo amas o lo odias y yo estaba expectante por ver su reacción.

Después de desayunar algo tratando de reponer fuerzas tras una noche sin apenas dormir, empezamos la búsqueda, yo la dejaba ir a ella a ver los hoteles y guest house mientras la esperaba con las mochilas en un «restaurante», español por cierto, y me partía de risa de lo asustada que volvía con lo que estaba viendo, en una de las veces me dijo: por favor tienes que ir a ver este hotel, es lo peor que he visto en mi vida. Como al final no encontrábamos nada medianamente normal por la zona, decidimos movernos un poco e ir a ver uno que ella había visto con bastante buenos comentarios, por el camino íbamos entrando en aquellos que nos parecían «interesantes», pero sin éxito.

mercado_en_Calcuta
mercado de Calcuta

Es difícil de entender el alojamiento en la India, porque es muy complicado encontrar el termino medio, o el hotel es horroroso, entendiendo por horroroso todas y cada una de sus letras, sin saltarse ninguna, pero al mismo tiempo muy barato porque evidentemente no hay quien se meta ahí, o es muy caro por algo que no merece ni la mitad del precio. Así que íbamos entrando en los hoteles y echándonos risas con lo que íbamos viendo. Al final llegamos al que buscábamos y suertaza!, el hotel fenomenal y a un precio razonable, aunque era el más caro hasta la fecha de todo el viaje, ni nos lo pensamos después de todo lo que habíamos visto. Además con su dueño, una persona super agradable y muy culta, estuvimos hablando un buen rato, por supuesto nos invitó a Chai, eso nunca falta.

En cuanto al alojamiento es increíble donde se mete la gente cuando viaja, nosotros concebimos estos viajes, aunque sean con bajo presupuesto, pero que siempre nos permita disfrutar, estar a gusto y no pasarlo mal en ningún momento, sin embargo hay gente que por ahorrar y ahorrar se mete en sitios que son innombrables, no sé ni como son capaces de conciliar el sueño ahí metidos y me extraña mucho que disfruten de esos sitios.

Un día que íbamos a cenar en Siem Reap, como no había sitio en el restaurante, nos sentamos a compartir mesa con unas jóvenes hermanas de Hong Kong que habían ido a pasar unos días de vacaciones. Hablando con ellas de muchas cosas, fue una cena muy interesante y amena, nos contaban que no entendían la gente que viajaba durante tantos años seguidos ya que al final acababas perdiendo la noción de todo y te desubicabas de tu vida. Después cuando volvías a casa, al cabo de tanto tiempo viajando, no le encontrabas sentido a nada y no te ubicabas y la única solución que te quedaba era volver a viajar para encontrarle sentido a todo.

Eso es precisamente lo que le comento muchas veces a Carina, que viajar es lo más maravilloso que hay pero que corres el riesgo de «perderte» y que por eso es mejor hacerlo durante períodos «cortos», que te permitan olvidarte de todo y vivir a tope tu aventura, pero al mismo tiempo te mantengas con los pies en el suelo. No os podéis ni imaginar la cantidad de gente que hay viajando «sine die». Para mí el tiempo ideal es un año, más tiempo es entrar en «zona de peligro».

estacion_de_tren_de_Calcuta
estación del tren en Calcuta

Una vez instalados nos fuimos a descubrir la ciudad, como ya comenté una ciudad treméndamente sucia y ruidosa, a ambas cosas nos costó adaptarnos.

La localización de nuestro hotel era inmejorable, estábamos entre Sudder Street, la zona de los mochileros; Park Street, la calle de los restaurantes y el Mercado Nuevo, donde se encuentra la comida callejera de la que hablaré más adelante.

La primera noche salimos a cenar y recorrimos Park Street, al final comimos en un puesto callejero y descubrimos los maravillosos Roll, son como filloas o pancakes enrollados y dentro le ponen lo que quieras, están buenísimos y la forma en que los preparan es todo un ritual.

