Ambalavao
Hoy fue un día de esos en los que tienes planeadas muchas cosas y al final no haces ninguna.
Queríamos tomarnos el día libre en Ambalavao para ver el pueblo con calma, visitar una iglesia enorme que tienen, que ellos llaman Catedral; acudir a una escuela y enseñarles a los niños un poco de nuestra cultura europea, algo muy sencillo, media horita como mucho; pero al final no hicimos nada de lo planeado.

Nos levantamos y nos fuimos a desayunar a un hotel/restaurante que encontramos ayer, cuando paseábamos por el mercado y en el cuál comimos exquisito, por lo que hoy quisimos probar con el desayuno. Fue de lejos, el mejor desayuno desde que empezamos el viaje.
Un zumo de piña natural recién exprimida, 2 cafés con leche, un croissant el doble de grande de los que se hacen en España, recién salido del horno y un yogourt casero delicioso de los que hacía “siglos” que no tomaba, que me supo a gloria. Carina se pidió lo mismo, cambiando el té por el café y el croissant por una napolitana, también de tamaño XL.
Cuando estábamos desayunando nos escucharon hablar y se acercó a saludarnos, el único blanco que está viviendo en Ambalavao, se llama Richard y es un francés de Lyon.
Lleva aquí desde hace 10 años y está jubilado. Se “escapó” de Francia, dice que allí es imposible vivir y que aquí vive como un rey. Está casado con una mujer de Ambalavao y tiene una casa alquilada por la que paga 100 € al mes. Aquí los extranjeros no pueden comprar suelo para construirse una casa, así que la tiene que alquilar.

Después de hablar con él y preguntarle muchas cosas de Madagascar mientras desayunábamos, nos llevó a ver varios hoteles que conocía, al mercado antiguo del pueblo y finalmente a su casa a conocer a su mujer. La verdad que su casa está muy bien; nada que ver con el resto de casas de aquí, se la hizo él, es decir, eran cuatro paredes cuando la alquiló y la reformó totalmente.
La mayoría de las veces, un país tiene lo que se merecen sus habitantes, ya que son los que viven en él y por lo tanto los que lo forman. Lo malgaches son muy, muy vagos; no quieren hacer nada, ni preocuparse por nada, solo vivir tranquilos y tratar de disfrutar de la vida porque de otra cosa no pueden. Esto es lo que nos dicen todos los extranjeros que viven aquí, que por muy extraño que parezca ya nos encontramos unos cuantos.
Por ejemplo, Richard nos contó que cuando llegó aquí y decidió quedarse, para ayudar al pueblo construyó unos pozos para extraer agua limpia que ellos puedan usar, para ello se valen de 8 motores; un día escucho que algo no funcionaba bien y efectivamente un motor había dejado de trabajar; cuando les dijo de arreglarlo, le contestaron; ¿para qué?, aún tenemos 7 que funcionan… Si se suelta un tornillo o se suelta una de las bisagras de la puerta y esta se tuerce pero no se cae del todo, siguen con ella así sin arreglarla, la levantan para cerrarla y punto.
Nos contó y esto también nos lo habían dicho, que desde que se fueron los franceses, hace 70 años, no han hecho absolutamente nada en el país, nada de nada, ni siquiera han arreglado una simple carretera, un pequeño bache, lo que se dice nada; todo el país está exactamente igual a como lo dejaron los franceses, solo que 70 años más viejo y destrozado, algo increíble.

También nos contó que son muy sucios y que él está tratando de cambiarles la mentalidad pero que es imposible, tiran la basura en cualquier parte, no les importa. Yo le he dicho que para eso tiene que empezar por los niños, con los jóvenes y los adultos, ya no hay nada que hacer. En este punto recordé lo que siempre me dijo mi madre, “la pobreza no está reñida con la limpieza» y ahora viendo todo lo que estoy bien me acuerdo mucho de eso.
Estuvimos unas 3 horas con él y fue muy, muy interesante. En el país no hay hambre, es decir, es un país rico en alimentos; el problema es que la gente no tiene dinero para comprar esos alimentos, en el mercado pudimos comprobar que tienen absolutamente de todo, pero como nadie lo compra se acaba estropeando.
Al contrario de lo que vemos, es un país tremendamente rico y podría vivir por si mismo, pero que son muy, muy vagos y no quieren prosperar, ni trabajar, les gusta vivir así, sin problemas ni responsabilidades.
Los chinos está esquilmando todos los peces de sus costas, ellos no tienen ejercito, ni nada con qué defenderse así que nada pueden hacer, también se están llevando todo el material que se emplea para hacer las pilas, para fabricarlas en China y aquí no dejan nada de dinero. La costa oeste está llena de petróleo, pero las grandes petroleras no permiten explotarlo, para no hacer caer su precio.

Con el turismo también están acabando, el mes pasado no costaba nada entrar en el país. A partir de enero son 35 $, todos los parques incrementaron su precio el doble e incluso el triple a partir de diciembre, esto unido a que la única compañía que vuela en el país está a punto de quebrar, y que las carreteras no son malas sino lo siguiente, está haciendo que desde 2008, unido a la crisis mundial que hubo, el número de turistas sea cada año menor.
Aquí las niñas tienen hijos a los 13 años porque para ellas supone convertirse en mujer, si no tienen hijos no son realmente mujeres, pero el problema es que se quedan solas con el bebé, ellos desaparecen. Si una mujer tiene un diente de oro significa que está soltera, si tiene dos significa que está casada, si tiene tres que está casada y tiene un hijo…
Por cierto Ángel, me quedé de piedra cuando me dice que fue entrenador de futbol en Francia y que entrenó a Benzema cuando este tenía 15 años en segunda división, me enseñó foto y todo. Increíble la gente que puedes llegar a conocer viajando.
Richard también nos dijo que aquí hay muchos problemas con el alcohol y las drogas, la gente bebe para olvidar la pobreza, el alcohol es muy barato y fácil de conseguir y de muy mala calidad y eso les crea muchos problemas de salud.
Fue una mañana interesantísima con Richard en Ambalavao, que nos ayudó a conocer un poco más Madagascar y sus problemas.
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