Año Nuevo en isla Mauricio
Después de las 2 espectaculares semanas en la isla de La Reunión, nos mudamos de isla para recibir el año nuevo. La elegida fue isla Mauricio, de la cuál hablan maravillas de sus playas.
El día 30 llegamos al aeropuerto de Mauricio y para nuestra sorpresa nos estaba esperando el tío de Didier, uno de los mejores amigos de Carina y él nos hizo la primera introducción de la isla, en un trayecto muy agradable desde el aeropuerto hasta su casa. Una vez en ella nos presentó a su familia, estuvimos un rato con ellos y nos fuimos a descansar, aún arrastrábamos el cansancio del último día en La Reunión (Grand Bénare).
Para el primer contacto con la isla elegimos el oeste, concretamente Beau Bassin-Rose Hill, a una media hora en coche de Flic en Flac, la zona más turística de esta parte.

Al día siguiente nos levantamos bastante temprano para lo cansados que aún estábamos y nos fuimos a dar un pequeño tour, para conocer esta zona y ubicarnos un poco.
Lo más destacable de este recorrido fue Grand Bassin, estatuas hinduistas bastante grandes, en concreto dos, una de las cuales la estaban restaurando, que están colocadas en una gran avenida por la que prácticamente no circula ningún coche, es decir, fue construida fundamentalmente para el festival Maha Shivaratree, un gran acontecimiento que tiene lugar en febrero. Durante tres días, 600.000 personas (sí habéis leído bien) vienen en peregrinación desde todas las partes de la isla a este lugar, la cifra ya de por sí impresiona, pero si os digo que Mauricio tiene 1,200.000 habitantes entonces impresiona mucho más. La mitad de la isla en peregrinación.

Desde ahí nos fuimos a Chamarel para ver su cascada y los 7 colores de la tierra; me gustó, sin ser algo espectacular, no deja de ser curioso lo de los siete colores, se veían claramente y se forman debido a la diferente composición de la tierra.
La siguiente parada fue la playa, pero como hacía muy mal tiempo durante todo la mañana, nos fuimos directamente a comer a un restaurante a pie de playa.
La idea era recibir el año nuevo en la playa, Didier, el amigo de Carina, nos contó que se llena de gente y se pasan toda la noche echando fuegos artificiales. Así que eso es lo que queríamos hacer, recibir el año nuevo bañándonos.
Pero como el tiempo estaba malo y anunciaban lluvias para la noche, en el último momento cambiamos de opinión y decidimos cenar en uno de los restaurantes de la playa. Así que reservamos mesa en el mismo que estábamos comiendo. Supusimos que no iba a haber mucha gente en la playa, como así fue.

El menú de la cena estaba bien, aunque a estas alturas no nos íbamos a poner exigentes y además era lo menos importante, buscábamos otro tipo de experiencia. La velada estuvo amenizada por un grupo de bailarines de bolywood; hacían un baile, se marchaban y a los 10 minutos volvían con otros vestidos diferentes y hacían otro baile, así durante más de dos horas, la verdad que estuvo muy divertido y bailaban muy bien con unas coreografías muy atractivas.
En cuanto a los comensales los había de todas las edades y países, unos en pantalón corto, otros con pantalón largo, unos vestidos más formales, otros más informales, había una mezcla muy interesante, pero nos unía las ganas de recibir el año nuevo todos juntos.

Sobre las 23:30, la gente de todos los restaurantes empieza a dirigirse a la playa y empiezan a oírse petardos (tipo mascletá valenciana) y fuegos artificiales por todas partes.
Lo de los fuegos artificiales y petardos aquí es muy curioso. Se pasan 2 días (31 y 1) echando petardos y fuegos artificiales sin parar, es una pasada, además se gastan una “fortuna”, porque es la propia gente la que se los compra, no son los barrios o los ayuntamientos como en España; y me han dicho que se acaban gastando mucho dinero. Algo muy parecido sucede en la isla de La Reunión.
Desde la playa se veían perferctamente, además los hoteles los lanzan para sus huéspedes, por lo que hay fuegos artificiales en todas las direcciones, por supuesto, no son tan largos como los nuestros, pero como cada uno tiene los suyos propios tienes muchos más. Lo malo es que como empiezan a las 23:30, o incluso antes, ni te enteras cuando estás en el año nuevo, ni cuenta atrás, ni uvas (por supuesto, esto es solo en España), ni nada que se le parezca.

Sobre la 1:00 nos fuimos para casa, estábamos destrozados, yo no podía más, esa noche habíamos dormido 5 horas, la anterior nada y además 9 horas de trekking… Carina ni os cuento como estaba. Yo tengo la “ventaja” que puedo dormir 5 minutos sentado en una silla, en un autobús lleno de gente o incluso creo que sería capaz de dormirme de pie llegado el caso (esto lo saben muy bien Pablo y Ángel… jajajaja); y gracias a eso voy “trampeando” el sueño y el cansancio, pero ella no es capaz.
Ayer primer día del año, la familia de Didier nos invitó a comer, cosa que agradecimos enormemente, son una gente encantadora y muy cariñosa, especialmente la matriarca de la familia, Rhea (91 años) cada vez me impresiona más conocer gente tan mayor.

Hoy día 2, decidimos partir hacia las playas del norte, en busca de las mejores playas de Mauricio, hasta aquí todavía no hemos visto el sol y ha caído alguna que otra gran tormenta (como si no llegase con los petardos), aunque la noche de fin de año tuvimos mucha suerte y la gran tormenta cayó avanzada la madrugada.
Dicen que en el norte están las mejores playas de isla Mauricio, nos vamos a su encuentro…

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