Al día siguiente por la mañana temprano, nos fuimos a ver la casa de la Madre Teresa de Calcuta, la principal razón por la que vinimos aquí, a parte de que me apetecía mucho conocer esta ciudad. La casa es donde ella vivió, trabajó y murió, y donde empezó cuidando a los “más pobres de los pobres” de Calcuta. Totalmente admirable lo que ha hecho esta mujer.

en_casa_de_la_Madre_Teresa

Lo primero a lo que accedes nada más entrar es a un pequeño patio donde hay una estatua de ella a tamaño natural; al salir de este patio accedes a otro más grande, que es a donde dan las habitaciones, es un edificio de dos alturas; y a mano derecha hay una primera habitación donde se encuentra su tumba, siguiendo la misma pared hacia la izquierda, te encuentras con otra habitación donde hay un pequeño museo con todas las cosas de la Madre Teresa, cosas que usó ella en vida y que ahora exhiben en esta pequeña habitación, en este pequeño museo también puedes leer muchas cosas sobre su vida, desde su nacimiento hasta su muerte.

Justo enfrente a este museo y subiendo unas escaleras está su habitación, muy pequeña, con una cama, también muy pequeña y dos mesas. La habitación está encima de la cocina, por lo que hace muchísimo calor en ella; pero la Madre Teresa jamás uso ventilador, ni nada parecido. La habitación está exactamente como ella la dejó. No se pueden sacar fotos en ninguno de los sitios, solamente lo permiten en su tumba.

La idea original era ir a Bangladesh y aprovechando que Calcuta está muy cerca hacerle una visita y conocerla un poco, después pensamos que estando en la India, podíamos viajar un poco por el país y no quedarnos solo con Calcuta. Al final los planes se cambiaron totalmente y no vamos a ir a Bangladesh y en cambio pasaremos más tiempo en la India.

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puestos de comida callejera en Calcuta

Los motivos de no ir a Bangladesh son varios. Después de ir a visitar a la Madre Teresa nos acercamos al Consulado de Bangladesh en Calcuta para ver que teníamos que hacer para sacar el visado (hay mucha información confusa en Internet y habiendo aquí un Consulado, lo mejor es informarse directamente) y sobre todo ver cuánto cuesta. Por supuesto el sitio es un caos total, como todo en la India, lo curioso del caso es que los extranjeros tenemos prioridad y nos atienden de inmediato, no hay que esperar colas ni nada. Hay una sola persona, en este caso mujer, para atender a todos. Todo se hace a mano, nada de ordenador, entregas toda la documentación necesaria junto con el pasaporte, pagas lo que cueste el visado y en 2 días pasas a recogerlo.

Allí coincidimos con una pareja de canadienses que después de estar viajando por la India un mes se iban 15 días a Bangladesh y desde allí volaban a Myanmar. Con ellos pudimos ver como se hacía todo el trámite y la sorpresa que se llevaron cuando le dijeron el precio, el doble de lo que ellos habían visto en Internet, así que no les hizo mucha gracia la noticia.

Al mismo tiempo y para evitar la misma sorpresa más adelante, pregunté yo también el precio del visado español, después de buscar y rebuscar el precio en una hoja viejísima, solo ella sabe de qué año, me contesta que 100€ por 15 días, algo que nos pareció una auténtica burrada por no decir otra cosa, el de la India ya me pareció caro 70€ pero tienes 6 meses y múltiples entradas, es decir, puedes entrar y salir las veces que quieras. El de Suiza ni nos lo dijeron, no lo encontraban ni incluso llamando por teléfono, así que después de esperar un poco nos marchamos sin saberlo.

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Cementerio South Park Street

Este precio para solo dos semanas, que no tiene ningún sentido para un país tan pobre como el que nos vamos a encontrar y para tan poco tiempo, unido al calor que va a hacer en el país y unido a que su mayor atracción, el parque nacional Sundarban (manglares) estará cerrado debido a que en esta época del año no hay casi agua, nos hizo tardar muy poco en tomar la decisión de abandonar la idea de visitar Bangladesh. Por el contrario estaremos más tiempo en la India y visitaremos más sitios de los inicialmente previstos.

