Anja Park

ES-PEC-TA-CU-LAR!, para mi Anja Park sería el parque perfecto. Animales a medio metro de ti, una vegetación increíble, no estuve todavía en el Amazonas pero no me lo puedo imaginar con más vegetación; y por último, unas vistas sobre los alrededores que impresionan a cualquiera.

Bienvenidos al paraíso de los lémures de cola anillada!

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Anja Park y los lémures de cola anillada

Anja Park es una iniciativa privada que se inicio en el año 2001; pues bien, es el parque que tiene la entrada más barata de todo Madagascar y eso que el 50% va para el gobierno, el otro 50% lo destinan a ayudar a la gente del pueblo; el resto de los parques son nacionales y cuestan entre 4 y 5 veces más; otro dato más, Naciones Unidas le dio al parque 5.000 $ para ayudarles a desarrollarlo y mantenerlo pero nunca  recibieron el dinero. Que cada uno saque su opinión porque aquí no puedo dar la mía.

No es un zoo, ni nada que se le parezca, es un parque natural; totalmente abierto, no hay vallas, ni absolutamente nada que lo limite, no hay casas ni nada construido por el hombre dentro del parque.

Nada más empezar a caminar ya te encuentras con el primer grupo de lémures, hay 35 en el parque y los tienes a menos de un metro, saltando delante de ti, comiendo, jugando, con su hermosa cola anillada siempre en alto. La cola es preciosa y les da mucho porte, un animal muy bonito, desde mi punto de vista.

Después vimos el camaleón más grande que existe y el opuesto, el más pequeño (5 cm), muy difícil de encontrar porque está en el suelo y es del color de la tierra (su forma de camuflarse), pues ya me diréis como lo ves entre tanta vegetación, rama caída, hoja… pues encontraron uno!, y lo tuvimos en nuestras manos!

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vistas desde Anja Park

El interior del bosque es muy frondoso, con enormes rocas y cuevas, que fueron ocupadas por las primeras civilizaciones que habitaron Madagascar; por cierto, cada poco seguíamos viendo lémures, saltando de rama en rama.

En un punto subes una de las enormes rocas y… las vistas que tienes delante son indescriptibles, montañas de rocas en frente, campos de arroz, casas rojizas del color de la tierra, algunos árboles diseminados… no sabes para donde mirar y tratas de mirar para todos los lados a la vez.

Vuelves a sumergirte en el bosque y a pasar entre las cuevas y la tremenda vegetación y otra vez vuelves a subirte a otra de las enormes rocas y… nuevamente las vistas indescriptibles delante de ti, de verdad que es difícil de explicar, quizá las fotos os ayuden más.

A la vuelta de Anja Park nos estaba esperando el Cebú Market, donde asistimos a la compra-venta de cebús. Por supuesto, tanto la ida como la vuelta de Anja Park la hicimos en taxi brousse, nos hemos propuesto hacer todo el viaje por Madagascar en ellos.

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mercado de Cebú

La carne de Cebú, para quien no la haya probado nunca; no está buenísima, sino lo siguiente. Mi cuñado se pondría las botas, vamos no habría quien lo sacase de aquí. Está sabrosísima y es muy parecida a la de ternera pero yo la encuentro todavía más sabrosa y tierna que ésta última, supongo que será porque los animales están en total libertad; por ahora la estoy comiendo o cenando todos los días, hay que aprovechar mientras se pueda.

El Cebú Market me recordó el Puskar Camel Fair en la India (¿os acordáis Ángel y Pablo?), pero muchísimo, muchísimo más pequeño, no se puede comparar en cuanto al tamaño y por un momento me hizo recordar tiempos pasados…

Después del Cebú Market nos fuimos a ver otro mercado, que se celebra todos los miércoles haciéndolo coincidir con el del Cebú y que por supuesto, no nos podíamos perder.

Estamos alojados en Ambalavao, otro pequeño pueblo que es la «puerta de salida» a la parte sur de nuestro recorrido; dicen que a partir de aquí la carretera está mucho mejor… no sé si creérmelo.

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mercado en Ambalavao

Ambalavao está estratégicamente ubicada. Tiene 40.000 habitantes aproximadamente, es decir, del tamaño que nos gusta y se encuentra a 20 minutos de Anja Park y a unas 2 horas y media de Andringitra, otro parque natural al que queremos ir.

Por cierto, aquí las distancias no se miden en kilómetros, se miden en tiempo, más bien en horas.

En Ambalavao hay mercado todos los días, pero los miércoles se celebra el más grande y viene gente de todos los pueblos de los alrededores como pudimos comprobar esta mañana, mientras nos dirigíamos al Anja Park.

Así que en Ambalavao y sus alrededores nos quedaremos unos cuantos días, hay muchas cosas que ver y también queremos tomarnos un descanso de tanto taxi brousse.

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