Una vez tomada la decisión, nos fuimos a ver un cementerio muy especial que hay aquí y que nunca habíamos visto ninguno igual. South Park Street Cementery no es un cementerio al uso, aquí no hay tumbas, aquí todos son mausoleos y muy antiguos, de hace dos siglos, gente enterrada en 1800. Un sitio muy curioso y que visitamos completamente solos. A pesar de ser un cementerio nos gustó mucho el sitio, muy recomendable de visitar.

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Una de las grandes atracciones de Calcuta son sus autobuses. Parece que te subieses en un parque de atracciones, aquí no hay paradas de autobús, es decir, te subes y bajas del autobús donde quieras y prácticamente en marcha. Los autobuses, y no sabemos el motivo, circulan todo el rato a gran velocidad. Al principio nos desconcertaron pero en cuanto les coges el truco nos encantaron. Llevan escrito, la mayoría en indio y algunos en inglés, los sitios donde van, el revisor también va gritando los sitios por los que pasa, entonces tú los mandas parar, ellos reducen la velocidad y tú te subes como puedes.

Es graciosísimo ver a todo el mundo corriendo detrás del autobús para subirse en él, hombres, mujeres, jóvenes y mayores. Nos costó entender como funcionaba la cosa, pero en cuanto le coges el truco te lo pasas pipa. De todas las veces que nos subimos a los autobuses que fueron unas cuantas éramos los únicos occidentales, ni siquiera había turistas, solo gente local y es muy divertido como te miran todo el rato, algunos hablan contigo y otros solo te sonríen. Otra cosa que me llamó la atención de los autobuses es que los hombres ceden el sitio a las mujeres, algo que no me esperaba, porque en general aquí son bastante machistas.

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Mercado de las flores

Pues bien, nuestro primer autobús lo cogimos para ir al mercado de las flores – Mallick Ghat Flower Market – un sitio que te deja sin palabras. ¿Cómo puede ser que en un sitio tan horroroso y tan lleno de suciedad, porquería y mal olor hayan puesto un mercado de flores? pues es verdad, ese sitio existe y está en Calcuta.

Resulta muy curioso caminar por este sitio rodeado de flores y una tremenda suciedad, los olores y colores se mezclan todo el rato; de repente es maravilloso el olor a flores y un segundo después te viene un olor completamente nauseabundo, de repente ves un ramo de flores espectacular y muy colorido y al lado un montón de basura, suciedad y porquería, pero así es la India, un país lleno de contrastes que lo hace totalmente diferente al resto.

El mercado de las flores está justo debajo del Howrah Bridge y al lado del río. Howrah Bridge es el puente más concurrido del mundo, por el transitan más de 100.000 vehículos y más de 150.000 personas diariamente; nosotros lo recorrimos 2 veces en autobús y una vez andando. En algunos sitios he leído que lo transitan más de 4 millones de personas diariamente, pero mi lógica me dice que eso es materialmente imposible.

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deliciosa comida callejera en Calcuta

Por cierto y esto no es ninguna broma, el puente se encuentra amenazado por los escupitajos de la gente, como os comenté se pasan el día escupiendo porque consumen la Gutka que es una mezcla de tabaco y nuez de areca y que según dicen tiene poderes estimulantes, pues bien, estos componentes mezclados con la saliva, tienen un alto contenido de ácido que está empezando a poner en peligro el puente, así que han puesto letreros por todo el puente indicando que está prohibido escupir.

Nada más cruzar el puente llegas a la estación de tren, a la cuál fuimos para informarnos de cómo sacar el billete para ir a nuestro próximo destino, pero eso es algo que contaré más adelante.

Sin embargo, a pesar de todos estos contrastes, de toda esta suciedad, de todo este caos, la India esconde un gran «tesoro»… lo más importante, lo más delicioso, lo más espectacular, lo más inolvidable de la India es su comida… su delicioso olor, su mejor sabor, su increíble elaboración y su arte a la hora de prepararla, a lo que hay que unir su peculiar manera de comerla, siempre con las manos y solo usando la mano derecha independientemente de si eres zurdo o diestro y únicamente los dedos, si usas la palma significará que no tienes modales. En los puestos callejeros yo me quedaba literalmente “pasmado” viendo como preparaban todo, no me extraña que luego esté todo tan rico.

chai
maravilloso Chai

A esto hay que añadirle el Lassi y el Chai. El Lassi es como nuestro yogurt pero de leche de búfalo y al que añaden fruta, la que quieras. Primero echan los trozos de la fruta que hayas elegido en una vasija de metal y allí la trituran con un palo de madera (todo a mano nada de tecnología), una vez triturada le añaden el yogurt y lo mezclan todo, está para morirse.

El Chai es su té, al que añaden leche y canela y algunas especies más, se sirve muy caliente en un cuenco de barro. Curioso lo del cuenco de barro, ya que no se reutilizan, se usan una sola vez y luego se tiran, está toda la ciudad llena de estos cuencos por el suelo, los ves en todas las esquinas. Nosotros la primera vez intentamos reutilizarlos y nos dijeron que no, que el Chai no sabe igual, que solo se puede utilizar una vez, pues nada, así lo haremos. Manías y costumbres, como las nuestras con el vino, que se tiene que beber en una determinada copa, sino no sabe igual.

Así que en la India hemos cambiado los zumos naturales por el Lassi y los cafés con hielo por el Chai y por ahora no echamos nada de menos a los dos anteriores, el cambio nos está encantando.

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Catedral de St. Paul

Después de todas estas visitas y como empezaba a apretar el calor, decidimos irnos a comer. Para ello elegimos la zona del mercado nuevo, que es donde está toda la comida callejera, menudo descubrimiento, qué maravilla de zona, qué maravilla de comida. Totalmente lleno de gente, con un ambientazo y lleno de puestos callejeros donde comer es más que un placer, para el olfato, para el gusto, para la vista, para el tacto…

Al principio no sabes qué pedir porque no conoces la comida, así que te guías por el instinto y por lo que está comiendo la gente a tu alrededor, les vas preguntando qué es lo que están comiendo y ellos te lo van explicando y así vas descubriendo las comidas; entonces te decides por una y empiezas a pedir y probar cosas, cada cuál más rica.

Además de los puestos de comida, tienes los puestos en los que venden exclusivamente Lassi y los puestos en los que venden exclusivamente Chai. El Chai lo puedes encontrar en cualquier sitio de la ciudad, no es muy difícil, ya que aquí es la principal bebida, el Lassi ya es un poco más difícil de encontrar y la comida callejera tampoco es muy difícil, en casi todas las calles tienes algún puesto con algún tipo de comida.

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Victoria Memorial

Al día siguiente seguimos con nuestra visita turística y nos acercamos a ver la Catedral de St. Paul que es la más importante de la India, es de la iglesia anglicana y de estilo gótico. Por fuera es grande y majestuosa, pero por dentro no tiene comparación con nuestras catedrales, pero aún así me gustó y merece la pena verla.

Al lado de la catedral está el Victoria Memorial, impresionante edificio que me recordó muchísimo al Capitolio en Washington por su gran cúpula. El edificio es de mármol y está dedicado a la Reina Victoria, por fuera es precioso y está rodeado de jardines. En su interior alberga un museo sobre la historia de la India, el museo sinceramente es muy poca cosa, nos llevamos una decepción, porque con semejante edificio nos esperábamos más en su interior; pero por fuera es espectacular.

Nuevamente al terminar la mañana nos fuimos a comer al Mercado Nuevo y de paso lo visitamos por dentro, justo al lado está el mercado antiguo y también lo vimos, nada destacable, son como todos los mercados sin más, llenos de puestos.

Todos estos días en Calcuta nos movimos por la misma zona, no quisimos explorar la ciudad, estábamos en el centro, cerca de los principales monumentos y en una zona muy fácil de recorrer, muy agradable y con muchas comodidades. De todas formas no vimos muchos turistas, entiendo que no estamos en temporada y con el calor que está haciendo menos todavía, aún así me esperaba ver más.

Al final a mi me estaba gustando mucho Calcuta, pero a Carina para nada, estaba muy cansada de tanto ruido, de tanta gente y de tanto calor, algo normal porque todavía está «descubriendo» el país. Así que después de 5 días decidimos seguir nuestro camino hacia el norte de la India.

Nuestro siguiente destino es Varanasi… la ciudad más religiosa, espiritual, mística y mágica del mundo…

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